Las Arribes al día

El jabalí ofrece otra oportunidad después de una decepcionante temporada de menor

Preocupante descenso de las poblaciones de perdiz y liebre, con un conejo muy irregular y descenso de becadas por las bajas temperaturas en la Península, balance de la menor
Con el final de la caza menor arranca la segunda parte de la caza mayor y con el jabalí como protagonista | CORRAL

El pasado 24 de enero concluía la caza menor, temporada en la que se ha confirmado una preocupante disminución de las poblaciones de perdiz roja en la mayoría de los cotos, así como de liebres, desconociéndose con certeza los motivos de esta importante regresión de ambas especies en los campos salmantinos.

Algo similar sucede con el conejo, pues se sigue desconociendo el motivo de la desigualdad de sus poblaciones, incluso dentro de nuestra provincia, pues existe un contraste importante de lo que sucede en distintas zonas. Mientras en la mitad occidental apenas levanta cabeza, en el lado contrario sus poblaciones producen daños a la agricultura y su presencia en algunos casos puede considerarse plaga. Algo inexplicable.

En general, esta ha sido una mala temporada para la perdiz, otra más, con menos individuos que los que quedaron al cierre de la temporada anterior, lo cual obliga a observar seriamente qué está ocurriendo en muchos cotos.

Lo mismo ha sucedido con la liebre, pues no se ha podido demostrar que la mixomatosis sea la causa principal de una importante reducción de rabonas en buena parte de los acotados salmantinos. Solo en algunos cotos del noreste salmantino se han podido encontrar ejemplares afectados de mixomatosis, pero muy escasos.

En cuanto a la becada, especie que cada año acapara nuevos aficionados, se ha mantenido en niveles aceptables, aunque algo por debajo de lo que suele ser habitual, quizá por la ola de frío que afectó a casi la totalidad de la Península a finales de 2020 y comienzos de 2021, y que obligó a las pitorras a moverse a otros lugares en busca de temperaturas no tan gélidas como las acaecidas tras el paso de ‘Filomena’.  

De este modo concluye una temporada de caza menor que confirma la regresión de especies como la perdiz y la liebre, lo cual debe preocupar a los cazadores, tomar conciencia de ello y comenzar a adoptar medidas. Entre ellas no pueden faltar actuaciones para la mejora del hábitat, siembras, refugios de fauna, comida y agua extra, y control de depredadores como el zorro y el jabalí.

El jabalí, en la recta final

Finalizada la caza menor, los aficionados a la venatoria orientaban sus jornadas de caza a otras especies. A partir del último fin de semana de enero comenzaba el último tramo de la temporada, en este caso de caza mayor y con el jabalí como principal protagonista hasta el 28 de febrero, cinco intensos fines de semana para disfrutar de la cinegética.

En este caso, la caza se sitúa como herramienta fundamental para controlar una especie que está ocasionando muchos problemas, el más acentuado son los graves y numeroso accidentes que provoca en las carreteras, poniendo en peligro incluso la vida de las personas.

Además de reducir el número de accidentes de circulación, el control de las poblaciones de jabalí supondrá también una reducción de los daños que provoca a la agricultura, así como a especies como la perdiz, sobre la que ejerce una gran depredación en el momento de la puesta e incubación de los huevos. Otro de los beneficios que conlleva mermar el número de jabalíes en el campo es que se dificulta la expansión de enfermedades como la peste porcina africana (PPA) de la que es el principal trasmisor, así como la triquinosis y la tuberculosis bovina.