Béjar al día

No basta con decir “gracias por participar, seguid intentándolo”

La PDBB y el Grupo San Gil rebaten a la Alcaldesa de Béjar y al Director General de Patrimonio sobre la destrucción inminente de la Huerta de El Bosque

José Muñoz, presidente del Grupo San Gil, junto a responsables municipales en El Bosque de Béjar

El Grupo Cultural San Gil y la Plataforma para la Defensa de El Bosque de Béjar (PDBB) han recibido una carta de la Alcaldesa de Béjar y del Director General de Patrimonio de la Junta de Castilla y León, como contestación a los comunicados que han hecho públicos ambas organizaciones para tratar de paralizar las obras en la Huerta de El Bosque.

Ahora, tanto el Grupo San Gil como la PDBB, hacen pública la contestación a esa carta con la argumentación completa que están dirigiendo a numerosas instituciones como la Academia de Bellas Artes de San Fernando, Icomos, Real Jardín Botánico de Madrid, Asociaciones de defensa del Patrimonio, Hispania Nostra y a las administraciones que conceden los fondos, así como a la propia  Junta de Castilla y León y al Ayuntamiento de Béjar, solicitando que se paralice ese proyecto y manifestando que lo defenderán en los tribunales si es preciso.

RESPUESTA A LA ALCALDESA DE BÉJAR Y AL DIRECTOR GENERAL DE PATRIMONIO CULTURAL DE CASTILLA Y LEÓN EN RELACIÓN CON LA DESTRUCCIÓN DE LA HUERTA DE EL BOSQUE 

 

Señora Alcaldesa de Béjar, señor Director General de Patrimonio: 

Su contestación de fecha 8 de junio de 2021 a nuestra solicitud de retirada del proyecto para la Huerta de Abajo de El Bosque, no responde ni a lo planteado ni a lo solicitado por nuestras asociaciones y tan sólo contiene vaguedades para disfrazar de legalidad lo que a todas luces podría ser una intervención muy perjudicial para el BIC-Jardín Histórico bejarano. Como saben, llevamos demasiado tiempo defendiendo esta villa de recreo como para que una respuesta contemporizadora como la suya pueda convencernos: no basta con decir «gracias por participar, seguid intentándolo», porque eso no representa más que desprecio hacia quienes vienen aportando soluciones para este BIC ante problemas muy serios causados por las administraciones a las que ustedes representan, el último de ellos, el nefasto proyecto para la terraza de la Huerta. 

Pero es que, además, en su contestación se falta con demasiada soltura a la verdad. Veámoslo en diez puntos: 

1. ¿ABIERTOS A CUALQUIER SUGERENCIA? Inicialmente sí, pero el buen entendimiento duró lo que dos peces de hielo en un whisky on the rock. Ustedes, como sus antecesores en el cargo (de infausto recuerdo), dicen admitir sugerencias, pero sólo para tirarlas inmediatamente a la papelera e imponer su criterio: todavía seguimos esperando respuesta sobre varias propuestas de creación de empleo y uso de El Bosque (2015), sobre intervención en la rampa del invernadero (2018) o sobre diseño para la Huerta de Abajo (2020), por poner sólo algunos ejemplos que fueron elaborados por miembros de nuestras asociaciones a partir de la documentación conocida, la bibliografía general y específica sobre el tema, trabajo de campo y muchas horas extra detraídas del sueño o el tiempo de vacaciones. Si ustedes estuvieran verdaderamente abiertos a sugerencias, habrían leído y apreciado tales propuestas, y si tuvieran dignidad, se habrían reunido con nosotros para ponerlas en marcha. En lugar de eso, ni siquiera han acusado recibo: viva la transparencia y la buena educación. No, ustedes no están abiertos a ninguna sugerencia, aunque lo repitan en cada carta, en cada rueda de prensa, en cada webinar; probablemente el ejercicio de sus respectivos cargos, les permitan practicar la política con absoluto despotismo, pero al menos no mientan. 

2. ¿PERSONAL CUALIFICADO? La retahíla de técnicos que dicen que han colaborado en las actuaciones previstas para El Bosque es larga («arquitectos superiores y técnicos, arqueólogos e historiadores, botánicos e ingenieros»), pero, ay, radicalmente incompleta, pues falta la profesión más importante a la hora de restaurar un Jardín Histórico como este: la de arquitecto paisajista o, en su defecto, de arquitecto con especialización en jardines históricos. Alegan ustedes que para completar esa lista tan interdisciplinar las opciones son infinitas: pues no, son finitas y muy concretas, basta con contratar a un buen arquitecto paisajista o profesional equivalente con experiencia acreditada en la restauración de jardines históricos, como se hace en esa Europa a la que nos queremos parecer y a la que no dudamos en acudir cuando pedimos fondos públicos (del FEDER, en este caso) sin estar dispuestos a cumplir todas las garantías. La intervención en este tipo de bienes, no se puede dejar en manos de profesionales que desconozcan sus particulares características y que no coinciden con las de otro tipo de patrimonio arquitectónico. La contribución de los demás técnicos, con ser importante, carece de valor si no se supedita al criterio rector de un arquitecto paisajista o profesional equivalente, algo con lo que llevamos años insistiendo: no será por las veces que hemos repetido la importancia de esta cuestión en nuestros escritos a las dos administraciones a las que representan, pero ustedes, erre que erre: todo menos alguien con formación y experiencia en la restauración de jardines históricos. Sorprende que con tal cantidad de técnicos lo más que puedan ustedes aportar a la recuperación de El Bosque sea un proyecto tan rematadamente inadecuado: háganselo mirar. 

Por cierto, nuestras asociaciones también cuentan con la colaboración y el apoyo de técnicos cualificados, incluidos arquitectos y urbanistas, ingenieros, historiadores, geógrafos, expertos en jardines históricos y en El Bosque y, por supuesto, arquitectos paisajistas, y su valoración del proyecto de la Huerta es ínfima. Cuando contraten ustedes a un arquitecto paisajista acreditado o a un profesional con la mencionada experiencia en jardines históricos, hablamos. 

3. ¿PROFESIONALES DEL ÁMBITO DOCENTE UNIVERSITARIO EN EL EQUIPO? La contribución del ámbito académico es muy importante, pero en la restauración de un BIC-Jardín Histórico lo esencial es la capacidad para dar solución práctica al problema a partir de la documentación, la bibliografía y el trabajo de campo. Hay docentes universitarios funestos, con escasa producción científica publicada y ninguna experiencia en la restauración de un BIC-Jardín Histórico: ¿les parece un buen perfil para intervenir en el jardín bejarano o en cualquier otro? 

4. ¿NO EXISTE FUNDAMENTO PARA DISEÑAR UNA ORDENACIÓN INTERIOR PARA EL ESPACIO DE LA HUERTA? Que la reciente intervención arqueológica no haya documentado rastros de la ordenación renacentista de la Huerta no significa que no haya existido: no olviden que los resultados que proporciona la arqueología no son la única fuente en la recuperación de un Jardín Histórico y, desde luego, no pueden invalidar una opción de restauración legítima para justificar otra en la que se invierte buena parte del presupuesto (casi 20.000 euros) en piezas inventadas de acero corten. Por cierto, la memoria arqueológica sobre la terraza de la Huerta no había sido entregada cuando se redactó el proyecto y ni siquiera se había iniciado el estudio palinológico, en contra de lo que la Ley establece y dicta el sentido común. 

Durante la etapa decimonónica del jardín, el uso pragmático intensivo de esta terraza sin duda provocó la destrucción de todo vestigio de calles y otros componentes, pero la documentación disponible ofrece muchos detalles sobre su ordenación y sobre las especies allí plantadas entre los siglos XVI y XVIII: cuadros de fresa y frambuesa interpretados comopotager por un arbitrista natural de Bretaña, membrilleros, manzanos y perales de Don Guindo, plantas solanáceas medicinales, etc. (después de las numerosas referencias documentales que les hemos hecho llegar junto con los informes es imposible argüir falta de fundamento: ¿no se han leído el Anexo 1?). La analogía con otros huertos y jardines coetáneos permite completar el esquema mediante la introducción de un trazado de crucero y subdivisiones sucesivas por calles secundarias (tal como se aprecia, por ejemplo, en los diseños para la huerta del palacio de Mondéjar, ca.1560-1566), hasta concretar las dimensiones de los cuadros en función de la metrología de la terraza y su relación con el conjunto aterrazado axial en el que se inserta. Ambos recursos, el registro de archivo y la analogía, son el fundamento metodológico habitual para intervenir en los jardines históricos de toda Europacuando no se dispone de suficientes vestigios arqueológicos o de documentación gráfica explícita, y así lo explican los expertos que han elaborado los informes críticos que les entregamos (¿tampoco se los han leído?). Sólo quien no sabe nada sobre intervención en jardines históricos puede atreverse a rechazar lo que es práctica común paneuropea. 

5. ¿EL OBJETIVO DEL PROYECTO ES LA RESTAURACIÓN Y RECUPERACIÓN DE LA HUERTA? Pues se lo tenían ustedes muy callado o bien muy oculto bajo la palabra «acondicionamiento»: ¿en qué quedamos?, ¿restauración, recuperación, acondicionamiento? Para contar con tantos técnicos a su servicio (excepto –insistimos– un arquitecto paisajista o profesional equivalente), fallan ustedes más que una escopeta de feria. La asignación presupuestaria para la Huerta de El Bosque contempla 150.000 euros destinados a una indeterminada «intervención» en esta terraza. Ese concepto tan genérico puede referirse casi a cualquier cosa, valdría incluso para montar un chiringuito de verano. Para concretar el tipo de intervención admisible hay que acudir al Plan Director de El Bosque y su Entorno (2001), en el que se habla de reconstrucción y de restauración, operaciones que no es posible abordar en la Huerta de El Bosque por no disponerse de suficiente información arqueológica o gráfica fehaciente, de acuerdo con lo que establece la legislación vigente en materia de Patrimonio y cartas internacionales suscritas por el Estado español como la de Florencia (1981), específica para los jardines históricos a diferencia de la de Venecia (1964) y ambas, por cierto, ampliamente superadas. 

Sin embargo, esta misma normativa permite un nivel de intervención adecuado para estos casos, perfectamente aplicable a la Huerta de El Bosque y habitual, como decimos, en la recuperación de jardines históricos europeos, desde luego contrario a eseinaplicable concepto de «falso histórico» que ustedes se empeñan en defender: se trata de la recreación por documentación y analogía, que en el caso del jardín bejarano puede ampliarse a la restauración del uso acreditado para la terraza de la Huerta. Esta es exactamente la propuesta que se recoge en el Informe 2 que les hemos entregado: recreación formal y restauración del uso, pero se ve que tampoco se lo han leído. Su alternativa a cualquiera de estas posibilidades no es otra que el lamentable proyecto que insisten en ejecutar y que, bajo el inofensivo concepto de «acondicionamiento» (no contemplado en la iniciativa «Jarcultur» ni en el Plan Director), esconde alteraciones inadmisibles que ustedes ni siquiera se atreven a mencionar en su carta (recordemos que no decir toda la verdad también es una forma de mentir): nos referimos a la introducción de elementos de factura moderna e incluso industrial, completamente ajenos al lugar y a su historia, tales como puertas y canalizaciones de acero corten, escaleras, cascadas, estanque, «estancias-mirador», «pasos-puente», pavimentos de lajas de granito, emparrados metálicos, armarios de instalaciones, etc. 

Resulta particularmente nociva la preferencia del redactor del proyecto por el acero corten, un material industrial cuya capa de óxido se extiende a las superficies de contacto produciendo manchas irreversibles; pues bien, a pesar de este grave inconveniente y de las advertencias de la UNESCO sobre su uso y abuso en restauraciones como la de la muralla del Barranco de la Hoya en Almería (2011), el arquitecto redactor defiende su incrustación en la Huerta de El Bosque mediante puertas opacas de nuevo cuño y un canal de acero, «generando con las escurriduras de óxido ese clima de aparente abandono controlado que recupere el aura de intemporalidad que representan siempre los jardines históricos» (sic). Es decir, primero destruye el aspecto genuino de la terraza y después pretende rescatar su «aura» con chatarra decadente y oxidada, más el aderezo verbal de buenas dosis de cursilería. 

A esta acumulación de chatarra hay que añadir las caprichosas especies vegetales que se pretenden plantar allí, ninguna de las cuales coincide con lo documentado: el arquitecto redactor no ha dado ni una, ni siquiera por azar. 

En definitiva, se trata verdaderamente de una modernización y no de un acondicionamiento, menos aún de una restauración o una reconstrucción y no contribuye a recuperar nada, precisamente por seguir prácticas inadecuadas e inaceptables para un jardín histórico, un atroz atentado contra la integridad del BIC como conjunto armónico que no cumple lo estipulado en los artículos 19.3 de la LPHE (1985) y 41.2 de la LPCCyL (2002) sobre prohibiciones expresas en los Jardines Históricos, al introducir alteraciones y artefactos que menoscaban la apreciación del bien dentro de su entorno, alteran su tipología, su morfología y su cromatismo perturbando su contemplación y, consecuentemente, su correcta interpretación histórica.


Para completar el cuadro de incongruencias es preciso referirse a intervenciones anteriores en las que, curiosamente, no se puso impedimento alguno a la recreación del jardín mediante documentación y analogía: en 2007-2008, la misma Dirección General de Patrimonio que ahora rechaza esta posibilidad dio sus bendiciones para recrear el aspecto de la Huerta de los Bojes y el entorno del estanque sin rastro arqueológico ni fuente gráfica fehaciente, exactamente el mismo punto de partida de la Huerta. Las intervenciones de 2007-2008 son torpes, carentes de inspiración y de atractivo, pero el criterio seguido en ellas es muy evidente y perfectamente aplicable a la terraza de la Huerta: ¿cuándo hay que hacer caso a sus técnicos, en 2007-2008 o ahora? Este tipo de cambios de criterio se ha repetido con otros elementos del BIC: se desmonta un cenador metálico del siglo XIX en la terraza de los Bojes, pero se mantiene el templete neo-morisco de la isla; se restaura el invernadero de 1877 a la vez que se sacrifica la funcionalidad y el valor compositivo de la rampa renacentista; se recrean jardinillos por analogía y se perpetran otros a la moderna, etc., etc., etc. Todo este batiburrillo de incongruencias demuestra lo evidente: ustedes no tienen ni la más remota idea de cómo se interviene en un jardín histórico, y no lo decimos nosotros, lo dicen los expertos. 

6. ¿EXPOSICIÓN PÚBLICA DEL PROYECTO? Nos permitimos recordarle que desde mediados del mes de septiembre, como siempre por escrito, nuestras asociaciones vienen solicitando la consulta del proyecto para la Huerta de El Bosque en tanto que documento público sujeto al examen y al conocimiento de quien lo paga, es decir, del ciudadano. No hemos recibido respuesta alguna sobre esas solicitudes de hace nueve meses, lo que de nuevo demuestra el trato despótico que ustedes nos dispensan. Esa consulta directa debería ser la verdadera exposición pública que el caso requiere y no una cómoda sesión on line, ofrecida tarde y mal, en la que no se admitía ningún tipo de debate. En cualquier caso, nuestras alegaciones sobre el particular las tienen ustedes encima de la mesa: léanlas y saquen de ellas algún provecho en beneficio de El Bosque. 

7. ¿NO VINCULANTE, EL PLAN DIRECTOR? Es la misma monserga que esgrimía el anterior Director General de Patrimonio: el Plan Director no es vinculante y nos lo saltamos a la torera cada vez que nos viene en gana. Habría que preguntarse si ese mismo criterio rige para los planes directores de catedrales, por ejemplo. Y también habría que preguntarse, en este caso como ciudadanos al corriente de nuestros impuestos, si gastaron de lo nuestro o de lo suyo en ese documento. Si el Plan Director fue costeado por el Director General de turno, allá con sus caprichos, pero se redactó con un fin específico que debe guiar las actuaciones y, puesto que se sufragó con el dinero de todos, es pertinente y exigible pretender su cumplimiento, sea o no sea vinculante. 

Pero la realidad es todavía más vergonzosa: en el proyecto para la Huerta no se menciona ni una sola de las especificaciones contenidas en el Plan Director para esta terraza, lo que equivale a decir que su redactor, o bien no lo conoce ni por el forro, o lo rechaza con el mismo desparpajo que desprecia toda la documentación y la bibliografía disponible. Cumplan el Plan Director y déjense de subterfugios. 

8. ¿RIGUROSO ESTUDIO PREVIO SOBRE DEL BIC? Señora alcaldesa, señor Director General, estamos acostumbrados a consultar proyectos de todo pelaje y sabemos distinguir entre un verdadero documento de intervención en Patrimonio y un apaño apresurado como este. En lo que concierne al mandato legal establecido por la LPCCyL, en su artículo 38.1a se explicitan las garantías para intervenir en un BIC: «Se procurará el máximo estudio y óptimo conocimiento del bien para mejor adecuar la intervención propuesta» (la Carta de Florencia ya recogía estas cautelas y garantías), pero no basta con decirlo, hay que demostrarlo y recoger en la parte correspondiente del proyecto la discusión sobre las fuentes documentales y bibliográficas, citar las referencias, aportar conocimiento frente a lo publicado confrontando ambas aportaciones, etc. Pero nada de esto es lo que puede leerse en el proyecto actual para la Huerta, sino todo lo contrario: sólo una interpretación personal o subjetiva de su redactor, sin la más mínima cita documental ni bibliográfica, genérica o específica, en la que se parte de presupuestos erróneos sobre la secuencia constructiva de las terrazas, con evidente desprecio sobre lo documentado y publicado en los últimos treinta años (el arquitecto dice conocerlo, pero sus errores le delatan) para favorecer un cómodo subterfugio: la valoración de la Huerta como espacio inacabado donde no cabe otra solución que un tratamiento aparentemente neutro o ligero en el que, ya lo hemos dicho, aprovecha para incrustar todo tipo de alteraciones y artefactos de factura moderna e industrial entre los que no puede faltar el ubicuo acero corten. 

Además de este desprecio por el conocimiento previo, el proyecto se ha redactado sin que se hubiera entregado la memoria arqueológica correspondiente ni el estudio palinológico incluido en la iniciativa «Jarcultur», que ni siquiera se había iniciado. 

Por tanto, el nivel del supuesto estudio es nulo, deficiente incluso para un trabajillo escolar y además sesgado y torticero, por cuanto la interpretación personal de su autor no persigue conocer el BIC en los vestigios de su realidad pretérita para intervenir en consecuencia, sino justificar una intervención modernizadora completamente fuera de lugar en un Jardín Histórico. Si, como queda demostrado, no se ha producido el máximo estudio y óptimo conocimiento requerido, estamos hablando de un incumplimiento de la Ley, y esta sí que es vinculante. 

9. ¿REVERSIBILIDAD Y SOSTENIBILIDAD?, ¿COMPROMISO COMO GESTORES DE FONDOS PÚBLICOS? La idea que ustedes tienen sobre reversibilidad y sostenibilidad es muy chocante: ¿aceptan que se gaste buena parte del presupuesto en recuperar –malamente– un sistema hidráulico renacentista (unos 47.000 euros) para dejarlo de adorno?, ¿para sustituirlo por sistemas de riego por aspersión y por goteo (otros 23.000 euros), necesarios para mantener los casi 5000 m2 del césped que nunca hubo en aquella terraza? Todo muy sostenible y muy lógico, sí. 

Llevamos tanto tiempo defendiendo El Bosque de malos políticos que sus intenciones resultan transparentes: cuando hablan de «sostenibilidad» en la intervención y de «viabilidad de su mantenimiento posterior», en realidad se refieren a crear un jardín de mínimo gasto, aseadito e inexpresivo, que pueda mantenerse con un operario montado en su cortacésped y atento a la manivela del agua cada vez que toque. Suponemos que ustedes viajarán al extranjero de vez en cuando y se habrán admirado del exquisito cuidado de los jardines portugueses, franceses, belgas y holandeses, alemanes o italianos, por mencionar únicamente los países más cercanos de la Unión Europea: ¿les parece que ese resultado se puede conseguir con miserias como sus cautelas sobre la «viabilidad de su mantenimiento posterior»? Un jardín histórico requiere generosidad en el empleo de quienes lo van a cuidar, buenos profesionales (¡en plural!), buenos sueldos y dotación material garantizada. Ejemplos tan señalados como el jardín de Villandry marcan con claridad el camino que debería seguirse en la gestión de un Jardín Histórico: cada euro invertido en su costoso mantenimiento se multiplica como retorno en forma de ingresos por visitas y compras directas, gasto en la hostelería de la zona, etc. Aunque sólo contemplemos los aspectos económicos de un Patrimonio que es ante todo Cultura, un Jardín Histórico puede llegar a ser muy rentable, a condición de que sus gestores no escatimen en el coste de mantenimiento: no sean miserables y aprendan de experiencias ya consolidadas como la de Villandry. 

Por otra parte, resulta curioso, o más bien contradictorio, ese empeño por querer ahorrar en lo importante y dilapidar sin tino en lo que concierne a los fondos europeos concedidos. Veamos: la partida presupuestada para la intervención en la Huerta era de 150.000 euros, pero el presupuesto del proyecto actual se dispara hasta casi duplicar la cantidad inicial, y eso tan sólo para ejecutar un falso «acondicionamiento», generador de toneladas de chatarra, que ni siquiera da solución a lo propuesto en la iniciativa «Jarcultur», pues la intervención definitiva se difiere sine die (así consta repetidamente en el proyecto y en su carta), lo que supondrá nuevos gastos (¿150.000 euros más, por ejemplo?) que habrá que sumar a los casi 300.000 euros que se consumen en el «acondicionamiento» que ahora pretenden perpetrar: ¿pero qué clase de gestores públicos son ustedes?

Señora Alcaldesa, señor Director General, el supuesto «compromiso como gestores públicos» del que quieren presumir no se lo cree ni el afiliado más acérrimo, y probablemente tendrán que dar sobre ello algunas explicaciones a los responsables del Órgano que concedió tales fondos, quienes podrán decidir si fueron empleados conforme a lo planeado y concedidoo si, por el contrario, no son conformes y deben ser devueltos. 

10. ¿NINGÚN PROYECTO DEFINIDO PARA LA HUERTA POR PARTE DE NINGÚN COLECTIVO? Otra falsedad tan fácil de desmontar como las anteriores. O ustedes no se enteran, o se hacen los sordos, ciegos y, desde luego, mudos, pues seguimos esperando respuesta motivada sobre numerosas aportaciones. Desde 2006 venimos presentando propuestas alternativas ante las dos administraciones implicadas para resolver los problemas creados precisamente por sus responsables: varias propuestas para la localización de un Parador Nacional fuera de El Bosque (2006-2007), diseño y justificación histórica para el ajardinamiento en torno al estanque (enero de 2008), propuesta de creación de empleo y uso del conjunto del BIC (julio de 2015), soluciones para la recuperación de la rampa renacentista y consecuente traslado del invernadero (abril de 2018) y, como no podía ser de otro modo, un conjunto de ideas y diseños para el trazado de la Huerta de Abajo, basadas en la documentación, la bibliografía, el conocimiento del terreno y la analogía con obras coetáneas (enero de 2020), es decir, una propuesta en toda regla que realizamos a petición de la señora alcaldesa con su compromiso expreso de defenderla ante el Órgano competente. ¿Y ahora resulta que no existe ningún «proyecto definido»? No se preocupen, que el público tendrá ocasión de comprobar si hay o no propuesta y si está lo bastante definida, si es adecuada para el fin que fue creada y si convence más o menos que el jardín ortopédico, vertedero, adefesio o Ecce Homo a la moderna en que quieren ustedes convertir la terraza de la Huerta de El Bosque. 

Piensen en esto: ustedes estarán al frente de sus responsabilidades políticas y administrativas unos pocos años, pero sus decisiones dejarán en El Bosque una huella perdurable. Hasta ahora, en lo que respecta a jardinería, el saldo es paupérrimo y dañino. Paremos esta deriva absurda ahora que estamos a tiempo y sentémonos para buscar soluciones acordes con el valor patrimonial del BIC: soluciones verdaderas y no provisionales, siempre conformes a la legislación, al Plan Director y al dictamen de los expertos, no aberraciones como la que se pretende ejecutar en la Huerta o como el pretencioso jardincillo de bar de carretera que desde 2019 afea el espacio norte del Palacete. 

Nos permitimos insistir en que la Administración ha sido la principal causa de problemas desde 1999 hasta ahora y que nuestras asociaciones siempre han atinado en el diagnóstico y en las soluciones para la adecuada recuperación de este maltratado Jardín Histórico. Por algo será. Bájense del pedestal y hablemos. 

Carlos Castaño Cano, presidente de la Plataforma para la Defensa de El Bosque de Béjar
José Muñoz Domínguez, presidente del Grupo Cultural San Gil