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El tesoro de la Virgen del Castañar
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AJUAR, MANTOS Y CORONAS

El tesoro de la Virgen del Castañar

Actualizado 15/09/2016
Redacción Béjar

BÉJAR | La corona de la Virgen, una joya de la orfebrería salmantina cargada de simbolismo y realizada con las aportaciones de todos los bejaranos

Béjar tiene por patrona a la Virgen del Castañar desde el año 1446 y 32 pueblos de la comarca se suman a esta advocación, en especial la vecina localidad de La Garganta, pueblo natal de los pastores a los que la Virgen se apareció.

La figura de la Santa Patrona, debió ser sedente, como lo eran casi todas las imágenes de María desde entre los siglos XI y XIV. El estado de la antigua talla y su deterioro hizo que fuera preciso vestirla. Según diversas fuentes, esta reparación o reforma se hizo por devoción de los duques de Béjar, y posteriormente, en el año 1806, el visitador eclesiástico José Ramírez de Orellana que además era presbítero y abogado, dispuso que se retocaran "con pintura fina la cara y las manos de la Santa Imagen".

La Virgen del Castañar tiene en la actualidad tres coronas una de plata donada por un anticuario bejarano conocido como Eutiquiano, otra de oro donada por el joyero Luis Torrico y una tercera de Gran Gala que sólo luce en ocasiones especiales.

En el mes de marzo de 1946, la Junta de la Cofradía del Castañar acuerda encargar para el V Centenario la realización de una corona para la Virgen, se hace el encargo a los hermanos orfebres salmantinos, residentes en Villamayor, Juan Manuel y Emilio Sánchez García, que la construyen utilizando alhajas donadas en la suscripción abierta para este fin, desde que en 1929 la Cofradía proyectó la Coronación Canónica, y se sumaron algunas antiguas joyas de la propia Virgen.

Esta corona, hecha de oro de ley tiene un peso total de 2,428 kg y según se describe en el libro 'Ofrenda a la Santísima Virgen del Castañar, Excelsa Patrona de Béjar y Comarca' de 1954, de la base parten seis arcos que al unirse en la parte superior forman los imperiales de la corona, sobre los que va colocada una cruz, los arcos a modo de pilastras están rematados por una abeja de oro macizo, que representa el emblema de la ciudad y de cada pilastra sale una orla ondulada que imita los pliegues de una tela en alusión a la industria textil. Cada una de estas orlas adorna un cuadro con representaciones de la aparición de la Virgen, un castaño, una alegoría de Béjar con la Virgen y las fechas de su aparición y centenario, todo ello repujado y con incrustaciones de piedras preciosas.

Además continúa la publicación describiendo que la aureola mide cincuenta y cuatro centímetros de diámetro y lleva representados varios pasajes marianos: la Inmaculada Concepción, la presentación de la Virgen en el templo, sus desposorios, la Anunciación, el Nacimiento del Niño Jesús, la Purificación, la Huída a Egipto, la vida en Nazaret y los dolores de la Virgen. Estos relieves van separados por arcos y columnas rematados por capiteles donde se asientan los arcos superiores rematados por estrellas que llevan en su centro un brillante.

En esta aureola, obra maestra de la orfebrería salmantina, hay 621 diamantes, 13 de ellos en talla brillante, 15 rubíes, siete perlas, 47 piedras de zafiro blanco y 27 azules, con un peso total de 2,156 kg.

El rostrillo de oro está orlado con ciento cuatro brillantes y destaca uno de gran valor en el centro, además de un topacio, cuatro perlas, seis rubíes y dos zafiros, y tiene un peso aproximado de 152 gramos.

La corona del niño

Así mismo, la corona del niño también lleva engastados siete brillantes y 53 diamantes, 17 perlas, ocho piedras de zafiro blanco y un rubí, con un peso total de 136 gramos.

Además del oro y las alhajas, también los bejaranos donaron plata, parte de la cual adquirió por su valor la 'Agrupación de Fabricantes de Béjar y Hervás', para que después de refinada, hilada y dorada, se bordara con ella el manto que éstos regalaron a la Virgen y se estrenó en la procesión que puso fin a las celebraciones del V Centenario. Con el sobrante de esa plata se construyeron un cáliz, una patena, cucharillas, un copón y dos candelabros.

Los mantos

La Virgen tiene en su ajuar mantos de camarín y dos mantos de paseo, uno de estos últimos es el donado por la Agrupación de Fabricantes antes citada, son más largos por la parte de atrás, para cubrir el total de las andas sobre las que sale en procesión. También hay que destacar el que se realizó con los ropajes de la boda de la reina Mª Cristina de Habsburgo con Alfonso XII. La camarera de la Virgen y sus auxiliares tardan aproximadamente una hora en vestirla, a ella con corpiño, enaguas, delantal, manto y toca, y al Niño con su jubón.

En la actualidad los colores de los mantos se le van poniendo a la imagen coincidiendo con los tiempos litúrgicos, uno blanco en pascua, morado en adviento y cuaresma?, pero también se tienen en cuenta festividades especiales, como el siete de agosto, día de San Cayetano patrón de los Teatinos o la capa bejarana regalo de la Asociación de Amigos de la Capa que se le pone el 11 de noviembre, festividad de San Martín de Tours y patrón de los capistas.

Antiguamente la riqueza de la imagen se sobrecargaba con anillos en sus manos que fueron retirados porque dañaban la talla y colgados en el manto, pero ya hace tiempo que a petición de los clérigos Teatinos, custodios del Santuario, también se quitaron del manto y sólo lleva colgado un rosario de oro y el bastón de mando que tiene como Alcaldesa Honorífica de la ciudad.

Béjar pertenece eclesiásticamente a la Diócesis de Plasencia desde que el Papa Clemente III, accediendo a una petición Real, erigió a esta ciudad extremeña como sede episcopal y nombró obispo a D. Bricio "ilustre campeón en la fe contra los agarenos". La Coronación de la Virgen se llevó a cabo el ocho de septiembre de 1946, por el obispo de Plasencia Juan Pedro Zarranz y Pueyo, durante la celebración del V Centenario.

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