Ciudad Rodrigo al día

Completada la Feria del Libro tras dos días de bastante animación en la calle Lorenza Iglesias

Durante la jornada del sábado se contó con la presencia de los autores de otros cuatro libros

Ciudad Rodrigo disfrutó durante todo el sábado de la segunda jornada de su Feria del Libro, que como todos los años que se ha podido celebrar ha tenido como eje vertebrador la calle Lorenza Iglesias, por ser el lugar donde están las tiendas de las librerías Nova Express y Garzón. Ambas han sacado sus libros de sus establecimientos a las carpas montadas para esta Feria, donde también ha estado situada la librería Érase una vez... (que se encuentra en la Avenida de Béjar, junto al Cuartel de la Guardia Civil), y el Centro de Estudios Mirobrigenses.

Al igual que ocurrió en su primera jornada, la Feria del Libro volvió a registrar una buena animación durante todo el sábado, aunque quizá algo menor que el día anterior, ya que lógicamente no era festivo como lo fue el viernes. En todo caso, el trasiego de personas fue constante, animándose muchas de ellas a irse con algún que otro ejemplar. Asimismo, ha habido unas cuantas personas que han hecho ‘doblete’, con compras tanto el viernes como el sábado.


Como elemento especial de animación, la Feria contó de nuevo con autores mirobrigenses o de la zona para que tuvieran la oportunidad de firmar sus ejemplares a quienes los comprasen allí mismo o a quienes los trajesen de casa (por tenerlos ya previamente). Por la mañana, la Feria contó con Beatriz Ramos Mota, autora de Ciudad Rodrigo, lo que las piedras callan, y Ana de Rojas Pardo Manuel de Villena, con su obra La carta perdida.

Mientras, por la tarde, estuvo presente el niño Hugo Sánchez Alegría, con su libro Las aventuras de Hugo; y posteriormente, para cerrar la Feria, se contó con los involucrados en la publicación Ciudad Rodrigo, tierra vetona: María Martín Carcelén y José Luis Francisco junto al protagonista de las fotos, Sergio Cardoso. Aunque el horario ‘oficial’ de cierre de la Feria eran las 20.00 horas, la buena meteorología (sin riesgo de lluvia a pesar de las previsiones) y el trasiego que había hicieron que las ventas se prolongasen algo más allá de esa hora.