Supermanzanas.

Resumen de “Logroño Calles Abiertas” para la adaptación urgente de sus calles tras el confinamiento. Acelera novedosas ideas para su movilidad urbana, tras decir su último Estudio de Movilidad cotidiana que en 2018 el 27’4% de los viajes se hacían en coche.

Afortunadamente queda espacio en los medios de comunicación para problemas de fondo de la vida cotidiana de las personas, interesante en un momento con notables contradicciones. La destrucción de biodiversidad por la acción humana apunta a determinante en las últimas epidemias. Y el virus actual parece aprovechar la contaminación para su expansión. Pero da la sensación, más allá de grandilocuentes declaraciones, que en España las soluciones, que el tiempo demuestra no ser tales, son las de siempre: precariedad, construcción sin sentido y destrucción del medio ambiente, y apuesta más o menos descarada por el transporte privado. Renfe, empresa estatal, es un magnífico ejemplo.

Resumen gráfico, y muy esquemático, del modelo de supermanzanas.

Estas semanas, buscando una “nueva realidad”, está por ver su novedad, ha reaparecido en varios medios la estrategia urbana de las “supermanzanas”, muy vinculada a Barcelona, y de rebote a Vitoria. Ciudades casi siempre ejemplo de iniciativas positivas, que convendría tener presentes no solo cuando interesa. El autor de la idea es el ecólogo y urbanista Salvador Rueda, vinculado hace años al Ayuntamiento de Barcelona y director de la Agencia de Ecología Urbana.

Imagen, del twitter municipal, de un cruce de la “Superilla Poblenou”, en Barcelona. Se pude observar que la inversión se reduce al mínimo. En la parte superior de la imagen se ve el escueto espacio que se le dedica al coche, no se necesita más.

Según cuenta él mismo, surge en 1987 vinculada a un mapa de ruidos. “Si pasan coches los niveles de ruido superan siempre los 65 dBA (ruido diurno inadmisible). Para reducir el ruido a niveles admisibles, la calle debe ser vecinal”. La solución fue crear la supermanzana, “una célula de unos 400x400 m., definida por una red de vías básicas que conectaban los orígenes y destinos de toda la ciudad. Las vías interiores (intervías) constituyen una red local de velocidad limitada a 10 km/h.”.


Al no poder ser atravesadas desparece el tráfico de paso, liberando más del 70% del espacio para los movimientos a pie y en bicicleta, para el encuentro de proximidad. Así es posible reducir el tráfico general, si se añaden medidas para fomentar la bici y el transporte público en la red de vías básicas de la ciudad. Y lógicamente se reduce la accidentalidad, el ruido, la contaminación y los problemas ambientales. Desde luego la calidad de vida de la ciudadanía mejora.

Propuesta de supermanzanas incluida en el Plan de Movilidad de Vitoria, elaborado por la Agencia de Ecología Urbana de Barcelona.

Esta solución ya es una realidad en algunos lugares de la ciudad condal, y ha sido “exportada” a Vitoria a través de su Plan de Movilidad. En realidad, la creciente preocupación por los serios problemas vinculados al Cambio Climático y la contaminación atmosférica, encadena iniciativas que al final recuerdan a esta. Como las zonas de bajas emisiones, tan presentes gracias a la timorata Madrid Central, obligatorias en pocos años. Incluso el anterior Plan de Movilidad de Salamanca, proponía para el barrio de Salesas algo en esta línea.

“Logroño Calles Abiertas”, propuestas que recuerdan mucho a la idea de las supermanzanas.

La actual pandemia ha generado iniciativas de mejora de la movilidad peatonal y ciclista más o menos atrevidas, y cosméticas seguramente en muchos lugares. Pero hay ciudades, como Logroño, que aprovechan para ir más allá y experimentar de verdad ideas rompedoras. Aquí ni siquiera nos ha llegado para algún carril bici provisional o peatonalización impactante.

Calle Fundición en Logroño, recientemente transformada, con una baja inversión pero mucho contenido. A pesar de que según los datos de movilidad algo más de 1 de cada 4 viajes se hacen en coche, y el reparto del espacio público de esa calle parece muy descompensado, la oposición las denomina “calles asaltadas”. ¿Los peatones son intrusos?

Salamanca me sigue pareciendo una ciudad ideal para reconstruirla a partir de iniciativas de este tipo. Si además se trabaja en serio los aspectos económicos y sociales, basados en la igualdad de oportunidades, ¿nuestros indicadores serían tan poco alentadores? Por una vez, confiemos que el bosque de terrazas no impida ver la realidad.