Las Arribes al día

Los 1.000 Otoños descubren las Arribes del Águeda de San Felices de los Gallegos

La ruta llevó a los senderistas por el Puente de los Franceses, el mirador de la Mesa del Conde y un recorrido por la villa medieval
Los senderistas disfrutaron del hermoso paisaje arribeño desde la Mesa del Conde / E. Corredera / D. Candas

Un grupo de sesenta senderistas han descubierto hoy una de las zonas más hermosas de las Arribes del Águeda y dos de los puntos más atractivos de San Felices de los Gallegos: el puente de los Franceses y el mirador de La Mesa del Conde. El descubrimiento de este punto del oeste salmantino se completó con degustaciones de productos de la tierra y una visita a esta villa medieval.

A primera hora de la mañana se iniciaba en Puerto Seguro la ruta 'Historias de Frontera', una actividad incluida en el programa ‘Los 1.000 otoños de Salamanca en bandeja’  que la Diputación de Salamanca, a través de la Delegación de Turismo y Patrimonio promueve un año con el objetivo de disfrutar de una estación tan singular como es el otoño y descubrir la provincia de Salamanca de una manera diferente. En la convocatoria de hoy se ha cubierto el número de plazas disponibles -60-.

La niebla matinal dio paso a un estupendo día de otoño, con una agradable temperatura que animó a los caminantes en el recorrido de unos 10 kilómetros, de dificultad media-alta por el marcado desnivel del terreno desde Puerto Seguro al puente de los Franceses, que tuvo un importante protagonismo en la guerra de la Independencia, y la posterior subida hasta San Felices. El puente, de silleria de granito con tres ojos y un impresionante petril de granito data de mediados del siglo XIX.

Después de un marcado ascenso, los senderistas continuaron la ruta hasta llegar a la Mesa del Conde, un mirador natural que debe su nombre a la leyenda que asegura que fue el lugar preferido para sus cacerías por el Conde don Sancho. Desde este punto se puede contemplar una hermosa panorámica de las arribes del Águeda, con Portugal al fondo y un gran salto de agua de más de 70 metros, en época de lluvias. Hoy los senderistas disfrutaron de la vegetación otoñal (aún había aceitunas en algún olivo y muchas bellotas en los robles) y de una numerosa bandada de buitres que sobrevolaban la zona.

Degustaciones de productos de la tierra

A escasos 100 metros del mirador, en el merendero habilitado en la antigua majada (zona con chozas y chiviteras para resguardo del ganado y del ganadero) los senderistas recuperaron fuerzas con un bocadillo con productos de la tierra (embutidos y queso) y vino de las Arribes del Águeda.

Tras este paréntesis, se reinició la ruta hacia el casco histórico de San Felices, pueblo medieval declarado conjunto histórtico artistico. En la casa de cultura -el antiguo granero del Duque de Alba- el alcalde de la villa, Francisco de la Cruz, dio la bienvenida y agradeció su visita a San Felices a los caminantes, que a continuación pudieron catar los exquisitos productos de San Felices. Esta degustación fue ofrecida mediante la colaboración de la organización de la iniciativa 'Los mil otoños Salamanca en bandeja' y los productores de la localidad, como explicó Daniel Cangas, el guía de turismo de la villa.

Productos como el Hornazo y el Bollo de Patata típicos de San Felices, elaborados en la panaderia más antigua de Castilla y León, del siglo XVII, que aún se conserva en la villa, o los dulces que las monjas hacen en el convento de las Madres Agustinas (hojaldres, repelaos, suspiros de Jesús Nazareno) hicieron las delicias de los comensales, que también tuvieron la oportunidad de catar el aceite ecológico y la miel que se produce en la zona y el vino procedente de una viña de más de 100 años recientemente recuperada en San Felices.

La ruta por las Arribes del Águeda concluyó con una visita a los monumentos más destacados de la villa medieval -el castillo, el lagar del Mudo, la torre de las camapanas, la iglesia--, dirigida por Daniel Cangas, el guía local.


 

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