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Miércoles, 3 de marzo de 2021
Ciudad Rodrigo al día

La recuperación de la libertad diocesana: Mazarrasa, un nuevo obispo para Ciudad Rodrigo

Quinto capítulo de la serie de José Ignacio Martín Benito ‘Las acometidas contra la Diócesis de Ciudad Rodrigo, una constante histórica’

En Ciudad Rodrigo laicos y eclesiásticos lucharon por la permanencia de su obispado.  De hecho, en 1857 el magistral Deogracias Casanueva, el doctoral Rosendo Miguel del Corral y el canónigo Cristóbal Fernández Hidalgo formaron una comisión para elaborar una memoria que demostrara los derechos de Ciudad Rodrigo a conservar los honores episcopales.

A nivel político el diputado a Cortes por el distrito mirobrigenses, Luis Sánchez-Arjona, llevó a cabo intensas gestiones ante el Ministerio y la Nunciatura. Por su parte, en 1883 el cabildo y el Ayuntamiento enviaron por separado, tanto al Papa como al rey, la petición del nombramiento de un administrador para la diócesis civitatense.

El día de Navidad de 1884 León XIII nombraba a José Tomás de Mazarrasa y Riva como administrador apostólico para Ciudad Rodrigo, con el título de obispo de Fililópolis, el cual tomó posesión del obispado el 19 de marzo de 1885. La cautividad de Salamanca había terminado.

Todo ello había sido posible gracias a la unión de los estamentos civil y eclesiástico: las gestiones ante el Papa y el rey del ayuntamiento mirobrigense y la implicación de un clero combativo y reivindicativo, que reclamó insistentemente ante la Santa Sede, la Nunciatura y el Ministerio. El pasado nos da lecciones. Entonces, el clero no enmudeció, sino que fue el primero en reclamar los honores episcopales para la ciudad, que le habían sido arrebatados.

Mazarrasa se consideró -y así reza en su epitafio- primus post longam viduitatem (el primero después de una larga viudedad) y fue obispo residente en Ciudad Rodrigo entre 1885 y 1907, año de su fallecimiento. No es momento de trazar aquí la obra social y espiritual del obispo Mazarrasa. Sí diremos que, al independizarse de la tutela de Salamanca, una de las primeras medidas que adoptaron obispo y cabildo fue una nueva distribución parroquial. En 1887 el territorio diocesano estaba dividido en doce arciprestazgos. Se amplió la red con quince nuevas parroquias: Bocacara, Barquilla, Castillejo de Dos Casas, Serranillo, Barceo, Barreras, Villar del Rey, Campoderrado, Santa Olalla, Castillejo de Azaba, Campillo de Azaba, Cespedosa, Vegas de Domingo Rey, Villarejo y Tenebrón. En la ciudad se suprimieron las de San Juan y San Pedro Apóstol, quedaron la de San Isidoro. La parroquia del Sagrario de la Catedral se trasladó a la capilla de San Andrés (vulgo Cerralbo) que había fundado el cardenal Pachecho.


Otro de los hechos más destacados del obispado de Mazarrasa fue la celebración de un Sínodo Diocesano en 1889. Desde 1592 no se había celebrado ningún otro.

Para saber más: https://www.academia.edu/44806561/La_Iglesia_de_Ciudad_Rodrigo

Próximo capítulo:

(VI) La normalización apostólica de Ciudad Rodrigo y la declaración de la catedral como Monumento nacional