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Navidad y sus competidores

Navidad y sus competidores

OPINIóN
Actualizado 24/12/2019
Isaura Díaz Figueiredo

Navidad y sus competidores | Imagen 1

Un 25 de Diciembre del año 350 el Papa Julio I sugiere este día como nacimiento de Jesucristo. Cuatro años más tarde el Papa Liberio declara el 25 de Diciembre como nacimiento de Jesús.

No se conoce exactamente el día en el que nació Jesucristo. Algunas investigaciones apuntan a que pudo nacer el 21 de Agosto. La fecha oficial por la Iglesia Católica, es el 25 de Diciembre. En esa fecha millones de cristianos de todo el mundo celebran el nacimiento del Mesías. El nacimiento de Jesucristo siempre ha estado lleno de intriga y sigue siendo una incógnita. La Ciencia Histórica no ha podido dar una respuesta rotunda sobre el día exacto del nacimiento de Jesús de Nazaret. El primer testimonio indirecto sobre que la natividad fuese el 25 de diciembre la ofrece Sexto Julio Africano el año 221. Este personaje fue oficial al servicio del emperador Septimio Severo. Alejandro. Severo le encargó organizar una biblioteca para el militar en Roma. Africano entabló amistad con Orígenes, vivió en Nicópolis, Palestina y según la tradición fue obispo de Emaus, aunque es muy posible que sea falso. Murió en Jerusalén, hacia el año 240.

Hasta aquí lo poco que conocemos sobre el Nacimiento del Hijo de Dios. Hay otras versiones que voy a detallarlas y el motivo de hacer coincidir la fecha del 25 de diciembre.

Los romanos, homenajeaban a sus héroes, durante los días 17 al 23 de diciembre, era tal la importancia de estos festejos que el pueblo abandonaba sus negocios y se ejercitaban en el arte culinario. El 25 de diciembre estaba dedicado al dios "Natalis Solis Invicto" (Nacimiento del Sol invicto) asociado con el nacimiento del gran dios Apolo, hermano gemelo de la diosa Artemisa. El pueblo romano veneraba a Apolo, como el dios de la luz, música, y curación. El 25 de diciembre fue llamado solsticio de invierno, cambiado por "Día de la Bruma" cuando el emperador Julio César introdujo su calendario (juliano) en el año 45 a. C.

Para los griegos, Apolo, era el dios del Sol, la lógica, y la razón, músico y curandero

Las tradiciones fueron cambiando, hoy forma parte de nuestra cultura: Santa Claus (o Papa Noel), la entrega de regalos por Noche Buena. ¿Qué significa en nuestra vida el árbol? El nacimiento de Frey, Dios del Sol y la fertilidad, fue reconocido como "Divino Idrasil" (Árbol del Universo), se decía que en su copa llegaba al cielo y sus raíces al infierno. Cuando en invierno los árboles perdían sus hojas, los germanos los vestían, para que los espíritus buenos que en ellos habitaban, regresaran pronto. El adorno, en los orígenes fueron manzanas y piedras pintadas, las bolas en cristal de Bohemia se incorporan sobre el año 1750.

Otra leyenda, relata, como una fría noche de invierno, un niño buscó refugio en la casa de unos leñadores, lo recibieron con mucho amor, le dieron albergue y sopas calientes. Durante la noche el niño se convirtió en un ángel vestido de oro y de su carita desprendía luz. Para recompensar la bondad de los generosos ancianos, tomó una rama de pino, y con voz dulce les dijo que la sembraran, prometiéndoles que cada año daría frutos nunca vistos. Y así fue: aquella ramita dio lugar a un bello árbol, sus frutos fueron manzanas de oro y nueces de plata.

San Bonifacio, evangelizador de Alemania, fue el principal promotor de esta mezcla de costumbres, judeo-cristianas y germanas, el santo fue quien sustituyó el árbol por un pino, para honrar al Dios cristiano.

Papá Noel, está inspirada su vida en el obispo de Mira, actual Turquía, conocido hoy como San Nicolás, fue muy popular por su bondad y generosidad con los pobres y enfermos.

EL BELÉN

San Francisco de Asís fue quien popularizó la costumbre de hacer el Nacimiento. En un viaje a Belén, sobre el año 1220, quedo asombrado viendo como se celebraba la Navidad. Cuando regresó a Italia, pidió autorización al Papa Honorio III para representar la llegada al mundo de Jesús en un pesebre viviente. He de recordar que bajo un cobertizo solo estaba el NIÑO, luego se añadió la estrella y mucho más tarde María. A partir de ese momento, la tradición se extendió por Europa y luego por el resto del mundo. En España se popularizó con María Amalia de Sajonia, esposa de Carlos III, trajeron desde Nápoles un hermoso pueblecito, con lavanderas, río, peces y trabajos propios del lugar. Lo expusieron en el Palacio Real pudiendo ser visto por el pueblo de Madrid al que causó gran admiración. Se sigue conservando aquel Belén y mostrándolo a quien se acerque al real palacio.

Los Reyes Magos:

El Papa San León, estableció, que fueron tres los Reyes Magos, Melchor, Gaspar y Baltasar, los cueles guiados por una estrella se postraron ante el Niño. Ofreciendo: Oro como símbolo de realeza, incienso por su Divinidad y mirra (Se extrae de la Commiphora procede de Oriente, tiene sabor amargo) símbolo de la preparación del cuerpo muerto de Cristo por nuestra Redención.

Hoy se dedican horas, para pontificar sobre el "espíritu navideño" Absurdo para un católico, es interiorizar, buscar el Nacimiento del Niño en nuestras profundidades, abrirnos a la llegada del manto protector que envuelve al mundo.

Para el no creyente, puede ser un estado de ánimo que lleva al consumismo, vacaciones. Sea el que tengan les.deseo feliz Navidad, que reine en sus corazones y en el mundo la Paz de la que tan necesitados estamos y jamás pierdan la ilusión.

EL MALABARISTA (Paulo Coelho) Adaptación de Isaura Díaz de Figueiredo

Cuenta una leyenda que, en un lejano paí­s era costumbre que la familia Burkhard (compuesta por un hombre, una mujer y un niño) animase las ferias navideñas recitando poesí­as, cantando baladas de antiguos trovadores, y haciendo malabarismos que divertí­an a todo el mundo. Por supuesto, nunca les sobraba dinero para comprar regalos, pero el padre le decí­a a su hijo:

?¿Sabes por qué el saco de Papá Noel nunca termina de vaciarse, con la cantidad de niños que hay en el mundo? Verás hijo mío, aunque está lleno de juguetes, a veces deben entregarse otras cosas, no menos importantes, voy a llamarle "regalos invisibles"? En los hogares divididos, lleva armoní­a y paz en la Noche más Santa del año cristiano. Donde falta amor, deposita una semilla de fe y nace la esperanza. En nuestro caso, cuando Papá Noel nos viene a visitar, al dí­a siguiente todos nos sentimos contentos por continuar vivos y por poder realizar nuestra trabajo, que es el de alegrar a las personas. Nunca lo olvides.

Pasó el tiempo, el niño se transformó en un muchacho, y cierto dí­a la familia pasó por delante de la imponente abadí­a de Melk, que acababa de ser construida. El joven Buckhard quería quedarse allí. Los padres comprendieron y respetaron su deseo. Llamaron a la puerta del convento, que aceptaron al joven como novicio.

Llegó la ví­spera de Navidad y ese dí­a se obró en Melk un milagro especial: Nuestra Señora, llevando al Niño Jesús en brazos, decidió bajar a la Tierra para visitar el monasterio.

Sin poder disimular su orgullo, los religiosos hicieron una gran fila, cada uno se iba postrando ante la Virgen, procurando homenajearles de la forma más cara.

Al final de la fila, Buckhard aguardaba ansioso. Sus padres eran personas sencillas,, y sólo le habí­an enseñado a lanzar bolas a lo alto para hacer con ellas algunos malabares.

Cuando le tocó el turno, los religiosos querí­an poner fin a los homenajes, se decían que el malabarista no tení­a nada importante que ofrecer, y la simpleza podrí­a dañar la imagen del convento. El muchacho sentí­a en lo más hondo de si, una fuerte necesidad de ofrecerle a Jesús y a la Virgen algo propio.

Avergonzado, sintiendo sobre sus espaladas la mirada recriminatoria de los frailes en un acto de valor sacó algunas naranjas de los bolsillos y comenzó a arrojarlas hacia arriba para atraparlas a continuación, creando un bonito cí­rculo en el aire.

Fue sólo entonces cuando el Niño Jesús que estaba en el regazo de María empezó a aplaudir y reír. Y fue solamente al joven malabarista a quien la Virgen le extendió los brazos, y permitió sostener durante un tiempo al Niño, que no dejaba de mirarle y sonreir agradecido.

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