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La odisea de los ganaderos de La Bouza para hacer llegar su leche a una industria de Portugal

La Policía lusa está supervisando la entrega de la leche en la misma línea fronteriza a una industria portuguesa de productos lácteos

Los ganaderos españoles, bajo la supervisión de la policía portuguesa, entregan su producción de leche de oveja a una industria de productos lácteos | Fotos Juan Antonio Martín

Los sucesivos cierres de la frontera entre España y Portugal (del 17 de marzo al 1 de julio de 2020 y del 31 de enero al 16 de marzo, de momento), con las excepciones de las rutas más importantes que unen a ambos países, está haciendo imposible, en no pocos casos, el desenvolvimiento de las actividades normales de numerosísimas personas;  afectando a los trabajadores transfronterizos, a la  hostelería, comerciantes, pequeños productores agrícolas y ganaderos…, además de las visitas familiares y los viajes culturales o de placer.

Seguramente, los más afectados son aquellos que tienen su actividad en los pequeños pueblos que jalonan la Raya y no suelen aparecer en las noticias de los periódicos o de las televisiones. Este sería el caso de los ganaderos de ovino del pueblo salmantino de La Bouza (55 habitantes a 1 de enero de 2020), donde los productores de leche venden su mercancía a una industria dedicada a la elaboración de quesos ubicada en la localidad lusa de Seia (Sierra de la Estrella). Por cierto, la industria es propiedad de españoles residentes en Galicia.

Los ganaderos de La Bouza se levantan temprano todos los días del año, incluidos domingos y festivos, comenzando su jornada con el ordeño de sus ovejas de raza Assaf. La leche obtenida, antes del cierre fronterizo, era recogida en sus explotaciones por un camión acondicionado para su transporte hasta la fábrica distante algo más de 100 kilómetros.

Durante el primer cierre, ésta recogida domiciliaria quedó interrumpida, con el consiguiente perjuicio por tratarse de un producto perecedero (de difícil almacenamiento y conservación), ya que las autoridades que decretaron el cierre no se habían ocupado de buscar una alternativa. Durante aquel periodo, para evitar perder la producción, contactaron con un industrial de Hinojosa de Duero, quien dispuso la recogida en La Bouza, pagando por litro de leche entre 75 y 77 céntimos, cuando la industria portuguesa les pagaba 1€. Pese a ser una bajada considerable,  se evitó la pérdida total de la producción.


Con la vuelta a la normalidad fronteriza, a partir del 1 de julio, se restableció la recogida normal en las explotaciones. Ahora, con el cierre que comenzó el 31 de enero, las autoridades han tenido en cuenta esta particularidad de los productores de La Bouza, y han habilitado unos horarios y días para que los ganaderos puedan entregar la leche a la industria elaboradora de los quesos.

No se trata de que la frontera se abra al paso de vehículos y personas, lo que se ha buscado es que, cumpliendo la norma, se pueda facilitar la entrega de la leche al transportista encargado de su recogida. En este sentido, las autoridades han previsto que, en la misma línea fronteriza, se pueda efectuar la entrega; para lo cual han habilitado unos días y horas para hacerlo: martes, jueves y sábados, entre las 09.30 y 10.00 horas,  hasta que se puedan levantar las restricciones fronterizas.

Así, después del ordeño, trasladan la leche en grandes contenedores hasta el límite fronterizo con Escarigo, distante 4 kilómetros. Allí, tras una breve espera, llega el camión de recogida y,  poco después, una patrulla de la Guardia Nacional Republicana (GNR) del puesto de Figueira de Castelo Rodrigo, encargada de supervisar que no se vulnera la prohibición de entrar o salir del país.

El camión baja marcha atrás la pronunciada cuesta, parando en el puente sobre el río Turones, a un metro de la valla que delimita e impide el cruce de la frontera. A continuación, el transportista alarga un tubo flexible a los ganaderos que acoplan a los contenedores de leche. Ese tubo, en pocos minutos, succiona el preciado líquido y lo trasvasa al camión. En menos de media hora la operación finaliza y, después de las correspondientes despedidas, cada cual retorna a sus puntos de origen. En la operación que se recoge en las imágenes, los ganaderos entregaron 2.500 litros de leche, por la que recibirán 95 céntimos de euro por litro.