Tomás, famoso por los huevos azules de sus gallinas araucanas en Hinojosa de Duero, cambió este sábado a sus compañeras de cada día por la cuadrilla de caza para cobrarse así un buen cochino. La ausencia de piezas de caza menor y la proliferación de las poblaciones de jabalíes hace que muchos cazadores hayan orientado sus jornadas de caza hacia este omnívoro cuya expansión parece imparable.
Como Tomás y sus compañeros cuadrilla, cada vez son más los cazadores salmantinos que en lugar de buscar perdices, liebres o conejos se dedican a la caza del jabalí por resultar más probable dar con el rastro de uno de estos grandes mamíferos que encontrar en el campo un conejo. Ver para creer e impensable hace un par de décadas.