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Domingo, 17 de enero de 2021
Ciudad Rodrigo al día

El mito de la cultura

¡NO, AMIGOS, NO! Ni el cine, ni otros eventos culturales son lugares inseguros

El pasado miércoles fui al cine. Lo anuncio así, porque es una auténtica proeza ir a ver una película en los tiempos que corren. Las salas, devastadas por los contagios, se han convertido en auténticos hervideros de Covid, donde el que entra sabe que se la está jugando sobremanera y debe tener muy claro que, al sentarse en su butaca, todo habrá terminado. La puñetera enfermedad habrá llegado a su cuerpo y encima no podrá protestar, al ser un irresponsable por ir a un sitio así.

¡NO, AMIGOS, NO! Ni el cine, ni otros eventos culturales son lugares inseguros. Antes de entrar en la sala, estuve dando un paseo por el centro comercial de Salamanca y os puedo asegurar que eso sí que era una auténtica locura. Mesas atestadas de gente, pasillos completamente llenos, tiendas abarrotadas, restaurantes y cafeterías hasta arriba. Me parece fantástico, de verdad, y disfruto viendo como las personas vuelven a recuperar sus vidas, pero, ¿por qué el cine no? ¿Por qué la cultura no está experimentando el incremento de público que sí notan otros sectores?

Os voy a dar unos datos que no voy a comentar. Simplemente los dejo y que cada uno extraiga sus propias conclusiones. Según informes del Ministerio de Sanidad, de 8488 brotes estudiados durante la pandemia, tan solo uno de ellos está relacionado con el sector cultural y, además, no está confirmada su interconexión. ¿Cuántos contagios se han producido en bares? ¿Cuántos en fiestas ilegales? ¿Cuántos en reuniones familiares? ¿Cuántos en transportes públicos?

Muchos, ¿verdad? Pues me encantaría que alguien me dijera por qué pensamos que todos esos lugares son más seguros que una sala de cine.

Si supierais la cara que se me quedó al entrar allí y ver que, de las 300 o 400 personas que harían el aforo total, apenas vimos la película cinco. Yo entiendo que es necesario aplicar medidas de distanciamiento y reducción de aforo, pero en ese cine podrían entrar, perfectamente, sesenta o setenta personas cumpliendo todas las medidas de seguridad.

Tengo la gran suerte de tener amigos y conocidos que son excelentes actores y actrices, por lo que sé, de primera mano, que hacer un película cuesta mucho trabajo, tanto en recursos humanos como materiales, sin olvidarnos del tiempo; el más valioso de todos. A cualquier persona le gusta sentirse realizada en su propio empleo, por lo que, si dejamos las salas vacías, solo estaremos contribuyendo al declive de este sector tan rico.


Salí del centro comercial con un sabor agridulce, como es lógico. Por un lado había disfrutado de una película maravillosa, pero, por otro, había experimentado, en mis propias carnes, la injusticia que desencadena el desconocimiento ciudadano. La cultura, como ya he dicho en otros artículos, es uno de los pilares fundamentales de esta sociedad, sobre la que se sustenta una buena parte de nuestro estado anímico e intelectual. Si dejamos a un lado eso, nos vamos a convertir en personas ignorantes e ignoradas, borregos que siguen lo que otros mandan sin ni siquiera hacerse preguntas. La cultura nos da bienestar, calidad de vida, valores…

¿Y si interesa tener congelada la cultura? ¿Y si estamos siendo sometidos a una homogenización de la población, donde solo son válidas algunas ideas y algunos pensamientos? Señor Rodríguez Uribes, usted es filósofo, además de Ministro de Cultura, por lo que se lo voy a explicar en su idioma. En el Mito de la Caverna, Platón nos contaba que las personas tenían miedo de salir de su propia ignorancia y explorar nuevos horizontes. Quizás interese tener a la población sumergida bajo una caverna de incultura y torpeza para que así den menos guerra, ¿no cree?

Pensadlo, por favor. La cultura es segura, tanto o más que los miles de bares en nuestro país. En mi humilde opinión, antes de quejarnos porque la cultura se esté muriendo, debemos hacer un poco de autocrítica.

En el último mes, ¿cuántas veces habéis pisado un teatro? ¿Y un cine? ¿Y una biblioteca? ¿Y un auditorio? ¿Y una sala de exposiciones? ¿Y un museo?

¿Y UN BAR?

Nos leemos el próximo domingo por aquí, o, durante la semana, por Instagram.

@rubenjuy