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Diplomacia secreta...
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Diplomacia secreta...

OPINIóN
Actualizado 07/10/2015
Miguel Mayoral

Han sido numerosas las definiciones de estrategia a lo largo de la historia. Militarmente podríamos definir estrategia como la tarea de concebir planes de operaciones coherentes con los fines legítimos de un Estado, también como la tarea de conducir a los ejércitos hacia objetivos decisivos. La estrategia tendría una base esencialmente política y el plan de campaña, de base esencialmente técnica, sería la táctica. Todos conocemos que la palabra estrategia viene de la palabra griega "estrategos" que significa caudillo o jefe de la fuerza. Está formada por dos raíces "stratos" y "agein" que significan "ejército" y "conductor". La estrategia así definida sería la ciencia del caudillo o general. Resalta el hecho que las palabras estrategia y estratagema tengan la misma raíz. Hay que tener en cuenta que la estratagema, como ardid de guerra, implica una acción inteligente del general.

[Img #447253]Así, pues, en el contexto de la guerra y del conflicto, la estrategia introduce la acción de la inteligencia. En China, en el siglo V a. de C. el arte de la guerra, que no la estrategia, conoce una época dorada. Sun Tzu, elabora el concepto "bing-fa", que se traduce libremente por estrategia, aunque es un concepto más amplio, más próximo al arte de la guerra donde no hay normas fijas. Sun Tzu mantiene que todo el arte de la guerra está basado principalmente en el engaño: "una operación mlitar implica engaño.

Aunque seas competente aparenta ser incompetente. Aunque seas efectivo, muéstrate ineficaz". El concepto de estrategia ha evolucionado con la historia, primero estuvo circunscrito al campo de la guerra. Con la excepción de las legiones romanas y su estrategia de Pax Romana basada en la disuasión para evitar los levantamientos dentro del vasto Imperio Romano, sólo se hacía estrategia durante las guerras, ya que los ejércitos se organizaban para la guerra disolviéndose al final. Fue Maquiavelo, quien a comienzos del siglo XVI, ideó una estrategia basada en la existencia de un ejército permanente que garantizara la supervivencia de la república de Florencia.

La idea surgió como rechazo a los ejércitos de mercenarios que se agrupaban entorno a los "condottieri", organizó la Milicia Florentina, ejército reclutado entre la población del ámbito rural para la defensa de Florencia. En su libro "El arte de la guerra" establece las normas de funcionamiento e instrucción de dicho ejército como estrategia para garantizar la seguridad de la república. Se trataba de la estrategia aplicada al ámbito del arte militar, hasta que con el tiempo y siguiendo las teorías de Clausewitz de que la guerra y todo militar debía responder y supeditarse a los fines políticos, hizo que la estrategia ampliara su campo de acción a la política.

El prusiano von Bülow en su libro "El espíritu de la guerra moderna", escrito en 1799, dice que "el arte de la guerra tiene dos ramas, la estrategia y la táctica.

La primera es la ciencia de los ejércitos fuera del campo visual; comprende todas las operaciones en la guerra y es parte de la ciencia militar cuyas relaciones se encuadran con la política y la administración; el estratega es el arquitecto, el albañil el táctico". En su definición von Bülow, establece la frontera superior de la estrategia que sería la política. Pero Clausewitz va a ser el que la va a enmarcar supeditada a la política. En su reflexión sobre las campañas de 1793 y 1794 llegó a la conclusión de que la guerra es un fenómeno político: "La guerra no es un fenómeno independiente, sino la continuación de la política por medios diferentes".

El político en su toma de decisiones debe tener en cuenta la necesidad de armonizar los objetivos a alcanzar y los medios disponibles para hacer posible y creíble su estrategia. Si las Fuerzas Armadas se olvidan de los objetivos políticos una vez iniciado el conflicto bélico, es decir si se produce la supremacía en la estrategia militar sobre la política, nos encontraremos que la guerra ha perdido su finalidad política convirtiéndola en un enfrentamiento militar con violencia ciega. Si por el contrario es la política quien ignora las posibilidades estratégicas, se produce una rúptura entre los fines y los medios, que impedirá alcanzar los objetivos políticos y en muchas ocasiones conducirá a un escenario peor que el de partida, o a perder la guerra.

El norteamericano Bernard Brodie define la estrategia como el manejo general de los instrumentos de la guerra para que cumplan su propósito. En estas definiciones la estrategia ya no es, exclusivamente una disciplina para ser aplicada en la guerra. La estrategia ha salido de su molde original y permite entrever su valor como herramienta a utilizar en tiempo de paz, conservando el concepto de Clausewitz de estar al servicio de la política, si bien se limita al uso de los medios militares. A través de estas definiciones y reflexiones vemos como el término estrategia amplía su campo original la guerra, al campo militar en tiempos de paz y de guerra, y se generaliza para abarcar nuevos entornos en los que alcanzar los objetivos políticos. Con la aparición del armamento nuclear la estrategia escapa al ámbito militar situando el nivel de decisión a nivel político.

Con el arma nuclear la estrategia de la disuasión adquiere su máximo valor, y es el político quien la utiliza, pues tanto la decisión de tener armas nucleares como la decisión última de emplearlas escapan a la decisión del mando militar. La estrategia ya no es más un arte exclusivo de los militares, así como tampoco trata únicamente sobre combates armados.

En la actualidad a política interactúa con y sobre la estrategia de forma permanente. La estrategia queda delimitada en el campo que existe entre la política y el arte operacional cuyo límite inferior es la táctica.

La estrategia tiene un valor instrumental, y no deja de ser una herramienta al servicio de la política, pues define el camino a recorrer para alcanzar los fines u objetivos señalados por la política. Precisamente este carácter instrumental es lo que ha hecho que el término estrategia trascienda el ámbito militar, aplicándose a todas las actividades de la sociedad.

También hoy, las relaciones secretas entre los distintos países son mucho más reveladoras que las diplomáticas. Tiene más sentido y resulta mucho más poderoso mantener relaciones entre las distintas organizaciones de inteligencia, porque ya no se lucha contra ejércitos, sino con los servicios secretos. El conflicto no se limita a un país o a una nación. Es una batalla de cerebros, más que de tropas. No se trata de ganar después del enfrentamiento, sino antes. Descubrir algo significa ganar. Si no lo descubres, has perdido. No se lucha contra un ejército, se lucha contra una organización. Ni siquiera contra una organización, se lucha contra un poder establecido en distintos lugares, sin organizar, con tecnologías modernas. Las relaciones formales entre Siria, Irán, Irak, Jordania, Israel, Egipto y Palestina, etc., además de Rusia y los USA y la UE, son una cosa, y luego las relaciones encubiertas son otras. Claro ejemplo es lo que ocurre en Gaza donde la influencia de Irán es patente, y en demás puntos de la región.

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