Las Arribes al día

Reflexión y debate ante los megaproyectos energéticos en el noroeste salmantino

La Asociación Cultural Escuelas Campesinas de Salamanca plantea la necesidad de una reflexión crítica que analice la repercusión de estos proyectos y un debate en profundidad sobre el modelo de desarrollo que queremos para los territorios rurales

La Asociación Cultural Escuelas Campesinas de Salamanca, en defensa de  la gente y su derecho a decidir conscientemente el destino de estas comarcas, y en defensa de la tierra como garantía de pervivencia de la vida campesina en el futuro, a la vista de los proyectos energéticos del parque eólico “PE Villarino” y de la planta solar fotovoltaica “FV Villarino”, que promueve la empresa Iberenova Promociones, y de otras iniciativas similares en el Noroeste salmantino, plantea la necesidad de una reflexión crítica que analice la repercusión de estos proyectos y un debate en profundidad sobre el modelo de desarrollo que queremos para los territorios rurales.

1.- Se trata de macroproyectos energéticos que responden a intereses ajenos: en primer lugar  a los intereses de las grandes compañías que los promueven –y del capital financiero que avala estas importantes inversiones– y en segundo lugar a los objetivos estratégicos del Gobierno español en los acuerdos de transición energética en la UE, pero no a las necesidades de un territorio que se despuebla y de unos pueblos que se abandonan por falta de oportunidades ligadas al futuro del mundo rural. Nos oponemos a estos megaproyectos que suponen una ocupación del territorio y una nueva forma de expolio por parte del poder económico y financiero del recurso más importante para el futuro de la vida campesina: la tierra.

2.- Para financiar estos megaproyectos de producción energética a gran escala, las empresas promotoras captan cuantiosos fondos europeos Next Generation destinados a la reconstrucción económica ante la crisis generada por la covid-19, fondos que podrían destinarse directamente a financiar otro tipo de iniciativas a escala sostenible–en el campo de la agroecología, el cuidado de la gente, el cuidado de la tierra, la recuperación del patrimonio cultural material e inmaterial, la autosuficiencia energética de las comunidades rurales, etc. – que revitalicen la vida en los territorios rurales a través de proyectos locales que afronten el reto demográfico desde los parámetros de la economía social y solidaria. Reivindicamos que los fondos europeos financien proyectos a escala sostenible en los territorios rurales, desde el punto de vista medioambiental, económico y social.

3.- Existe una contradicción manifiesta entre las medidas con que se impulsa una supuesta transición ecológica, valiéndose de las grandes empresas productoras de energía, y la manera como se afronta el reto demográfico, políticas que coordina un mismo Ministerio y que se financian en gran parte con el Plan de Recuperación de la UE. Aunque puedan crear momentáneamente, durante su construcción, algunos puestos de trabajo, este tipo de iniciativas resultan agresivas para el mundo rural y, a la larga, propiciarán aún más el abandono del campo y el vaciamiento poblacional de los territorios donde recalan.

4.- Se nos venden estos proyectos como productores de energías limpias, no contaminantes, lo cual es una verdad a medias o una mentira encubierta: no existe la producción de energía sin daño medioambiental; simplemente se deslocaliza la contaminación y se transfiere a otros lugares a miles de km, a las zonas mineras donde se obtienen el cobre, los metales pesados o las tierras raras que las nuevas tecnologías requieren. Es la cara oculta de las energías renovables, que no queremos ver. Hay de fondo una opción por seguir manteniendo el actual modelo económico de crecimiento ilimitado de la producción y el consumo y, por consiguiente, de la demanda energética, como si los recursos del planeta fueran inagotables, y no un planteamiento de decrecimiento, que pasaría por un cambio de valores: consumir menos para compartir más.

5.- Por otra parte, el impacto medioambiental de estos inmensos parques eólicos o fotovoltaicos es brutal y la destrucción del paisaje agrario o natural sobre el que se asientan, irreversible. Las normativas de protección de espacios naturales como el Parque Natural de Arribes del Duero, de los ecosistemas de la dehesa o de la flora y fauna silvestre parecen no afectarles. Tampoco supone ninguna traba, al parecer, la naturaleza de los bienes comunales afectados, bienes al servicio del común de los vecinos que durante siglos garantizaron la supervivencia de las comunidades rurales y que, tal vez, volverán a ser necesarios para procurar el sustento de  miles de personas excluidas y descartadas por un sistema económico injusto y despiadado.

6.- Estos proyectos se deciden a espaldas de los ciudadanos del mundo rural y se nos imponen a las gentes que habitamos estas tierras sin contar con nosotros. No existe información clara, ni mucho menos reflexión y debate que suscite un pensamiento crítico. Los ayuntamientos que los avalan solo intentan detener momentáneamente la sangría de población que sufren, aun a sabiendas de que pierden el control sobre los recursos del territorio; o simplemente, necesitados de recursos como están, ven como mal menor soportar los efectos negativos de las industrias de la energía a cambio de recibir ingresos extra. Al mundo rural no se nos deja otra opción: la suerte y el destino del nuestros pueblos se decide desde fuera, desde los círculos del poder.

7.-Una vez más, se contraponen los intereses industriales y su visión del desarrollo a las necesidades y la visión del mundo rural y campesino. Proyectos como los que denunciamos parten del principio de que la modernidad y el futuro deben imponerse, aun a costa de liquidar el campo y sus formas de vida, destruir el patrimonio natural y cultural, acabar con la identidad campesina y los valores de la cultura tradicional ligada a la tierra, como si fueran reliquias de un pasado que hubiera que sacrificar.

En defensa de la tierra y de sus gentes, nos oponemos frontalmente a estos proyectos que esquilman su futuro como mundo rural y campesino. Los consideramos perniciosos para el Noroeste salmantino en cuanto que suponen un expolio de la tierra y condicionan el futuro de la comarca, sometiendo el mundo rural y campesino a los intereses de la gran industria energética.

8.- Apostamos por otro modelo de desarrollo que sitúe al mundo rural y campesino en el centro de la alternativa global que ha de llevarnos hacia otra forma de vivir. En el mundo rural aún perviven las semillas de lo alternativo, en él se encuentra quizá la esperanza de reconstruir otro mundo posible, desde otros parámetros y desde otras claves esenciales para la vida y el futuro de la humanidad: la soberanía alimentaria, la sociedad de los cuidados, la economía social y solidaria, las estructuras socio-comunitarias que protegen a las personas, la ética del bien común.

ESCUELAS CAMPESINAS DE SALAMANCA