, 22 de mayo de 2022
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Alegría pascual
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LUZ DEL AMANECER

Alegría pascual

OPINIóN
Actualizado 06/05/2022 08:48
Juan Robles

Para los creyentes en Cristo, la alegría de la Pascua es la de la vuelta a la vida, la de la Resurrección de Jesús el Cristo, y la de nuestra participación en ella como hombres resucitados y trasformados por el bautismo. Pero a los que recibimos la vida nueva se nos alegra ésta, espiritual y humanamente.

Fruto de la Pascua, surgió en Salamanca la fiesta alegre del lunes de aguas, que se celebra uniéndose los amigos o las familias, y tomando, a ser posible en el campo si el tiempo está bueno, el hornazo o empanada enriquecida con los mejores frutos del cerdo, e incluso, a veces, adornada en el exterior y en la parte central de algún huevo cocido, o de algún otro adorno que contribuye a engrandecer la fiesta.

Pero el rito del hornazo, empanada típica salmantina, se celebra también fuera de la ciudad de Salamanca, en todos y cada uno de los pueblos, aunque se suele adelantar al lunes de Pascua. Así se prolonga y enriquece la fiesta de Pascua, incluso encontrándose el pueblo en algún lugar apropiado a campo abierto, donde se empieza con la celebración de juegos populares, como la calva o los bolos, y se termina con la merienda y algún baile popular.

Los sevillanos le dan un mayor relieve a la celebración popular de la pascua, convirtiéndola en una gran feria, la célebre feria de Sevilla, que dura hasta una semana, compartiendo la multitud de casetas que se montan en la campa de feria, y a las que invitan a amigos, familiares y conocidos. Práctica que se extiende a otros muchos lugares, en modo más sencillo, no sólo en la provincia de Sevilla, sino en otros lugares de España donde hay presencia sevillana, como Barcelona, por ejemplo, u otros sitios donde se mantienen, de modo permanente, grupos de canto y baile de sevillanas.

Al final del tiempo de pascua, cuando se cumplen los cincuenta días que marcan la llegada del Espíritu Santo, tiene lugar la gran peregrinación y festejo, organizado incluso por diversas hermandades rocieras, que dan relieve a la veneración de la popular Virgen del Rocío, la de la Blanca Paloma, es decir la del Espíritu de Pentecostés.

En Salamanca tenemos también abundantes festejos ligados a las diversas ermitas marianas. La de la Virgen de la Peña de Francia se retrasa un poco, hasta los primeros días de agosto, coincidiendo con la fiesta de Santo Domingo de Guzmán, el fundador de los dominicos, cuyos miembros desde tiempos inmemoriales cuidan aquel santuario.

Los de la zona de Horcajo Medianero nos sentimos más ligados al santuario y a la Virgen de Valdejimena. Se la celebra primero con una fiesta de paso el día primero de mayo, día de San José Obrero. Pero la fiesta grande y más popular coincide también con Pentecostés. Ahí acuden gentes de toda la comarca, incluso de pueblos situados más allá del límite de la provincia de Salamanca.

Se celebran solemnemente la misa y la procesión, que incluye hasta bailes populares y tradicionales acompañados de la gaita y el tamboril, o de la popular dulzaina. Después, si el tiempo lo permite, la gente suele tomar su merienda a la sombra de las encinas o de los edificios aledaños. En los días próximos, muchos de los pueblos próximos suelen acudir de modo organizado a celebrar su propia fiesta de acción de gracias o de la salud, referida sobre todo a la enfermedad de la rabia, de la que se considera patrona o protectora a la Virgen de Valdejimena.

Podemos incluir en esa línea de celebraciones pascuales populares a la fiesta del Corpus Christi, es decir, del Cuerpo y la Sangre de Cristo, que en algunos pueblos incluso es fiesta titular, hasta con toros y otros festejos. La procesión con el Santísimo Cuerpo de Cristo suele ser muy concurrida, y recorre las calles de la ciudad o del pueblo, con adornos de tomillo, romero, pétalos de rosas, y otros posibles arbustos. Las gentes acuden adornadas con trajes o capas tradicionales, y suelen acompañar los niños que acaban de celebrar su primera comunión, ataviados con los trajes propios de la ocasión.

Con razón nos deseamos en estos días una feliz Pascua. Y ojalá podamos vivir permanentemente la alegría pascual.

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