La denostada novela romántica, ¿cuestión de clasismo literario?

Si la lectura es felicidad, es cultura, es aprendizaje y es desconexión de los problemas, con la novela romántica se puede conseguir todo esto

La novela romántica siempre ha sido considerada como un género menor en la literatura. Decenas de novelas nos presentan a princesas que necesitan ser salvadas, mujeres indefensas que se rinden hacia atributos de masculinidad, frágil dirán algunos ahora, a través de los que ellas muestran su sumisión.

Sin embargo, a pesar de que existen muchos clichés y prejuicios sobre este género que hay que ir derribando, también hay motivos más que de sobra para posicionar la novela romántica como una opción igualmente válida frente a otra cualquiera.

Leer para ser felices

Si la lectura es felicidad, es cultura, es aprendizaje y es desconexión de los problemas, con la novela romántica se puede conseguir todo esto. Basta ver, por ejemplo, el éxito que tienen numerosas series de ficción creadas por plataformas de contenido en streaming y que se basan, precisamente en novelas románticas.

Un claro ejemplo es “Bridgerton”, la serie de Netflix, que se basa en las novelas de Julia Quinn; o “Valeria”, también producida por Netflix y que es la adaptación de la saga “Los zapatos de Valeria”, de la autora Elísabet Benavent. Si nos vamos más atrás en el tiempo, y al cine, ¿quién no recuerda las peripecias de Bridget Jones?

Marta Lobo, una voz muy representativa de este género en la actualidad, sostiene que la novela romántica da pequeñas píldoras de felicidad hoy en día, y que esto hace crecer, soñar, sentir y, en definitiva, crear esperanzas para enamorarse.

Novelas adaptadas a tiempos de cambio

Y la realidad es que se puede acudir a un género aparentemente más ligero como es el de  la novela romántica para impulsar o reflejar los cambios que está viviendo la sociedad. Hasta hace unos años, muchas novelas de corte rosa eran muy almibaradas y las protagonistas siempre eran ellas, pero sujetas a los designios de los hombres, los salvadores, el clásico príncipe azul.

Hoy en día el cuento ha cambiado, ahora son ellas las que persiguen sus sueños, las que luchan por lo que quieren, las que protagonizan de verdad los cambios. La lucha por la igualdad efectiva y real se puede, y se debe, ejecutar también desde la literatura. No ha de existir incongruencia entre pelear por una sociedad más feminista y utilizar como arma para ello la novela romántica.


Pilar Menen, con su “La chica de los sueños” muestra que esto es posible. La autora, además, invita en su blog a seguir añadiendo perfiles sobre mujeres empoderadas e independientes, que han conseguido labrarse un hueco en su profesión y el reconocimiento mediático que merecían.

Conectar con otros amantes de la literatura

Los clubes de lectura, esa antigua práctica que parecía haberse abandonado, se está recuperando en los últimos tiempos. La popular influencer y empresaria Vecina Rubia, propone desde hace meses su propio club de lectura “brilli brili”, haciendo mención a algo que se ha convertido en santo y seña de su identidad, leer es de guapas.

Mediante estos clubes de lectura presentes en redes sociales, pero también en bibliotecas, se generan conexiones entre personas que no tienen en principio nada de relación entre sí, pero que encuentran inquietudes similares desde la literatura, y no solo la novela romántica.

En un país como España, donde las mujeres leen más que los hombres, el 68,3% de ellas frente al 56% de ellos, es bastante triste hacer de menos un género en el que ellas se sienten bastante protagonistas.

Por otra parte, la presencia de estos clubes de lectura facilita un contacto más cercano con autoras y autores, algo que se ve muy favorecido por las redes sociales, desde las que podemos conectar con ellos escribiendo mensajes en estas plataformas.

Un género denostado, pero que es éxito de ventas

La pregunta que nos hacíamos al inicio era si la novela romántica era tratada como un género menor en la literatura, y si esto suponía un ejercicio de clasismo literario. Sea cual fuere la respuesta, que está sujeta a muchas opiniones, lo que es indudable es que este género sigue siendo un éxito de ventas.

Según el portal Statista, en 2019 se facturaron 33 millones de euros en ventas derivados de la novela románica, situándose así como el cuarto género que más recaudó, tras las novelas contemporáneas, las policíacas y de espionaje y el género clásico.

La novela romántica es un género tan válido como otro cualquiera. Entretiene, culturiza y, también desde hace unos años, transforma la sociedad. Estos argumentos hacen más que necesario retirarle esa etiqueta de literatura de menor calidad que algunos le pusieron.