Las Arribes al día

“Cuperal Integraciones responde al nuevo modelo de negocio en la ganadería”

El futuro del porcino parece brillante, pero es necesario adelantarse a la escasez de personal cualificado y estar preparado para las enfermedades que surgirán en adelante

José Ramón García, director de producción de Cuperal en Vitigudino

José Ramón García, director de producción de Cuperal, ha dedicado buena parte de su vida profesional al sector porcino, al que sigue de manera muy atenta y más en estos momentos en los que los ganaderos han mostrado interés alentados por los contratos de integración. CUPERAL está inmersa en un proyecto de desarrollo contratos de Integración con ganaderos en el sector porcino.

¿Cómo ve el sector porcino en el presente y en el futuro?

El sector porcino tiene muy buenas expectativas, con un incremento de alrededor de un 14,5% en ventas de carne de porcino en el 2020 que supone un incremento en la facturación de alrededor del 29,8% respecto el año 2019. China es uno de los actores principales, con alrededor de un 33,4% de la producción dedicada a la exportación a este país.

La PPA en Asia y este de Europa tiene un gran efecto en el mercado de la carne. China es el principal productor y consumidor mundial, estimándose que habrá perdido un 35% de producción, que tardará en recuperar. Esto supondría alrededor del 80% de la producción de toda la Unión Europea. Los cuadros que se están manejando nos dicen que, China pudiera recuperar su nivel de producción respecto al 2018 entre el 2025 y el 2030; aun así, seguirán necesitando importar, ya que el incremento de la población, ligado a un mayor poder adquisitivo de las familias chinas hará más factible poder acceder a este tipo de alimentación, crearán una mayor demanda. La población mundial va a seguir creciendo, aunque sea de una forma más moderada, lo que conllevará una mayor necesidad de carne para la alimentar a toda la población.

¿Estamos preparados para atender a esa demanda?

 A mi juicio los sistemas de producción y modelos de negocio cambiarán tal y como los conocemos en este sector. Ya están cambiando y lo harán más. El futuro de la ganadería porcina será brillante, pero para ello, nos tenemos que adelantar a la escasez de personal cualificado y a estar preparado para las enfermedades que nos encontraremos.

Es necesario controlar mejor factores como la gestión de la producción, protocolos sanitarios, selección y reservas genéticas y calidad de los piensos. Todo ello nos darán una mayor eficiencia, que nos llevará a un aumento de la producción en las explotaciones.

Esta falta de personal cualificado es una de las razones por las que desde Cuperal ponemos al servicio de nuestros clientes toda nuestra formación y experiencia. nos encargamos de asesorar en todos los aspectos de la gestión de la producción, de los protocolos sanitarios y del asesoramiento en la alimentación, apostando siempre por formulaciones específicas para cada fase, según las necesidades productivas, y con un gran control de calidad respecto a las materias primas que se utilizan para su elaboración y control del producto final. Todo esto es posible gracias al laboratorio de análisis rápido con tecnología NIR, que tenemos en nuestras instalaciones.

¿Cuperal está  desarrollando el modelo de integración?

Estamos inmersos en un proyecto Cuperal Integraciones, precisamente porque el modelo de negocio ha cambiado. Cada vez se apuesta más por el modelo integrado, en el cual, los grandes operadores pagan al ganadero por tener los animales en sus instalaciones y este pone el trabajo del cuidado de los animales. Esto conlleva un menor riesgo económico para el integrado, que recibe un sueldo por su trabajo y por la amortización de las instalaciones. Esto hace al sector más eficiente y estable, ya que estos grandes operadores mueven mayores volúmenes con contratos de venta ya fijados, lo que da mayor estabilidad a estos sistemas productivos.

En Cuperal, desde hace tiempo, los integradores de porcino con los que trabajamos nos vienen pidiendo granjas para integrar y eso es un buen síntoma de la salud del sector.

Las materias primas tienen precios poco estables, y eso incide en el modelo de negocio. ¿Cómo cree que evolucionarán las materias primas?

Pregunta difícil donde las haya. Desde luego, teniendo en cuenta que el 80% del coste de la producción en porcino es el coste de alimentación, esta pregunta adquiere una mayor importancia.

España es el mayor productor de piensos de la UE, de los cuales el 46% van dirigidos a la alimentación porcina. Pero tenemos un problema, la alta dependencia del exterior para nuestro abastecimiento. Esto hace que estemos más que nunca en un contexto global. Posibles eventualidades como, malas cosechas en Zonas del Mar Negro (Rusia, Ucrania, etc.), malas condiciones durante la cosecha en Canadá u otros países, disminución de previsiones de maíz en EEUU, etc., crean incertidumbre y especulación. Son tantos los factores que influyen, que es difícil posicionarse. Desde luego, mientras el petróleo siga subiendo, con la mayor demanda de etanol que conlleva, y los inversores no encuentren algo más atractivo y con más rentabilidad para invertir su dinero, no creo que las materias primas pierdan la tendencia actual. Los precios de cereales nacionales que se manejan actualmente discriminan la opción de las exportaciones, tal y como han estado saliendo. Este año, ante la falta de llegada de barcos a puerto, nos hemos convertido en el granero de Europa, y las fábricas de pienso de estas zonas más costeras, han tenido que recurrir al interior para poder suministrarse de mercancía. Todo esto y otras cuestiones han creado una gran tensión en los mercados alcistas. Otro factor que influirá son los elevados costes de flete, que se han multiplicado por tres. Habrá que esperar a mayo para ver las expectativas de cosecha y los precios que alcanza, para ver si se puede mantener la tendencia.

Con la sensibilidad medioambiental que hay hoy, el porcino siempre sale peor valorado socialmente que otras especies de ganado. ¿Está justificado este estigma?

La verdad es que no. Entiendo y comprendo la preocupación medioambiental, cuestión que nos afecta a todos y estamos muy sensibilizados y comprometidos con ella. Pero no entiendo la preocupación que pueda suscitar este tema con respecto al porcino. La materia ni se crea ni se destruye, solo se trasforma. Con esto quiero decir, que haciendo un buen uso de las deyecciones ganaderas se pueden revalorizar como subproducto. Todos los vegetales en sus fases o ciclos de vida tienen unas necesidades nutricionales que extraen del suelo. Si nosotros aportamos al suelo lo que extraen los cultivos, mantenemos el equilibrio. Para esto, como para todo, se necesitan técnicos que sepan calcular los aportes y necesidades, y las deyecciones son una de las fuentes baratas que nos pueden ayudar y abaratar nuestras dosis de abonado mineral. Todo esto hay que hacerlo sabiendo qué se aporta, cómo se aporta y cuánto se extrae.  Por otro lado, desde hace tiempo se puede producir energía con los purines y también estamos estudiando esas posibilidades.

Teniendo en cuenta estos y otros factores, la actividad es más que sostenible medioambientalmente hablando.

¿No solo eso sino la cada vez más importante la huella de carbono?

Sí, efectivamente,  las emisiones que esta actividad libera a la atmósfera y la huella de carbono, vienen generadas principalmente por la alimentación de los animales. Es importante ajustar los nutrientes a las necesidades que precisan en cada etapa, para que los animales no tiren en sus deyecciones lo que han ingerido de sobra. Esto repercute sobre la salud de los animales y su bienestar, y sobre el precio del pienso, ya que solo se paga por lo que el animal necesita en cada momento. Desde Cuperal, hace tiempo que venimos trabajando sobre esta premisa y diseñamos piensos completos y equilibrados de calidad para cada etapa productiva, cuidando tanto los animales como el medio ambiente y la rentabilidad de las explotaciones.