Las Arribes al día

Un nuevo ataque de buitres se cobra en Vilvestre la vida de una vaca y sus dos terneros

La Administración continúa sin reconocer los ataques de buitres al ganado a pesar de producir ya más daños que el lobo al sur del Duero

Restos de la vaca vaciada por los buitres

El drama de los ataques de buitres al ganado vivo permanece cada día en las explotaciones de la provincia. El último de estos sucesos denunciado tenía lugar ayer en Vilvestre, en una parcela situada en las proximidades de la raya de Mieza y donde las carroñeras se cobraban la vida de una vaca con sus dos terneros recién nacidos.

El damnificado en esta ocasión era J. A. G. M., que no salía de su asombro cuando comprobó cómo en pocas horas los buitres habían vaciado una vaca junto a sus terneros recién nacidos, unos hechos que cada día son más frecuentes, especialmente en los municipios del Parque Natural Arribes del Duero, donde habitan importantes colonias de buitres sin suficiente alimento en los muladares creados para este objetivo.

Esa circunstancia obliga a estas aves a acechar al ganado en los momentos del parto para alimentarse con los restos placentarios -conocidos familiarmente como pares-, lo que provoca la excitación de los buitres ante la necesidad de alimento, comenzando a picar a los animales ensangrentados hasta que acaban con sus vidas en un momento de debilidad provocado por el parto, o en el mejor de los casos produciéndoles daños irreparables y que obligan finalmente a su sacrificio.

Uno de los temores más comunes de los ganaderos en la actualidad, con explotaciones en extensivo, es observar en el cielo buitres sobrevolando sus explotaciones, lo que es señal inequívoca de que nada bueno le está sucediendo a su ganado.

Al contrario de lo que los animalistas piensan, los ganaderos de Castilla y León no reciben indemnización alguna por las muertes causadas por buitres, la Junta de Castilla y León, a diferencia de otras administraciones regionales, no reconoce los ataques realizados por buitres, como tampoco las compañías aseguradoras incluyen estos daños en sus pólizas, solamente algunas consideran estos daños como ‘accidentales’, lo que comporta la recuperación de parte de los daños, pues siempre conlleva el pago de una franquicia. A diferencia de los daños ocasionados por el lobo, las pérdidas por los ataques de buitres no son asumidas por la Administración a pesar de ser también una especie protegida. 

Sin embargo, aunque los daños producidos por ataques de buitres al ganado son superiores a los que ocasiona el lobo al sur del Duero, parece que aún no son suficientes como para que las OPAs y los ganaderos de la comarca de Vitigudino den un golpe sobre la mesa. Muchos ganaderos no saben qué hacer para evitar este tipo de ataques, porque los mastines no sirven ni las vallas tampoco.

Aves protegidas sin alimento

Los buitres son aves protegidas, por lo que la responsabilidad civil de los daños que pudieran ocasionar recae en la Administración autonómica por tener asumidas las competencias en Medio Ambiente. Sin embargo, hasta la fecha la Administración no ha reconocido estos ataques, y como –a diferencia de los producidos por ataques de lobo– los daños son muy inferiores a lo que supondría un coste judicial, las denuncias nunca llegan a los juzgados.    

El debate sobre los ataques de estas aves al ganado, consideradas siempre carroñeras, se abrió especialmente a raíz de la puesta en marcha de la normativa para la recogida de cadáveres de animales como consecuencia de la enfermedad de las vacas locas en el 2000. A partir de ese momento comenzaron las denuncias de los ganaderos en los medios de comunicación sobre los ataques de estas aves al ganado, lo que vendría derivado de la falta de alimento en el campo y una explosión demográfica anterior de las poblaciones de buitre por la existencia de vertederos, hoy casi todos clausurados.

La Junta de Castilla y León ha tratado de incentivar la creación de muladares en las explotaciones ganaderas e extensivo y semiextensivo, pero sin demasiado éxito debido a la normativa para la creación de este tipo de instalaciones y las características específicas que deben cumplir los animales en cuanto a edad, pues no se pueden dejar cadáveres de animales de más de cuatro años de edad, en cuanto a especies bovinas. Esta circunstancia obliga a los ganaderos, de igual modo, a mantener contratada la póliza de recogida de cadáveres sin que los muladares les reporten beneficio alguno.  

Creación de muladares en explotaciones ganaderas

Las condiciones para la creación de muladares parten de la base de que han de ser explotaciones en régimen no intensivo y son muy exigentes en materia de sanidad animal. Aun así, y gracias a la buena situación sanitaria de la cabaña ganadera, todas las explotaciones extensivas de ovino cumplen los requisitos sanitarios ya que Castilla y León se ha declarado libre de brucelosis ovino/caprina.

En cuanto al ganado bovino, debe tratarse de explotaciones libres de tuberculosis y brucelosis y estar ubicadas en municipios calificados; además se exige que en la Unidad Veterinaria a la que pertenecen no haya habido ningún caso de ‘vaca loca’ en los últimos 5 años; y los animales han de tener una edad inferior a 48 meses. 

Condiciones a cumplir para la alimentación en muladares

Para la concesión de la autorización de un muladar, deben reunirse, al menos, las siguientes condiciones: estar alejado de zonas habitadas y de comederos, bebederos o puntos de alimentación suplementaria del ganado, instalaciones pecuarias, cursos de agua superficial o aguas subterráneas; disponer de una zona acondicionada para la alimentación que esté delimitada y cuyo acceso esté restringido a los animales de la especie que se desea conservar, por medio de vallas o por otros medios adecuados a las pautas de alimentación natural de esas especies; tener una superficie suficiente y estar situado en una zona despejada que permita el acceso y la huida de las aves necrófagas a las que se pretende alimentar; contar con un único acceso para los vehículos de transporte y tener delimitada una zona en la que depositar los subproductos animales; el gestor o responsable del muladar deberá mantener un sistema de registro que contenga, al menos, el número, especie, identificación de los animales, peso estimado y origen de los cadáveres de las especies usadas para la alimentación en el muladar; las explotaciones de origen de los cadáveres no deberán estar sometidas a ninguna medida específica de restricción del movimiento pecuario por motivos de sanidad animal y cumplirán el programa de vigilancia de EET y la normativa zoosanitaria y de bienestar animal de aplicación.