La crítica como agradecimiento

Aunque no siempre he sido fiel a esta idea, soy de los que piensan que lo mejor es que si un libro no te gusta no hables de él. Si no tienes nada bueno que decir, nos recuerda la sabiduría perenne, no hables. Como digo, no siempre lo he hecho así y en algunas ocasiones –cuando ejercía la crítica periodística como oficio– podría decirse que me dejé llevar por los aullidos del público pidiendo sangre. Con razón decía el periodista de principios del siglo pasado Julio Camba, en uno de sus inteligentes artículos titulado “Terapéutica literaria”, que la crítica “en el fondo, no pasa de ser una de tantas manifestaciones de la literatura y, seguramente, una manifestación de carácter hepático”. Probablemente no le faltaba razón, y el hecho de que haya sido en los periódicos el lugar en que tradicionalmente se ha llevado a cabo la crítica ha contribuido, en gran medida, a que su carácter, como decía Camba, haya basculado con demasiada frecuencia hacia lo virulento. 

Personalmente, sin embargo, el paso de los años me ha convertido en una ferviente defensora de la crítica literaria como enaltecedora de aquello que de positivo hay en una obra, a la vez que se deja que lo menos reseñable sea el tiempo el que se encargue de echarlo en el olvido. En ese sentido, considero, que George Steiner acertaba al señalar que “una buena crítica es un agradecimiento”, de manera que el crítico favorecido por la lectura de un buen libro devuelve al autor con sus palabras elogiosas la felicidad que aquel le aportase inicialmente. Pero no solo eso, sino que, al tiempo, da a conocer la obra a otros lectores. No en vano quienes amamos la lectura como forma de vida sentimos muy a menudo ese agradecimiento del que habla Steiner. Por eso, con la intención originaria de compartirlo con los demás, la crítica favorable se convierte en el vehículo más adecuado a nuestro alcance. Desde esta perspectiva la crítica literaria ha sido, con respecto a la lectura, una manera de compartir gratuitamente emociones con los demás. Y mucho antes de que existiera internet.