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La Guardia Civil mirobrigense recupera la tradición de festejar a la Virgen del Pilar

El eje principal de la conmemoración fue una alocución del Capitán, David Lafuente Quiñones

La Compañía de Ciudad Rodrigo de la Guardia Civil festejó durante la mañana del martes a su patrona, la Virgen del Pilar, de una forma más reducida de lo que era costumbre debido a la indicación recibida a nivel provincial de que no se organizase ninguna procesión (en Miróbriga la tradición es que la Virgen del Pilar procesione portada por mujeres desde el Cuartel hasta la Iglesia de San Cristóbal) ni vino español o similar (era habitual que se hiciese en el patio del Cuartel mirobrigense) debido a la pandemia. Esta celebración reducida, pero al menos recuperada (el año pasado no hubo ningún acto), sí mantuvo los puntos habituales de referencia: el propio Cuartel y la Iglesia de San Cristóbal.

En lo que respecta al primero de esos lugares, a cuyas puertas se había izado una bandera de España más grande de lo habitual, se fueron congregado numerosas autoridades (como los alcaldes de varios municipios, parte de la Corporación de Ciudad Rodrigo, así como los presidentes de Cruz Roja y Bomberos, y representantes de la Policía Local mirobrigense y la Policía Nacional de Fuentes de Oñoro) así como familiares de agentes para asistir a un sencillo acto, que se abrió con una ofrenda floral a la Virgen del Pilar por parte de varios de los familiares asistentes.

El acto tuvo como eje central una alocución del actual Capitán de la Guardia Civil de Ciudad Rodrigo, David Lafuente Quiñones, quién lleva menos de un año en el puesto según explicó el mismo, asegurando que “me considero un vecino más de este municipio desde el día que llegué”. En primer lugar quiso agradecer el “apoyo y cariño” de los Ayuntamientos de la zona, por “su plena confianza en nuestro pleno compromiso”, alabando asimismo la colaboración mantenida con la Policía Local, los Bomberos o los servicios sanitarios “con el objetivo de proporcionar un clima estable de paz y tranquilidad”.

De igual modo mostró su agradecimiento a los mirobrigenses, resaltando en torno a la ciudadanía su “esfuerzo por superar la crisis del Covid-19”. Respecto los agentes que integran la Benemérita, David Lafuente Quiñones dijo que gracias a ellos “los valores de la Guardia Civil como son el amor al servicio, la responsabilidad o el compañerismo permanecen hoy vigentes al servicio de una sociedad moderna y democrática”. Dirigiéndose directamente a los agentes presentes, quiso felicitarles por el “trabajo que realizáis; me siento afortunado de compartir con vosotros esta profesión”, esperando que sigan “por la senda del trabajo, la disciplina y el orden”.


El Capitán también tuvo palabras especiales para sus familias, por “el gran apoyo que nos brindan para continuar adelante en el servicio”, así como para los veteranos, “ejemplo constante de disposición, y a los que debemos esta tradición” de celebrar la Virgen del Pilar. Por último, tuvo un recuerdo para los guardias civiles muertos en acto de servicio, en especial para los dos agentes del Destacamento de Tráfico de Ciudad Rodrigo fallecidos en el último año y medio mientras estaban trabajando, José Antonio Salicio y Ricardo Sánchez Castro, apuntando que “nunca os olvidaremos y siempre os tendremos en el recuerdo”.

Tras lanzarse varios vivas, los agentes de la Guardia Civil allí congregados procedieron a cantar el Himno del Cuerpo, con el cual se dio por finalizado el acto, ya que este año no hubo componentes religiosos en el Cuartel (en años ‘normales’ suele acudir el párroco de San Cristóbal para rezar un responso en memoria de los fallecidos, cantar junto a varias fieles una canción de la Virgen del Pilar, y empezar la procesión).

Sin desfile procesional por la pandemia, lo que se hizo fue montar la imagen de la Virgen en un vehículo oficial en dirección a la Iglesia de San Cristóbal, hasta donde también se dirigieron a pie de forma informal (por la Avenida de Béjar, calle Cárcabas y calle San Cristóbal) los agentes, sus familiares y las autoridades. Como llegaron antes de la hora prevista al templo, estuvieron esperando un rato a las puertas hasta que llegó el momento de entrar para asistir a una solemne eucaristía en honor a la Virgen del Pilar, recordando asimismo a los fallecidos del Cuerpo de la Guardia Civil.

La misa fue presidida por el Administrador Apostólico de la Diócesis de Ciudad Rodrigo, Jesús García Burillo, con la compañía del párroco, Rafael Caño, y de Domingo Peinado. Como se puede comprobar en las imágenes, el culto congregó a bastante gente en el templo, que estuvo a punto de quedarse pequeño. A la finalización de la misa, como es tradición, los agentes se sacaron junto a las autoridades una foto de recuerdo en las escaleras del altar de la Iglesia.

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