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Viernes, 22 de enero de 2021

‘Carne del Cielo’ (Antología con versos de Navidad). Comentario incluido en el último libro de Juan Carlos Martín Cobano

A. P. Alencart y Juan Carlos Martín Cobano, con la antología y en Toral de los Guzmanes (foto de Jacqueline Alencar)

 

En 2015 coordiné, junto a Luis Cruz Villalobos, una antología con textos sobre la Navidad. Nos propusimos editar poemas inéditos o muy poco conocidos, para no insistir en los textos que año a año se repetían siempre. El resultado fue Carne del Cielo, el cual incluyó 86 poemas de 87 autores, todos vivo por entonces. La antología comenzaba con la cubana Fina García Marruz (1923) y Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana, y concluía con el mexicano Juan Ángel Torres Rechy (1982), doctorado en Filología por la Universidad de Salamanca.

En este Día tan especial para los cristianos de todas partes, por la llegada del Amado galileo, he querido poner a disposición el enlace de descarga libre de la antología, junto con la presentación que realizó Juan Carlos Martín Cobano, dentro de los Encuentros ‘Los poetas y Dios’, que anualmente se celebran en la localidad leonesa de Toral de los Guzmanes. Este comentario se encuentra recogido en su más reciente libro, ‘Poesía como oficio sacro y otros escritos’ (Tiberíades, 2020).

 

ENLACE DE CREAR EN SALAMANCA PARA DESCARGA LIBRE

http://www.crearensalamanca.com/wp-content/uploads/2015/12/carne-del-cielo-versos-de-navidad-antologia-de-poetas-iberoamericanos-de-hoy1.pdf

 

Portada de la antología Carne del Cielo, con pintura de MIguel Elías

 

CARNE DEL CIELO

 

Publicado en Chile, por Hebel Ediciones, coordinado por un teólogo y psicólogo del cono Sur junto con un poeta jurista peruano salmantino, con las ilustraciones de un nuevo castellano del Mediterráneo y los poemas de otros autores en lengua española, salpicados con muy escogidas traducciones de portugués y búlgaro… cabría esperar que estas cuarenta y siete voces tan dispares nos aturdieran al intentar aunarlas, pero el resultado es extrañamente armónico, un collage y a la vez un mosaico, un bosque de exuberancia sin la monotonía de troncos semejantes en rutinaria hilera.

 

Espigando algunos versos de aquí y allá, podemos encontrar varios temas que, sin pretenderlo, comparten distintos autores. Resuena una y otra vez, al hablar de la Navidad, el hastío de los sucedáneos, la condena de la hipocresía. Como cuando ANTÓNIO SALVADO denuncia que olvidemos al protagonista durante el resto del año: “Tu regreso tras un año de ausencia / Tú que te hiciste puro temblor de frío”. O cuando QUINTÍN GARCÍA se refiere a los oropeles navideños con estas palabras: “… ardiendo ahí fuera los fuegos/de artificio de la Farsa”.

 

Será fácil encontrar más ejemplos de poetas que no se callan ante la banalización de un recordatorio tan solemne. Pero tampoco hay que caer en un exceso de gravedad. Hay que alegrarse, tañer panderetas, cantar villancicos. Y tenemos verdadera música, en este sentido, en la salmodia de LUIS CARNICERO o la encantadora Décima navideña de MUÑOZ QUIRÓS.

 

Si hay un concepto teológico indispensable al mencionar el título Carne del cielo y pensar en la Natividad, es el de la encarnación, que, en una de sus principales acepciones, significa identificación con el desvalido. Encontramos en este libro no pocos ejemplos de poetas que ven en el niño de Belén al refugiado, al marginado, al maltratado, al celebrante que vive en una realidad muy distinta a la de nuestro bienestar occidental. Y lo leemos en LUIS GUILLERMO ALONSO cuando pide: “Dios incapaz de propia subsistencia, / mirada suplicante a madre pobre, / besa los límites”; o en la intercesión de HELENA VILLAR JANEIRO: “Míralos. Ve en ellos los hermanos, /las hermanas encintas /que dan a luz cruzando su desierto…”.

 

Y, claro está, la contemplación del Verbo encarnado debe llevar a la adoración, que encontramos en su estado más puro en poemas como los de VERÓNICA AMAT, con palabras como: “Lleven otros la candela, / cuelguen otros el farol, /a mí me basta la llama /de albor que irradia este sol”; o en estos versos del doctor JUAN ÁNGEL TORRES RECHY: “Hemos venido juntos / a adorarte, Niño de la promesa, / Niño de las palomas, / oh, Niño de la estrella”.

 

Que sintamos el imperativo de la adoración no borra la realidad de la aparente ausencia de Dios en muchos momentos. Por eso, ante la proclamación de Emanuel, Dios con nosotros, el poeta no puede ocultar las contradicciones que todavía encuentra en su fe, o en su deseo de una fe. Por eso duele, con un dolor necesario y saludable, escuchar a JOSÉ ANTONIO SANTANO: “¡Cantemos, cantad sin celo!, / este villancico amargo, / a ver si despierta el cielo /de su infinito letargo”.

 

O la protesta, o triste constatación no resignada, que no se expresa con el descaro parisino, sino con la insobornable honestidad zamorana, en estos versos de JOSÉ ANTONIO VALLE ALONSO: “Un niño como Tú, como Tú, bueno, / tiene frío de Dios y el frío muerde. / El niño de la guerra... / tiene hambre de Dios y Dios no viene...”.

 

Pero el que se ha encarnado se llama también Verbo de Dios. Es su revelación viva, en carne, hueso, obras, reacciones y entrega. Esa revelación tiene que abrir los ojos al poeta, como confiesan QUINTÍN GARCÍA: “Pero yo creía entonces / que Dios estaba sólo en los belenes, / en la misa de doce / o, al final de la cena, / en el champán de Navidad. / Y allí no encontré a Dios”; o nuestro amigo LEOPOLDO L. SAMPRÓN: “Hoy, otra Navidad. / Otra celebración de cumpleaños; / Y ya va siendo hora, /que naciendo tantas veces /te conozcamos un poquito. / Y no es difícil, mi niño, /no es difícil”.

 

La revelación es mucho más que iluminación para conocer una verdad: es abrir los ojos al asombro de la gracia, como tan envidiablemente sabe expresar la ecuatoriana ANA CECILIA BLUM, en su poema La lumbre: “Y entre lo que estalla y enfurece, / un gramo de armonía en la pupila, /la lumbre esperando, / desde el fondo, / desde la antesala de todos los asombros /volteamos, nos abraza, / nos envuelve, / somos su calor, sus luces. / Es la lumbre / y nos salva.

 

Aunque no nos demos cuenta, en este poemario viajamos de la encarnación a la revelación. Quien mejor resume este trayecto es quizá el coeditor, LUIS CRUZ-VILLALOBOS. En uno de sus poemas identifica así la revelación y la encarnación

 

Sólo Él

Pudo venir a explicarnos

con su vida

Lo que está detrás de la vida

Sólo su Vida hecha mensaje

Y su mensaje hecho Vida

Solo Él

La Palabra final

acerca de Dios

y del hombre por siempre

Sólo Él

El Verbo aquí.

 

Así es, “el Verbo aquí”, carne del cielo que es Verbo del cielo y se hace carne en la tierra para establecer su morada entre nosotros. Y aquí está este libro, parte de la respuesta de los visitados por la Palabra final, quienes, entre la celebración y el sobrecogimiento, adoran con el regalo del Verbo, con el don de la Palabra.

 

 

 

El poeta y filólogo Juan Carlos Martín, con su nuevo libro, ‘Poesía como oficio sacro y otros escritos’.

 

Juan Carlos Martín Cobano (Carmona, España, 1967), poeta, filólogo, editor, librero y traductor de origen andaluz, formación catalano-aragonesa e incipiente religación salmantina. Ha impartido talleres y dictado conferencias en distintos países con la Asociación Latinoamericana de Escritores Cristianos (ALEC), es asiduo del encuentro Los Poetas y Dios (Toral de los Guzmanes, León), del Encuentro Cristiano de Literatura (Salamanca) y del Encuentro de Poetas Iberoamericanos (Salamanca, en tres ediciones) y del cual forma parte del Consejo Asesor. También ha sido invitado especial del I Encuentro de Música y Poesía Luso-Hispano-Americano, ROIZ, celebrado en la ciudad portuguesa de Castelo Branco en 2019. Hasta enero de 2018 fue secretario general de la Alianza de Escritores y Comunicadores Evangélicos (ADECE) y, en la actualidad, es secretario general de TIBERÍADES, Red Iberoamericana de Poetas y Críticos Literarios Cristianos, y secretario del encuentro “Los poetas y Dios”, que este 22 de diciembre realiza su XVII edición. Poemas y textos suyos se encuentran publicados en las antologías ‘Los frutos del árbol’ (2015), ‘Explicación de la derrota’ (2017), ‘Por ocho centurias’ (2018), ‘Eunice, cien veces cien’ (2019), ‘Llama de Amor Viva’ (2019), ‘Regreso a Salamanca’ (2020) y ‘Mundo Aquí’ (2020). ‘Tiempo de cruzar el umbral’ (Ediciones Tiberíades, Salamanca, 2020) es su primer poemario, mientras que ‘Poesía como oficio sacro y otros escritos’ (Ediciones Tiberíades, Salamanca, 2020) es su primer libro de ensayos.