, 22 de mayo de 2022
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Ciudadanía y Moralidad
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Ciudadanía y Moralidad

OPINIóN
Actualizado 04/05/2022 12:34
Félix López

Los seres humanos, en los momentos históricos más lúcidos (la ilustración y los años que siguieron a la segunda guerra mundial, por ejemplo), hemos construido valores, principios éticos, derechos ciudadanos, derechos humanos, democracias liberales y tantas cosas más.

Estos logros no nos han caído del cielo, ni son inherentes a la especie humana. Se los debemos a los que fueron capaces de reconocer la importancia de la razón lúcida y a los que, horrorizados con las guerras, sintieron la necesidad de hacer un mundo mejor.

Pero la especie humana no ha cambiado y sus ideales están lejos de haberse generalizado.

No dejan de aparecer presidentes y generales dispuestos a hacer la guerra entre pueblos inocentes, que por falta de buena educación se dejan engañar.

Los gobernantes, salvo excepciones, mienten descaradamente y usan todos los artificios conocidos para

manipularnos y conservar el poder.

Los partidos políticos, salvo excepciones, y en algunos casos hasta los sindicatos, se han apropiado del dinero ajeno y lo han empleado de forma corrupta.

Los banqueros usan nuestro dinero para hacer negocio y, si les salen mal, debemos salvarlos los ciudadanos.

Todos sabemos que hay muchos buenos ciudadanos. Pero otras muchos consideran que tienen derechos a todo, pero no parecen tener en cuenta que también tienen obligaciones.

¿Se está deteriorando nuestra democracia y nuestro sentido de ciudadanía?

El ejemplo de bastantes poderosos no es el mejor.

Los intermediarios económicos y comisionistas abusan de los trabajadores, campesinos, ganaderos, pescadores, camioneros y hasta de todos, cuando necesitábamos mascarillas, por ejemplo. Un mercado que no solo es inmoral, sino que, con frecuencia, burla ley.

La moralidad parece haber desaparecido. El razonamiento que se nos hace, en el mejor de los casos, este: “No es ilegal” , “al que le pillen que lo pague”.

Pero la ley, aunque es muy necesaria, no es lo mismo que la buena ciudadanía. Planteadas así las cosas, muchas personas (las poderosas y también, en pequeñas cosas, buena parte de la población) creen que no les van a pillar (lamentablemente están en lo cierto, en muchos casos) y se arriesgan a robar, explotar, engañar y a muchas cosas más.

De esta forma, cada vez parece haber más ciudadanos dispuestos a delinquir.

El resultado es una desmoralización ciudadana, mayor inseguridad (¿Cuánto han crecido los seguros frente a robos?), gastos en vigilantes, policías, fuerzas de seguridad, cámaras en los mercados, tiendas y calles, servicios jurídicos y cárceles. ¿Cuánto nos gastamos en seguridad?

Es como si, en esta sociedad, todo ciudadano estuviera bajo sospecha, porque pue ser uno de tantos que, si cree que no le van a pillar, está dispuesto a……………

Si solo nos queda la moralidad del miedo a que nos pillen, si hacemos algo ilegal, el miedo a la autoridad y la ley es insuficiente.

El caso de estos comisionistas, como mediadores en la compra de mascarillas, y la defensa que hacen de su conducta, debiera hacernos reflexionar, porque no son una excepción. ¿Debemos incluso soportar su chulería en nombre de la ley ?

Tenemos un problema con nuestra democracia y es bueno saber que en el mundo hay Democracias y Estados fallidos.

Si usted ha viajado a algunos de estos estados fallidos, sabe lo que digo.

¿Nuestros gobernantes son conscientes de este riesgo? ¿Vale todo, si pueden mantenerse en el poder?

¿Vale todo si no me pillan o puedo demostrar que es legal?

Una sociedad civilizada funciona gracias a los buenos ciudadanos, los que defienden sus derechos y cumplen sus obligaciones legales, son educados, no se dedican a sortear la ley y son solidarios.

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