Las Arribes al día

San Felices de los Gallegos, el pueblo más bello del oeste salmantino

Desde el Consistorio sanfeliceño animan a todos los salmantinos a votar por este municipio, en la categoría de menos de 1.000 habitantes, antes del 15 de diciembre

Torre del homenaje de la fortaleza de orígenes medievales

Hablar de San Felices de los Gallegos es hablar de historia, de arquitectura tradicional, de naturaleza, es sin duda uno de los pueblos más bellos de la provincia salmantina. Su visita nos trasporta a otros tiempos, sus calles empedradas, su fortaleza amurallada presidida con una imponente torre del homenaje vigilando Portugal, la puerta de las campanas, su iglesia del siglo XII, el convento de las Madres Agustinas o las ermitas del Rosario y la del Nazareno, son algunas de las piezas arquitectónicas más importantes que exhibe este municipio de la comarca histórica del Abadengo, hoy perteneciente al partido judicial de Vitigudino, aunque siempre ha mantenido una relación especial con Ciudad Rodrigo. De hecho, en el ámbito religioso ha pertenecido desde siempre a la Diócesis civitatense.

Todas estas bellezas arquitectónicas le llevaron a ser declarado Conjunto Histórico Artístico en 1965, siendo uno de los primeros municipios españoles en alcanzar esta declaración, lo que ha facilitado que el paso del tiempo permanezca imperturbable entre sus calles. Una de sus joyas más destacada es ‘el castillo’, torre del homenaje de la fortaleza amurallada y cuyos orígenes se remontan al siglo XIII, hoy aula de interpretación incluida en la Ruta de Fortificaciones de Frontera y en la que se puede apreciar el pasado histórico de la villa y su importancia en la actual configuración de la Península Ibérica.     

Pero además de su aspecto de villa medieval, San Felices de los Gallegos ha sabido adaptarse a los nuevos tiempos con nuevos recursos turísticos que ayudan a comprender su historia y la importancia que cobró esta villa en el pasado. Dos de estos reflejos que caminan entre la historia y la etnografía, patrimonio cultural material e imaterial, son los museos del aceite, ‘El Lagar del Mudo’, y el Museo del Cantero y aula arqueológica, dos centros de interpretación para conocer dos de las actividades más importantes en la historia de los vecinos de San Felices de los Gallegos.

También parte de su patrimonio cultural son sus fiestas tradicionales, destacando sus Fiestas del Noveno, declaradas de Interés Turístico Regional en 2005, por conservar toda su idiosincrasia desde su creación en 1852 y que vienen a conmemorar la victoria de este pueblo en los tribunales, en el litigio que mantenía desde siglos atrás con la Casa de Alba, quedando liberado del pago de un noveno de sus frutos. Desde entonces, su Plaza Mayor es cerrada con carros para la celebración de capeas, encierros y desencierros por sus calles el segundo fin de semana de mayo. También en este capítulo cultural hay que reseñar las Fiestas de San Cruz el primer fin de semana del mismo mes, celebraciones plenamente religiosas y que cada año concitan a cientos de peregrinos llegados de distintos puntos de Castilla y León y de Portugal, en torno a la figura de El Nazareno.

En el ámbito de naturaleza, San Felices de los Gallegos destaca por la riqueza paisajística que le otorgan las arribes del río Águeda, pues tras su paso por Ciudad Rodrigo, este caudaloso río, nacido en la sierra de Gata, en plena comarca del Rebollar, ha horadado su curso formando un tajo entre el duro granito para abrirse camino hacia el Duero en Vega Terrón, conformando sus propias arribes y creando distintos hábitats que han dado lugar a una avifauna y flora muy singulares, lo que le llevaría a formar parte del Parque Natural Arribes del Duero y Águeda. En su territorio pueden realizarse varias rutas, bien para senderismo, BTT e incluso a caballo. Una de las más populares es la ruta del Puente de Los Franceses, pues posibilita todas las variantes anteriores para su realización.

San Felices de los Gallegos es uno de los destinos turísticos más populares en el noroeste de la provincia de Salamanca, por ello cuenta con una buena oferta en alojamiento y restauración, además de atractivos como sus piscinas o un parque multiaventura.

Concurso ‘El pueblo más bello de Castilla y León’

Estos son algunos de los argumentos principales con los que esta villa medieval concurre a la fase final del concurso televisivo organizado por Televisión de Castilla y León, ‘El pueblo más bello de Castilla y León’, programa desarrollado en la web, redes sociales, televisión y radio. En este caso, San Felices de los Gallegos participa dentro de la categoría de pueblos de una población inferior a 1.000 habitantes.

Superada la fase provincial, San Felices de los Gallegos es la única localidad salmantina presente en la fase final de la categoría de menos de 1.000 habitantes, por lo que el alcalde del municipio, Francisco de la Cruz, anima a todos los salmantinos a que voten a San Felices de los Gallegoslo que podrán hacer hasta el 15 de diciembre.

La iniciativa municipal de participar en este concurso, surge desde “la ineludible obligación de seguir impulsando nuestra historia, tradiciones, los rincones de nuestro pueblo, nuestras fiestas con rango de Interés Turístico Regional y, sobre todo, nuestra propia identidad y orgullo de sanfeliceños, para intentar revertir una tendencia, impulsando factores que ayuden a mejorar la actividad y la economía de San Felices”.

Por último, el Ayuntamiento agradece el compromiso y la colaboración de todas aquellas personas que vienen apoyando e impulsando de forma activa en las redes sociales la participación de nuestro pueblo en este concursoPara votar a San Felices de los Gallegospinchar aquí.

FICHA

Situación geográfica:

A 102 kilómetros de Salamanca.

 

Altitud: 667 metros.

 

Superficie: 81,43 Km2.

 

Nº de habitantes: 395.

 

 Fiestas locales:

1º y 2º fin de semana de mayo

Un poco de su historia

La situación geográfica de San Felices de los Gallegos ha sido a lo largo de su historia motivo de disputas y litigios entre los reinos de España y Portugal. Su importancia para la estrategia militar en la defensa de ambos territorios motivó que durante siglos pasase a manos de uno u otro país, cobrando el interés de reyes y nobles por sus posesión. Fruto de este interés, San Felices de los Gallegos fue dotado de fuertes defensas, templos eclesiásticos y otros edificios que dieron a San Felices en 1965 la denominación de Conjunto Histórico Artístico.

Al margen de los asentamientos vetones, frecuentes en toda la zona oeste de la provincia, los orígenes de San Felices de los Gallegos se remontan al año 690, entonces parte de lo que Roma llamó Lusitania. En ese año el obispo de Oporto Félix XI, funda el pueblo de San Felices de los Gallegos, nombre que adquiere en honor al santo del nombre de su fundador y al origen de sus primeros pobladores, si bien cabe matizar que los denominados por entonces gallegos podrían provenir no más allá del otro lado del Duero.

En tiempo de godos y reinando Suintilia, perteneció en lo eclesiástico al metropolitano de Mérida, teniendo como capital la desaparecida Calabría y posteriormente Ciudad Rodrigo, villa que restituiría la sede extinguida tras la invasión mozárabe en tiempos de Fernando II de León, rey que comenzaría el proceso repoblador de la zona, aunque cabe señalar que San Felices, como la mayoría de los pueblos de Las Arribes, no estuvo demasiado tiempo bajo la opresión agarena. Sus escasos habitantes, en tiempos de mayor peligro, pudieron subsistir, no sin sobresaltos, escondidos quizá bajo los riscos y fallones de las arribes del Águeda hasta el siglo XI.

Es a partir de ese momento en el que comienza a tener una determinación precisa en la historia. Hasta finales del siglo XIII permanece como dominio ininterrumpido de los reyes de Castilla y León, llegando a quedar  instituido en 1291 un mercado para los lunes de cada  semana, concesión del rey Sancho IV El Bravo. La concesión de mercado a San Felices se recoge en el documento más antiguo que posee el archivo municipal y está fechado el 2 de enero de 1329 de la antigua era, lo que equivale al año 1291.

La ocupación violenta de la localidad en 1296 por el rey ’edificador’, don Dinís de Portugal, fue otro de los momentos importantes para la villa. Don Dinís levantó sobre San Felices la fortaleza que hoy resulta ser uno de los grandes monumentos históricos de la provincia. Incluida en la Ruta de Fortificaciones de Frontera, su torre acoge en estos momentos un aula de interpretación que muestra la importancia de esta construcción durante las distintas guerras.

Los litigios entre ambas coronas llevaron a San Felices a uno y otro lado de la frontera hasta la primera mitad del siglo XIV.

Señorío de nobles, los Reyes Católicos cedieron la villa en permuta a García Álvarez de Toledo, primer duque de Alba. La villa, que había pertenecido durante muchos años a la corona, pasó así a la casa de Alba, quedando impuesta, desde entonces, el pago de ‘El Noveno’ que durante tres siglos exigirían los duques a los vecinos. Está imposición del noveno de los frutos comienza a ser gravosa en 1514, originando 25 años más tarde el primer pleito entre pueblo y señor, un litigio que se mantuvo hasta 1837, año en el que los vecinos denuncian ante la justicia la situación que padecen desde hace siglos. En 1852 tiene lugar la sentencia definitiva que desvincula a esta villa, junto a la de Ahigal de los Aceiteros y Puerto Seguro, de la casa de Alba, dando origen a las fiestas del Noveno y que en el 2005 fueron declaradas de Interés Turístico Regional.

A los recursos tradicionales ligados a la agricultura y la ganadería, el futuro de los sanfeliqueños parece estar cada día más unido al turismo de interior,  un sector que encuentra en su historia y monumentos un reclamo sin parangón para los amantes del turismo de calidad. Como consecuencia de esto, San Felices recibe cada año varios miles de turistas, pues su caso urbano y su entorno natural lo hacen posible.

  • Museo del aceite "El Lagar del Mudo"
  • Museo del Aceite "El Lagar del Mudo"
  • Museo del Cantero
  • Museo del Cantero
  • Ermita del Rosario
  • Ermita del Nazareno
  • Plaza de los Caños