Las Arribes al día

Ignacio Santiago recibe la vara de mayordomo de San Cristóbal en Guadramiro

Los cofrades daban por terminados este domingo los actos en honor al Patrón, tras que Florencio Vicente Torres entregase el testigo al que será nuevo mayordomo por un año

Este domingo tenía lugar en Guadramiro el cambio de varas entre los mayordomos de San Cristóbal, momento reservado para sus cofrades desde hace cinco siglos. Aunque este acto suele ser habitual el lunes para poner el punto final a las fiestas, en esta ocasión se adelantaba a esta jornada, última en la programación organizada por el Ayuntamiento.

De este modo, tras la misa en la ermita de la Virgen del Árbol, el que ha sido mayordomo de San Cristóbal durante el último año, Florencio Vicente Torres, procedía a la entrega de la vara a Ignacio Santiago García, que de este modo se convertía en el que será mayordomo de San Cristóbal durante un año.

Tras la entrega de la vara, solo los responsables de la cofradía se dirigían a la planta baja del Ayuntamiento para tomar conocimiento de las cuentas, pues este año, debido a la pandemia, se suspendía la asamblea y el tradiconal convite de dulces, chochos y vino, además de refrescos. Con este acto, la Cofradía se despedía de las fiestas hasta el año próximo con el deseo de que en 2022 San Cristóbal se celebre con total normalidad.

Finalizados los actos religiosos, el programa festivo continúa esta tarde, a las 19.00 horas, con encierro de carretones para los niños, y ya en la noche, a las 23.00 horas, habrá una actuación de música española con La Cordobesa.

San Cristóbal en Guadramiro

La devoción de los habitantes de Guadramiro a este 'gigante', como así se le conoció en vida, se remonta hace casi quinientos años. La Imagen, realizada sobre un tronco de nogal negro, de una sola pieza, fue obra del pintor y escultor italiano, Lucas Mitata, talla que se remonta al año 1533 y que, contrariamente a lo que aparece en las respuestas del Concejo a las 40 preguntas del Marqués de Ensenada, para su famoso Catastro, su realización costó 300 ducados.

Por ello, su alto coste y las famosas manos que la tallaron hace imaginar la importancia de Guadramiro por entonces, más si cabe, si se tiene en cuenta que se trataba de un Santo 'menor' dentro del culto religioso de sus vecinos, pues un siglo más tarde era la Virgen del Rosario la que ocupaba un lugar preferente en uno de los cuatro altares de la iglesia de San Salvador.

El Patrón de los conductores disponía por entonces de ermita propia, como así la describía el visitador del Obispado de Salamanca a su paso por estos lares entre 1604 y 1620:

“Aquí ay otra ermita de San Xrisptóval muy bien tratada, con su cuerpo de yglesia y capilla, tiene una famosa ymajen de San Xrisptóval de talla dorada que costó trescientos ducados, no tiene renta de consideración”.

Pero un siglo más tarde, en 1748, un incendio en esta ermita obligó a los guadramirenses a llevar a su Patrón a la ermita de Nuestra Señora del Árbol, templo en el que permanece en la actualidad y que relegó a un segundo plano a Santa María del Árbol, nombre con el que anteriormente se daba a conocer a esta ‘muy venerada’ talla de origen románico y que fue restaurada en 2004 por el maestro Juan Díez, las mismas manos que hicieron recobrar todo el esplendor a la obra de Mitata.