Pablo Cortés se ha convertido en la última víctima de Manuel Lovato al frente del banquillo del Salamanca UDS. El presidente mexicano empezó a utilizar su particular trituradora en la temporada 2017/2018 en Tercera División. Por aquel entonces, María Hernández era el encargado de dirigir al plantel charro, aunque solo duró siete jornadas -yendo líder- en el cargo. Su relevo -de manera permanente- lo tomó Ramón María Calderé, que también fue destituido en el mismo año para dar inicio a la primera etapa de Pablo Cortés como máximo responsable a todos los efectos.
Tras el ascenso a Segunda División B, Lovato decidió apartar a Cortés del cargo y colocarle en el filial para fichar a José Miguel Campos, que llegó a aguantar seis fechas como técnico. A raíz de ello, Antonio Calderón desembarcó en el Salamanca UDS y soportó carros y carretas para aguantar hasta el final de campaña, momento en el que el gaditano fue invitado a irse por las innumerables tiranteces que tuvo con diversas áreas de la entidad.
Finalmente, en la presente temporada llegó el culmen de los horrores con la negativa de la Federación a convalidar la licencia de José Luis Trejo, lo que dio lugar al fichaje de un ?Chiquimarco? que estuvo tres días en tierras charras. Posteriormente, Cortés se hizo cargo -por tercera vez en su carrera- del primer equipo y abandonó al filial antes de ser echado tras la décima jornada de Liga.
Es decir, el Salamanca UDS acumula ocho entrenadores -incluyendo a Juanfran en Provincial- en su corta historia y ya va a por el cuarto en la 2019/2020? por ahora.