Los organilleros de Salamanca

Durante años, su música amenizó las fiestas populares, los bautizos, las bodas y multitud de acontecimientos sociales

El tiempo ha hecho mella en los organilleros, que durante años amenizaron las fiestas populares, bautizos, bodas, serenatas y otros eventos de Salamanca.

El organillo fue inventado a finales del siglo XIX por el fraile italiano Gilberto d'Atosta y es uno de los instrumentos más emblemáticos de las fiestas tradicionales; sin embargo el paso de los años ha apagado su importancia como banda sonora de los festejos. No obstante, esta pieza de anticuario sigue apareciendo en verbenas de algunas ciudades.


Recorría los barrios de la ciudad con su oferta musical: pasodobles, chotis y valses pasados de moda, accionando el manubrio con ritmo y firmeza.

En la foto adjunta vemos como dos niñas bailan al son del organillo en una de las esquinas de la Plaza Mayor. La imagen, publicada en ‘Salamanca en el ayer’, forma parte de la colección de  Basilio Martín Patino y su autor es desconocido.