Hoy descubro con emoción, como hace ya algunos años, el Belén de la planta de pediatría del Hospital Clínico. Me acerco despacio, deseosa, para descubrir la sencillez y la paz que trasmite este pedacito de Navidad en el que Raquel y Rosa trabajan todos los años, para que a los pequeños ingresados estos días no les falte la ilusión, ni la esperanza.
Detrás de las puertas de las habitaciones y consultas, en el mismo pasillo, pueden oírse ruido, voces y desazón, pero según te acercas al Belén, la tranquilidad se extiende y te introduce en un paisaje que acoge, en el que desearías estar, caminando hacia el niño. Este año se me antoja estar dentro, y no mirar desde fuera, querría ser partícipe y personaje de este oasis de paz.
En esta ocasión las maestras nos traen la calma, cada Navidad las sensaciones que nos trasmiten son diferentes y es increíble pensar que cada año buscan en el interior de los demás para darnos lo que más falta nos hace. Sus años al frente del cole del hospital, su experiencia y su sensibilidad con grandes y pequeños, les da esta capacidad, la de emocionarnos y conseguir que según contemplamos el Belén, también miremos hacia nuestro interior. Les da la capacidad de trasmitirnos lo que necesitamos, porque Rosa y Raquel lo conocen bien, este año el consuelo y la serenidad.
Hoy, como hace más de dos mil años, festejamos el nacimiento y la alegría, y esta noche con ansia celebraremos la luz, y la esperanza ¡Feliz Nochebuena!
Chely Gil