Ciudad Rodrigo al día

 

La Feria brilla en un año “menos difícil” quedando con el mejor ánimo para festejar sus Bodas de Plata

La meteorología ha vuelto a respetar al evento, contabilizándose una suspensión por culpa de un esguince

A las 1.18 horas de la madrugada del sábado al domingo concluía en el Patio de Los Sitios de Ciudad Rodrigo la interpretación de La Bien Pagá, la última canción que ofreció el Trío Caracol de Valladolid dentro de su espectáculo Las coplas con pan(k) saben mejor con el que se cerró la 24ª edición de la Feria de Teatro de Castilla y León, que como apuntó en la jornada sabatina (en el marco del encuentro con Assumpta Serna) el productor del evento, Javier de Prado, ha sido “menos difícil” que en 2020, pero aún así muy marcada por la pandemia.

De este modo, en este 2021 se ha visto una Feria muy diferente a la de 2020, algo que se ha notado especialmente en el ambiente generalizado, con un mayor ánimo de todos los involucrados en el evento. Si la edición del año pasado siguió adelante prácticamente para ‘salvar los muebles’ y así no cortar más de dos décadas ininterrumpidas de trayectoria (a la postre, la Feria de Teatro ha sido de los poquísimos eventos que no se han dejado de hacer en Ciudad Rodrigo por la pandemia), este año se ha vivido una Feria mucho más ‘real’, aunque haya sido con límites de aforo o todavía con mascarillas y gel hidroalcohólico por todos lados.

En este sentido, Ciudad Rodrigo ha vuelto a congregar a profesionales de todo tipo y de todos los lugares en unas cifras similares a las de cualquier Feria normal (261 frente a los 274 del año 2019), propiciándose numerosos reencuentros físicos entre personas que llevaban tiempo sin verse, la mayoría de ellos con tanta alegría y efusividad que la pandemia incluso quedó olvidada por momentos: han vuelto los abrazos, los besos, o las estancias sin preocupaciones en las terrazas, salvo el llegar tarde al siguiente espectáculo.

Porque la Feria de Teatro ha vuelto a contar con una programación muy densa (creciendo de 33 a 40 espectáculos respecto a 2020, y con 59 funciones en total –una menos de las previstas, por la suspensión por el esguince de un intérprete del segundo pase de Herencia-), llegando a coincidir hasta 4 espectáculos de forma simultánea (o prácticamente simultánea) como ocurrió en el tramo final de la tarde sabatina. Pese a ello, la asistencia a esa franja fue prácticamente plena, como ha ocurrido en la práctica totalidad de espectáculos (la cifra oficial es del 95% de aforo cubierto).

En este respaldo masivo a la Feria también ha influido como no podían ser de otra forma las buenas condiciones meteorológicas, librándose un año más de la lluvia, pese a que estuvo cerquísima de Ciudad Rodrigo en la tarde del jueves. En lo que a ‘mal’ tiempo se refiere, el único problema fue el ‘frío’ que se notó en las noches del viernes y el sábado en las últimas actuaciones del día en el Patio de Los Sitios. Además, también hubo algún problema con el buen tiempo, por las excesivas temperaturas sobre todo de miércoles y jueves, aunque no afectó demasiado a la programación general al no haber eventos puramente de calle a las 13.00 horas como era tradición.


Quizá donde más se sufrió el calor fue en el programa de animación infantil, el Divierteatro, que tras vivir en 2020 una edición de mínimos históricos, con una bajísima afluencia de niños, este año también ha logrado recuperar el pulso en la medida que lo han permitido las medidas de restricción establecidas, ya que hay que recordar que ha vuelto a tener el aforo limitado. Asimismo, los chavales han tenido que hacer de forma obligada un recorrido guiado, algo que parecía muy ‘contradictorio’ para un espacio como éste que suele ser una algarabía sin control, pero que ha funcionado especialmente bien, disfrutando todos los niños de todas las actividades programadas con mucho orden.

De igual modo, parece que ha funcionado muy bien la novedad de los encuentros profesionales en el salón de actos del Colegio Misioneras de la Providencia-Santa Teresa de Jesús a primera hora de la mañana. En ello puede haber tenido que ver, eso sí, que los profesionales de la Feria no hayan tenido la oportunidad este año de alargar las noches (como también era costumbre) ante el cierre anticipado de los establecimientos de hostelería: a las 1.30 horas martes, miércoles y jueves; y a las 2.30 horas viernes y sábado.

Obviamente, ese cierre anticipado, y la no realización de espectáculos callejeros que siempre mueven muchísima gente, ha provocado que esos establecimientos (al menos sobre el papel) puedan haber hecho ‘menos caja’ al hilo de la Feria (aunque han bastante ajetreo), pero pese a ello han vuelto a volcarse un año más respaldando el evento, como se podía comprobar mirando la ‘kilométrica’ relación de establecimientos, de toda índole, que han vuelto a colaborar económicamente, siendo conscientes de lo que significa la Feria.

Porque aunque este año las circunstancias hayan deparado una Feria sin algunos de sus rasgos más distintivos (como la exaltación patrimonial de Ciudad Rodrigo realizando algunos espectáculos en enclaves significativos), el evento sigue siendo claramente un motor, que llega en una espléndida forma a un momento muy especial: las Bodas de Plata que cumplirá en el año 2022. Para esa edición, las instituciones que la promueven ya han dejado caer su intención de dotarla de un mayor presupuesto económico para celebrar a lo grande tan significativa fecha.

Haya o no más presupuesto, quizá lo más importante es que se consiga volver a celebrar una Feria plenamente normal, no tanto porque el modelo actual de restricciones no funcione (la Feria de Ciudad Rodrigo ha sido también capaz de solventar el complicado escenario actual de forma exitosa), sino porque el evento se merece una celebración acorde a la efeméride. Las fechas mágicas para esa edición serán del martes 23 al sábado 27 de agosto de 2022.