Las Arribes al día

La lluvia resta resultados en el inicio de la temporada de caza menor

Las primeras jornadas confirman una mala cría de la perdiz debido a la sequía y a la depredación, la ausencia de conejos en las zonas ganaderas y la liebre mantiene un claro descenso

Al final del verano ya se pudo apreciar un descenso del número de pollos en los bandos / CORRAL

La lluvia ha sido la auténtica protagonista en las primeras jornadas de caza menor de esta temporada, desvede que tuvo lugar el pasado 24 de octubre y cuya jornada parecería insuficiente para evaluar lo que hay en el campo, sin embargo la contundencia de los resultados de este primer día y las horas que la lluvia permitió salir de caza el puente de Los Santos, sumado a los resultados de este primer fin de semana completo de noviembre, dejan entrever una mala temporada de caza

En esa primera jornada las altas temperaturas y la ausencia de agua en el campo perjudicó el trabajo de los perros, lo que unido a la escasez de caza, hizo que su aburrimiento en el campo surgiese antes de lo deseado. Y tras ese primer día, el puente de los Santos estuvo marcado por lluvias torrenciales en casi toda la provincia. Se registraron precipitaciones los tres días del puente, aunque cabe señalar que de acuerdo con la nueva Ley de Caza solo podían cazarse las mismas especies dos días seguidos, y de ellos el domingo ha sido el preferido por la mayoría de los cotos para ponerlo como jornada de caza menor, a la postre el día más lluvioso de los tres, por lo que la muestra para este balance parece insuficiente.  

En cualquier caso, consultados varios cazadores de distintos puntos de la geografía salmantina, y pasado el primer fin de semana completo de noviembre, la mayoría coincide en una mala cría de perdices en su segunda etapa, confirmándose en estos tres fines de semana trascurridos de la temporada, las previsiones anteriores a la apertura de la menor. A pesar de haberse visto buenas polladas al final de la primavera, todo indica que la sequía ha hecho mella en los bandos y quedan pocas más perdices que las que quedaron a finales de la temporada pasada, una de las peores de los últimos años en cuanto a perdices se refiere.

 

El conejo muestra la cara y la cruz de la caza, desaparece en las zonas ganaderas y es plaga en las agrícolas, donde causa graves daños a los cultivos

Esa es al menos la impresión que reflejan muchos cotos en Las Arribes, zona en la que por su orografía ha venido manteniendo poblaciones de perdices en número suficiente para disfrutar de su caza hasta este momento, pero los primeros resultados de esta temporada indican que sus poblaciones van en franco descenso si no alarmante caída. 

Un verano demasiado largo y sin aportaciones extra de agua, ocupando buena parte de la primavera, así como la depredación por rapaces especialistas en su caza, apunta a que son las principales causas de este importante descenso de perdices, situación que también se ha reflejado en otros puntos de la geografía salamantina y que aún contaban con ‘madre’ suficiente como para que se vieran buenos bandos de perdigochas, pero no ha sido así.

Por su parte, el conejo demuestra una temporada más lo irregular de sus poblaciones dependiendo de las zonas. En ese sentido se ha podido apreciar la casi desaparición de este roedor en las zonas dedicadas a la ganadería, todo lo contrario que sucede en las zonas agrícolas, donde en muchos casos son plaga, ocasionando graves daños a cultivos como la vid, regadíos, etc.

Un año más coincide el comentario de los cazadores de que cada vez es menos frecuente observar conejos con síntomas de mixomatosis, lo que deja a la hemorrágica vírica como la principal causa de mortandad junto con la depredación que ejercen aves rapaces y zorros, principalmente. Tampoco podemos olvidar la presencia, cada vez mayor, de varias especies de mustélidos como la garduña, casi plaga, y que compite por alimento con otras especies de mayor interés como la jineta y el turón, a los que se ha sumado desde hace un tiempo el meloncillo, especie invasora y que tanto cazadores como ganaderos no entienden que no haya sido incluida ya como especie cazable, solo por el hecho de que facilitaría controlar su expansión.

Cada vez son más los cotos que se ven obligados a restringir sus jornadas de caza por la falta de conejos, lo que influye también para que sus predadores se fijen en otras especies de fauna como la perdiz, lo mismo que hacen los propios cazadores, que a falta de gazapos patean el campo en busca de otras piezas con las que poder satisfacer su afición venatoria.

La liebre sigue en descenso 

También la liebre parece haber descendido en número. Las poblaciones de rabonas se están viendo en uno de los peores momentos de la cinegética, dato que se confirmaba en las primeras jornadas para la caza con galgo en la comarca de Las Villas. Se desconoce los motivos de este descenso una vez que no se han registrado focos de mixomatosis y turalemia en el último año, por lo que la sequía y la depredación habrían evitado una buena cría de la liebre.