Interesante semana, todo sea por la sostenibilidad.

Una calle del barrio de El Zurguén el domingo pasado.

Al final ha habido lugares, alguna acera o parada de autobús, donde la nieve se la tuvo que llevar la lluvia. Aparte de eso hemos descubierto cosas interesantes estos días, incluso la precocidad de alguna actuación siguiendo directrices de Planes inexistentes cuando se concibieron. Como la rotonda que por fin se construirá en el cruce de la Avenida del Padre Ignacio Ellacuría con la de José Núñez Larraz, muy necesaria desde la aparición del cruce.

Propuesta en 2013 por el Plan de Movilidad, según el Ayuntamiento servirá “para mejorar la seguridad vial y la fluidez del tráfico y, en consecuencia, reducir el nivel de ruido, el consumo de combustible y la emisión de gases contaminantes”. Aunque quizás, es un suponer, reducir el uso del coche en la ciudad resultaría un camino más seguro, fácil y sencillo para lograrlo. La rotonda tiene, además, gran capacidad de anticipación pues lo conseguiría “siguiendo también las directrices de Savia Red Verde para hacer de Salamanca una ciudad a la vanguardia del respeto por el medio ambiente y la lucha contra el cambio climático para mejorar la salud urbana”, a pesar de nacer esta en 2020.

Savia, “la estrategia de la ciudad de Salamanca para afrontar el futuro”, cuyo sentido todavía se me escapa, indudablemente está sirviendo de escaparate publicitario para este Ayuntamiento. Ayer anunciaba en su twitter un reportaje de 9 páginas sobre ella en la revista digital “Equipamientos y servicios municipales”, número 194, donde es omnipresente FCC. Por casualidad su tema central son las “superillas” de Barcelona, o “supermanzanas”. 30 páginas explican esa magnífica idea de su Ayuntamiento, que ya hemos contado aquí, cuya capacidad de incidencia frente a la contaminación y demás problemas ambientales urbanos es innegablemente superior a las rotondas salmantinas. Desde luego construye una ciudad más a la medida de las personas que cualquier rotonda. ¿Pasaran las tres páginas que separan ambos reportajes nuestros munícipes?

Esa iniciativa de la ciudad condal ha provocado un indudable interés entre gran parte de sus habitantes por acabar con el dominio de la calle por el coche. Abundando en ello su Ayuntamiento puso en marcha esta legislatura “Protegemos las escuelas”, también explicado alguna vez, para transformar 200 pensando que “sus entornos deben ser lugares seguros y saludables, con espacios de estancia y juego y también donde haya menos contaminación”. A lo mejor por aproximación puede ser un pálido reflejo de ello alguna medida salmantina consecuencia de la pandemia. Pues el ritmo del proyecto les resulta muy lento a escolares, padres y madres, y ya van dos protestas exigiendo llegue a más escuelas y más rápido, la ultima el viernes pasado. Por aquí de momento basta la promesa de algún camino escolar antes de acabar el siglo.

Para rematar la semana en interés del Medio Ambiente urbano, el Instituto de Salud Global de Barcelona (ISGlobal) publicó en una revista científica, The Lancet Planetary Health, un estudio de impacto en salud estimando la carga de mortalidad atribuible a la contaminación del aire en más de 1.000 ciudades europeas. Dando la razón a los escolares barceloneses, a pesar del notable avance de las supermanzanas, a su ciudad le queda mucho por hacer. Pero en Salamanca también hay trabajo. Y adjetivar de sostenible una rotonda, entre otras magnificas creatividades municipales, no reduce la contaminación ni combate el Cambio Climático. Eliminar decididamente sus causas sí.