La piedra busca el aire, para alcanzar la luz, para tocar la claridad. Hay un anhelo de belleza en esta elevación. Porque, desde lo hondo del claustro, como matriz terrestre, consistente y hermética, la piedra busca liberarse hacia lo alto.
Y desmaterializarse. Y volverse levedad, desde la consistencia del dorado hacia el azul celeste.Es lo que ocurre aquí. El milagro del arte. La delgadez airosa de las torres.
José Luis Puerto / Foto de Ángeles Rebollo