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Tierra fértil de historias reales
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Aldeaseca de la Armuña

Tierra fértil de historias reales

Actualizado 25/11/2018
Redacción

Ayer sábado 24 de noviembre, el grupo de Teatro 'Lazarillo de Tormes' representaba en la iglesia parroquial su montaje 'Teresa, la jardinera de la luz' en el marco del conjunto de actuaciones patrocinadas por la Diputación de Salamanca, representació

Si nos atenemos a su nombre, se podría caer en la confusión de que haga honor a lo que transmite. Aldeaseca de la Armuña guarda en su nomenclatura un grado de contradicción que se extrapola a todo lo que a esta localidad hace referencia. A pesar de que en sus tierras se dan cultivos de secano, su pertenencia a la comarca de La Armuña, nos habla de paisajes, que aunque llanos y extensos se llenan del colorido de sus sembrados, y de las estaciones que marcan sus ciclos. No en vano los árabes dieron a estos parajes el apelativo que significa 'vergel', 'jardín'. Hay que añadir también el gran interés que a lo largo de los siglos XII y XIII, tuvo para los reyes leoneses y castellanos esta localidad, pues fue territorio donado como señorío por Alfonso IX de León a su esposa la reina Berenguela.

En este año en el que los salmantinos celebran el VIII Centenario de su Universidad, no podemos perder de vista un hecho histórico y muy significativo para Aldeaseca, como es el nacimiento del rey Fernando III el santo al que posiblemente la reina Berenguela diera a luz en el cercano castillo que su esposo Alfonso IX le regalara como dote de matrimonio. Rey que impulsó el nacimiento de nuestra decana académica institución docente, padre de otro rey, Fernando, que unificó Castilla y León. Y una reina, doña Berenguela, sabia, prudente y justa que siempre terció entre todos para favorecer la unión y mejora en la vida de los súbditos del reino. Aldeaseca guarda todo lo que el legado del tiempo vuelve a traerle como reconocimiento a tan regia, trascendental y desconocida historia, en un año en que nuestra Universidad cumple siglos gracias a los personajes que favorecieron su nacimiento. Riqueza patrimonial, venga desde el camino que venga. Sabedora de esto, la Diputación salmantina está dando la oportunidad a muchos de sus pueblos que así lo están demandando, de poder conocer a otra admirable mujer, que tantas huellas ha dejado en nuestras sendas y en nuestra Historia.

Porque si hubo alguien que mucho supo de caminos, letras, gentes y estamentos de abolengo, esa fue Teresa de Jesús, que también tiene cabida en este 2018, nombrado por el Papa Francisco, su Año Jubilar. Después de ser celebrada como se merece, a lo largo del 2015 en su V Centenario, vuelve a ser recordada en estos últimos meses, y en especial en estos días en torno a la fecha de su fallecimiento con la que se cierra este jubileo. Nada mejor pues, que llevar a Aldeaseca de la Armuña, ubicada en plena Vía de la Plata, y por donde pasa también el Camino de Santiago, una obra de teatro que desde hace tres años, pues nació con el V Centenario de la carmelita, sigue sorprendiendo por su montaje que ha conseguido llegar a tantos espectadores. Hablamos de Teresa, la jardinera de la luz, que de la mano del grupo de aficionados 'Lazarillo de Tormes', continúa "haciendo caminos" para darnos a conocer de forma claramente profesional a una mujer que llegó a los altares, previo paso por tantas polvorientas rutas y reconocimientos humanos, tanto religiosos como académicos. Y una vez más, el más particular de los escenarios, abrió sus puertas a la 'jardinera' que no deja jardín sin la magia de su luz.

Cuando la iglesia clasicista del XVII con la advocación de la Santa Cruz, abrió sus puertas a unas monjas carmelitas, sometidas a un terrible interrogatorio sobre su madre agonizante, por un padre dominico enviado por la Inquisición, todo el público asistente en la única nave central del templo, volvió una vez más a posicionarse en otro lugar, en otro tiempo. Es la iglesia del convento de Alba de Tormes en un siglo, el XVI, lo que envolvió el recinto desde su labrado sagrario bajo el exquisito artesonado mudéjar, hasta la Tribuna del Coro. Y los entusiastas aplausos de los allí presentes volvieron a reconocer el gran trabajo en el que un magnífico y sucinto guión, el de Denis Rafter, unos hábitos de estameña de paño de oveja, elaborados artesanalmente, un púlpito de predicador, y una réplica exacta del órgano del maestro Salinas, cuyo original guarda la Catedral Vieja de Salamanca, ha conseguido. Es el gran regalo de un grupo de personas que todo esto aportan, además de su entregada interpretación. Poder usar como escenario para la obra el altar de cualquier iglesia, dota de sentido la idea de la proyección escénica que es en definitiva nuestra propia cultura, llevada por otros que como cada uno de los espectadores son parte y todo del gran espectáculo que es el mundo. Se puede llenar cualquier espacio, civil o religioso de la energía compartida de este oficio que es aprender a vivir. ¡Qué mayor fertilidad que ésta! Los armuñeses de Aldeaseca con su sincero agradecimiento volvieron a dar voz a la calidad indiscutible de una puesta en escena, cuyos protagonistas parecen también bendecidos por un san Blas, que tanto cuida las voces y al que Aldeaseca de la Armuña tiene como patrón.

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