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Las viviendas unifamiliares con jardín consumen entre 2 y 5 veces más agua que los pisos
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LO QUE QUIZÁ NO SABÍAS

Las viviendas unifamiliares con jardín consumen entre 2 y 5 veces más agua que los pisos

LOCAL
Actualizado 31/05/2021
Redacción

Plantar especies que consuman poco agua, aprovechar el agua de lluvia para regar o evitar hacerlo en las horas de más calor, consejos básicos para ahorrar

¿Sabías que las viviendas unifamiliares con jardín pueden consumir entre 2 y 5 veces más agua que un piso? No se trata de renunciar al jardín, pero sí de adoptar algunos sencillos gestos que, tal y como señalan desde el Misterio para la Transición Ecológica, ayudarán a reducir el consumo de agua en el jardín y, al mismo tiempo, a realizar un consumo más responsable.

Plantar especies que consuman poco agua: plantas que tengan requerimientos de riego modestos o que, simplemente, no tengan requerimiento de riego alguno una vez hayan arraigado bien. Esto no significa que tengamos que llenar el jardín de cactus y chumberas. En realidad la mayoría de las especies utilizadas tradicionalmente en nuestros jardines (árboles, arbustos y matas mediterráneos) son muy poco exigentes en riego.

Sustituir el césped o reducir su extensión: Normalmente, más de las dos terceras partes del agua empleada en un jardín se dedica a mantener el césped. Por ello, limitar su extensión es la forma más segura y efectiva de recortar el gasto de agua.

Utilizar recubrimientos: Recubriendo superficies del jardín con materiales naturales como piedras, gravas cortezas de árbol, etc. se reducen mucho los gastos de agua a la vez que se logran agradables efectos estéticos. Los recubrimientos impiden el calentamiento excesivo del suelo, protegen contra el viento y la erosión, evitan la aparición de malas y hierbas y facilitan la ocultación de los sistemas de riego.

Instalar sistemas de riego eficientes: Los sistemas de riego localizado suministran el agua a las plantas mediante "goteros" que riegan a baja presión (gota a gota). Estos sistemas permiten aportar a cada planta la cantidad exacta que necesita, y evita pérdidas de agua por evaporación. Por ello utilizan entre la mitad y la cuarta parte del agua que requeriría un riego por aspersión.

Aprovechar el agua de lluvia para regar el jardín: El agua de lluvia que cae sobre tejados y patios puede aprovecharse. Una vez recogida por los canalones o por el drenaje de los patios puede ser conducida a un pequeño depósito donde se almacenará para luego poder regar.

Regar en las horas más frescas del día: Así se evitan perdidas por evaporación y daños a las plantas. Además, hay que recordar que el riego excesivo hace que las plantas sean menos resistentes a la sequedad y más sensibles a las enfermedades

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