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Líderes evangélicos reflexionan sobre el discipulado de Jesús
reunión anual

Líderes evangélicos reflexionan sobre el discipulado de Jesús

SOCIEDAD
Actualizado 26/11/2019
Redacción

Algunos miembros de la Iglesia Cristiana Evangélica de Salamanca asistieron al IX Encuentro del Movimiento Lausana en España

Durante los días 22 y 23 de noviembre, el Movimiento Lausana en España ha llevado a cabo su IX Encuentro Anual en la localidad de Guadarrama, en el que han participado cerca de 70 personas llegadas de diversos lugares de nuestra geografía. El tema central en esta ocasión fue el del discipulado, tratado en dos plenarias durante las que se impartieron retadoras exposiciones, una a cargo de Jaume Llenas, coordinador del Movimiento Lausana, titulada '¿Qué es el discipulado? ¿Qué no está funcionando y por qué?', y la otra, de Eliseo Casal, pastor y director de Escrituras Online: 'Elementos para construir nuestro propio modelo de discipulado'.

Como preámbulo a las plenarias, se dedicó un momento a justificar el nuevo enfoque del encuentro para los próximos años, y por qué se debe hacer en el foro de Lausana. Además, se recordó que el Movimiento Lausana es un movimiento de conexiones entre personas marcado por un espíritu de humildad, amistad, estudio, colaboración y esperanza. En este sentido, se ofrecieron unas pinceladas sobre lo que ha sido el Movimiento Lausana desde sus inicios en 1974 en la ciudad suiza que lleva este nombre, así como de los otros dos eventos celebrados tanto en Manila (Filipinas) como en Ciudad del Cabo (Sudáfrica), de los cuales resultaron documentos importantes como el Pacto de Lausana, el Manifiesto de Manila y el Compromiso de Ciudad del Cabo, que reivindican tanto la necesidad de la evangelización como de la justicia social, diseñando una hoja de ruta para la misión cristiana, y proponiendo temas a los cuales la Iglesia tiene que estar atenta para alinearse con la misión que está en el corazón de Dios. Temas donde están incluidos, el trabajo, los niños, las ciudades, los medios de comunicación, las artes en la misión, los pobres y los oprimidos, el conflicto étnico, las personas con discapacidades, la esfera pública, etc.

Y que durante más de 40 años se han convocado encuentros y congresos a nivel mundial, además de foros y consultas sobre temas específicos.

Ante la pregunta de cuál es la gran necesidad de la Iglesia y del pueblo evangélico hoy, la respuesta ha sido trabajar en el discipulado. Contundente ha sido Jaume Llenas al afirmar que:

"La primera responsabilidad de un líder es definir la realidad. Aunque Jesús fue claro en su encargo de ir y hacer discípulos, la realidad es que en pocas Iglesias locales de Occidente el discipulado intencional y sistemático forma parte del ADN de la Iglesia. Hay una diferencia grande entre el número de personas que dicen seguir a Jesús y el impacto que el evangelio causa en la sociedad. Ha crecido entre nosotros el número de creyentes nominales. Entre las causas que nos han llevado donde estamos podemos incluir: hemos desconectado la experiencia dominical de Iglesia y la realidad de los otros seis días: hemos alimentado una mentalidad de consumidores de experiencias religiosas, en lugar de ministros activos; hemos cultivado receptores pasivos que privatizamos la fe; hemos sido moldeados por la sociedad en lugar de ser modelados conforme a Jesús; hemos pedido al liderazgo que se encargue de cualquier cosa en lugar de que su tarea principal sea hacer discípulos, etc.".

Aclararon los organizadores que "hay que tomar conciencia de esta necesidad, evaluar dónde estamos y concentrarnos en desarrollar un modelo de discipulado desde esta plataforma, a lo largo del período 2019-2023". En este sentido, pretenden realizar un encuentro cada dos años, dentro del marco de los Encuentros Anuales del Movimiento de Lausana en España, en el que se siga este orden lógico: 1) Concienciar, 2) desarrollar un modelo y 3) compartir experiencias.

Y en esta primera etapa de concienciación se ha redescubierto que el fin principal de la Iglesia es la Misión de Dios, y que esta existe para hacer visible a Jesús, y por lo tanto, el objetivo del discipulado es lograr que las personas sean parecidas a Él; no obstante, lo que se percibe es que los cristianos crecen poco, no están cumpliendo razonablemente con su misión de ser de bendición en su entorno, de ser el depósito de esperanza para la sociedad. La Iglesia se ha institucionalizado en lugar de estar regida por relaciones y se ha centrado en el gran evento del domingo por la mañana, en comités, reuniones administrativas, atención a cristianos ya maduros? El criterio de éxito de la Iglesia está desenfocado, pues se mide en función de las personas que están sentadas, las cuales no saben que el lugar de trabajo es un campo de misión y que los líderes de las iglesias deben enseñar a administrar esa bendición para que cumplan con sus tareas de hacer discípulos.

Toda la palabra impartida ha permitido a los participantes percibir que existe un problema y que hay que volver poner el discipulado y la Misión en el centro. Y los líderes son cruciales, pues son los encargados de dar la visión y de preguntarse constantemente: ¿estoy haciendo discípulos que a su vez discipulan a otros? Y sea una realidad el Movimiento de Jesús.

También se destacó que para Jesús "hacer discípulos es caminar con las personas", donde se da una relación entre maestro/alumno. Se trata de un modelo de discipulado pequeño, que desarrolla un programa y establece relaciones de confianza; y donde salen temas trascendentes que permiten sentirse vulnerable. Para Jesús las multitudes debían ser enseñadas, pero si solo se dedicaba a ellas todo quedaría en algo superficial. Había que dejar preparadas a un grupo de personas que continuaran cuidando esas multitudes. En ese modelo nadie debía ser desdeñado. No eran perfectos.

En la segunda plenaria, 'Elementos para construir nuestro propio modelo de discipulado', Eliseo Casal destacó que se debe partir de la visión de liderazgo de una iglesia que orienta, dirige. Debe tener una visión clara que implica tener sentido de urgencia. El trabajo en la iglesia se basa en relaciones intencionales, no solo se capacita para enseñar a otros. Debe haber un cambio de mentalidad, produciendo frutos verdaderos a unos pocos que a su vez enseñarán a otros. Y pasar de los programas a los propósitos. Incidió, como los otros conferenciantes, en que el discipulado es transmisión de vida, caminar al lado de las personas, no solo desde el púlpito, conocer sus problemáticas. Y es necesario crear confianza, lo cual requiere coherencia, credibilidad. A su vez es necesario adquirir el compromiso de estar a disposición de las personas y darles prioridad en nuestras agendas.

Finalmente, después de empaparse y tener momentos para reflexionar sobre el discipulado, su situación actual y tomar conciencia acerca de que la mayor necesidad de la Iglesia es la de hacer discípulos, se crearon grupos homogéneos (de 5 o 6 personas) entre los asistentes que tenían algo en común: pastores (por tamaño de iglesias), líderes de organizaciones cristianas, comunicadores, etc., quienes en dos sesiones de trabajo tuvieron que contestar a preguntas como: ¿Qué nos ha sorprendido de lo que hemos oído hasta ahora? ¿Qué aspectos hemos visto en la palabra sobre el discipulado?, para después continuar llevando a cabo un diagnóstico acerca de la problemática existente en lo referente al discipulado, que no es un proceso que dura unos días, sino la vida entera. Así, establecieron un posible obstáculo con el que se encontrarían si quisieran implementar un discipulado intencional y relacional en sus iglesias locales, señalando también posibles soluciones y un compromiso por parte de cada uno al llegar a su lugar de origen.

Texto y fotos: Jacqueline Alencar

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