Domingo, 21 de octubre de 2018
Ciudad Rodrigo al día

La Tía Gora cumple 110 años

PEÑAPARDA | El pandero cuadrado sigue siendo una de sus grandes aficiones

[Img #192589]La localidad de Peñaparda, y todo El Rebollar, están de celebración. Su vecina más ilustre, la popular Tía Gora, alcanza durante este primer domingo del 2015 los 110 años de vida, una cifra reservada a unos pocos privilegiados en todo el mundo, lo que hace que esté siendo una jornada muy especial en el municipio.

Quizá una de las grandes peculiaridades de Gregoria Benito Rodríguez –su nombre real- es que para llegar a los 110 años de vida no le ha hecho falta estar en una vivienda con todos los lujos, sino que ocurre justamente todo lo contrario: sigue viviendo en su casa de toda la vida, teniendo la lumbre como fuente de calor durante el frío invierno.

El estado físico de la Tía Gora se ha deteriorado bastante en los últimos años (ha sufrido una pérdida tanto auditiva como visual, así como de movilidad), pero pese a ello sigue conservando una gran lucidez –excepto sobre su propia edad, en torno a la cual se puede decir que ya ha perdido la cuenta-.

Asimismo, le encanta hablar con las numerosas personas que se acercan a verla todos los días. Como explica la alcaldesa de Peñaparda, Camila Vizarro, la Tía Gora ha tenido siempre una vida muy activa, y ahora que ya no pude salir a la calle, le encanta que vayan a visitarla y poder hablar y recordar vivencias de una vida tan larga.

Por ejemplo, a la hora de la realización del reportaje fotográfico que acompaña esta información, la Tía Gora enseguida entabló conversación –en la fala del Rebollar- con el músico de Peñaparda José Benito Mateos Pascual, uno de los vecinos más cercanos de la Tía Gora -tiene su tienda de panadería a escasos metros-.

José Benito llevó hasta la casa de la cumpleañera sendos panderos cuadrados, y la protagonista de esta historia apenas tardó unos segundos en coger uno, y ponerse a tocarlo y a cantar como ha hecho durante toda su vida. Como explica una de sus hijas, Nicolasa, el pandero cuadrado siempre ha sido una de sus grandes aficiones.

 

En la actualidad, son Nicolasa, y el otro hijo que le queda vivo, José, los que se encargan de ayudar a la Tía Gora en todo lo que le hace falta. Curiosamente, también fueron ellos los encargados de apagar las velas del pastel del 110 cumpleaños.

La única pena del cumpleaños de este año es que, por primera vez, la Tía Gora no ha recibido la felicitación de otra histórica centenaria de Peñaparda, la Tía Dionisia, que falleció el pasado mes de abril a los 107 años de edad.

Respecto a qué edad le gustaría llegar, la Tía Gora asegura que eso depende “de Dios, él es quién manda”. El deseo de todos los vecinos de Peñaparda y El Rebollar es que siga siendo uno de sus grandes símbolos, y que les pueda acompañar, durante muchos años más