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Miércoles, 3 de marzo de 2021
Ciudad Rodrigo al día

De Mazarrasa a la restitución de la mitra (1907-1950)

Séptimo capítulo de la serie de José Ignacio Martín Benito ‘Las acometidas contra la Diócesis de Ciudad Rodrigo, una constante histórica’

El obispo Mazarrasa murió el 11 de marzo de 1907. Le sucedió Ramón Barberá y Boada (1908-1914). Tras las inundaciones que sufrió el Arrabal del Puente en 1909 creó un sindicato para la construcción de casas baratas. Durante su administración se constituyó la Federación de Sindicatos agrícolas

Defendió la continuidad de la diócesis frente al proyecto de supresión de obispados. Las reformas previstas en el Concordato seguían pululando y se temía por la supresión. Por ello, en 1908 escribió al Nuncio exponiéndole la necesidad de mantener la situación de independencia de Salamanca. Un año después envió otro escrito al Nuncio en el que le transmitía el acuerdo de los obispos de la archidiócesis de Valladolid reunidos en Ciudad Rodrigo, según el cual se apoyaba que esta continuara siendo diócesis con administración independiente.

En 1910, ante el temor de supresión diocesana, se imprimió un escrito firmado por el propio obispo Barberá, el alcalde Lorenzo Roldán y el deán Santiago Sevillano, en el que se recordaban las glorias de la ciudad y se manifestaba el temor e incertidumbre que se vivía por la posible supresión.

Trasladado Barberá a Palencia le sucedió Manuel María Vidal y Boullón (1915-1924). Fundó la Sociedad de Socorros Mutuos del clero y creó la Junta diocesana de Acción social y la Acción católica de la mujer con sus escuelas nocturnas. Fue promovido a la diócesis de Tuy y en su lugar llegó a Ciudad Rodrigo el arandino Silverio Velasco Pérez (1925-1927). Durante su administración se entronizó el Sagrado Corazón de Jesús en el Ayuntamiento; fundó, a sus expensas, la Casa Social con su economato, donde funcionaban dos sindicatos de obreros y uno de obreras.

Tras el fallecimiento de Silverio Velasco fue nombrado administrador apostólico Manuel López Arana, que gobernó la diócesis desde junio 1929 hasta su muerte en diciembre de 1941. Dividió el Seminario en mayor y menor. Envió un informe a la Nunciatura pidiendo el reconocimiento diocesano para Ciudad Rodrigo.


Ciudad Rodrigo no se resignó a que se le restituyera la mitra. Previo a la firma del concordato de 1941, los rumores de la supresión definitiva de la diócesis se extendían, sobre todo por tardarse en nombrar administrador apostólico tras la muerte del prelado Arana. Las gestiones se multiplicaron desde el cabildo, el Ayuntamiento y las autoridades provinciales. Finalmente, tras cuatro años de sede vacante los rumores se despejaron con el nombramiento en 1945 de Máximo Yurramendi administrador apostólico. Organizó la primera peregrinación diocesana a Fátima en 1947.

La restitución de la mitra en 1950

El reconocimiento definitivo como diócesis se conoció en Ciudad Rodrigo el 20 de diciembre de 1949, por un telegrama enviado por el obispo electo Jesús Enciso Viana. Ello era el resultado del convenio firmado entre el Gobierno español y la Santa Sede. Significaba contar con obispo propio y recobrar su cabildo completo.

El 9 de enero de 1950 se promulgó un Decreto, elevando a la categoría de diócesis con los mismos derechos que las existentes a las sedes de Albacete, Barbastro, Bilbao, Ciudad Rodrigo, Ibiza y San Sebastián. En febrero de ese año, Enciso pudo llevar ya el título de obispo de Ciudad Rodrigo y el templo de Santa María, que había sido reducido a colegiata por el concordato de 1851, recobraba el título de Catedral.

Al poco tiempo del reconocimiento, la diócesis contaba con 100.928 fieles, de los que 12.000 vivían en la ciudad. El territorio de dividía en doce arciprestazgos y en 106 parroquias.

Para saber más: https://www.academia.edu/44806561/La_Iglesia_de_Ciudad_Rodrigo

Próxima y última entrega:

(VIII) La pérdida de las parroquias cacereñas (1958) y la movilización de 2002-2003 en defensa de la diócesis