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Andrés José Calderón vuelve a sorprender con sus sandías de secano en Guadramiro

El granizo, la lluvia y la bajada de las temperaturas no ha sido el mejor clima para el engorde de sandías, sin embargo el abono y el trabajo de la tierra siempre tiene su recompensa  

En la cosecha de este año figura un ejemplar de 19 kilos y varios de 17, según asegura Andrés José Calderón

A pesar de que este año no se han dado las mejores condiciones para la siembra de sandías, Andrés José Calderón vuelve a sorprender con grandes ejemplares cultivados en Guadramiro, alguno de ellos de caso 20 kilos.

“Este año las sembré a primeros de mayo con buen barbecho, pero con poca humedad ya que llevaba mucho tiempo sin llover y las sembré de dos formas distintas a ver cómo me fallaban menos al nacer y así hacerlo en años posteriores”, relata el joven agricultor guadramirense.

A pesar de las pruebas, “no nacieron mejor de como las he sembrado siempre, con lo cual seguiré haciéndolo como venía haciendo”, señala. No obstante, a todas las plantas nacidas “se le veía mucho arte de crecer ya que este año tenía la tierra bien abonada y así tan solo se sembraron un año, allá por 1998, y las sembró el dueño de la finca, al que se le dieron bien, según nos cuentan los mayores”.

Después de que la planta alcanzase cierto tamaño, con varias hojas, “empezó a calentar, lo que hizo que se le fuera mucho la humedad y las quemo algo porque no está hecha la planta. Esto fue sobre el 7 de junio y no llegando a haber una diferencia de una semana, se nos presentó una tormenta la cual descargó algo de granizo que agujereó las hojas y las quemó también, cuando ya iban grandes. A la retirada las cabe bien todas para meterlas en buen barbecho, que con la fuerza del agua se le pierde si no se trabajan, pues ya se empezaban a ver las primeras flores, así que las sulfate contra la mosca blanca y el pulgón”.

Todo parecía ir en orden y a buen ritmo, “hasta que volvieron las aguas el 29 de junio”, lluvias  que fueron muy intensas, hasta el punto de llegar a caer 100 litros  por metro cuadrado, “que fue cuando más se dañaron y las atrasó. Hubo 15 días muy fríos y no calentaba, y las sandías requieren mucho calor, por lo que las atrasó casi un mes respecto a otros años, cuando las empezamos a saborear a primeros de agosto.

Sin embargo, Andrés José Calderón asegura que “este año los frutos han sido más grandes casi sin haber sandías pequeñas menores de 3 kilos, la mayoría suben de los 6 kilos, llegando hasta un ejemplar de 19 kg y varios de 17 kilos”.