Oración franciscana por las calles charras más silenciosas. Los rincones del casco histórico acogen en su recogimiento a la Hermandad Franciscana. La calle Traviesa se apaga a su paso y el fuego lo tiñe de todo de una luz hechizante. La procesión se envuelve en una gran mística. Las antorchas y el canto gregoriano ponen al Cristo de la Humildad enmarcado en el Patio Chico en una estampa única.