Sábado, 28 de enero de 2023
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Un repaso con todas las de la ley
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Hojas taurinas de septiembre (toño blázquez)

Un repaso con todas las de la ley

FERIA DE SALAMANCA
Actualizado 16/09/2018
José Luis Sánchez

Llegó Roca Rey y se jugó la vida cada tarde con un aplomo y torería sorprendentes, como vimos hoy en La Glorieta

Buena corrida, con un toro, el tercero, extraordinario. Los demás manejables en bravo. Probablemente hoy, Garcigrande -Domingo Hernández, es el mejor equilibro entre las condiciones óptimas que debe tener un toro bravo: trapío, nobleza y casta; y además duración y motor para la lidia. Hoy hubo toros, como el reseñado, pero también el primero y el sexto, que planeaban en las telas rojas con una clase extraordinaria. Y dejemos ya las lindezas de las salutaciones que pueden resultar estomagantes. Lo dicho sobre los toros ahí quedó.

Ponce y Juli se mostraron tal cual, no defraudan (o sí). Son fieles a su fórmula conocida. El primero jugando hasta la osadía con el toreo remolino, citando siempre fuera de cacho, haciendo circular al toro por la variante, sin verdad ninguna en los cites, sin compromiso; en definitiva, toreo de trampa y de espejo. Esos juegos de torear al paso los hacía mejor el gran Domingo Ortega en los años cuarenta. Torerísimos doblones, flexionada la rodilla en ambos toros. Bonito recuerdo de postal. Lo demás: presumida elegancia. A mí eso sólo no me vale de nada.

Juli pareció contrariado toda la tarde. El punto de mira de la espada lo tuvo equivocado en sus dos toros, atravesándolos por el costillar feamente, cosa reprobable dada su condición de figura. Por lo demás ahí estuvo su toreo sostenido en una férrea técnica, mecánico y resabiado. Pareciera torear a destajo, sin inspiración ni alma. Poderoso siempre, a mí me pareció un punto cabreado e incómodo por no ser capaz de meterle mano a este Roca Rey peruano que ha sabido pegarle un puñetazo al muro del chiringuito cerrado a cal y canto por los seis figuras que torean todas las ferias sin dejar paso a nadie. Llegó este espigado mozo y se jugó la vida cada tarde con un aplomo y torería sorprendentes, como vimos hoy en La Glorieta.

A un Juli sin puntería y a un Ponce en extremo ventajista, les ha pegado un repaso histórico con todas las de la ley. Y punto.

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