Miércoles, 25 de noviembre de 2020

Belleza, tradición y arte en los bordados de Castelo Branco y los tapices de Portalegre

La exposición ‘pontos.pt’ muestra los mejores ejemplos del “punto de Castelo Branco” y la “técnica Portalegre”, integrando la tradición textil en la identidad de ambas ciudades, realizando una invitación a conocerlas

Bordadora de Castelo Branco / Fotos: MARTÍN-GARAY

Actualmente, la Hospedería Fonseca acoge una exposición de Colchas de Castelo Branco y Tapices de Portalegre, que estará vigente hasta el 28 de febrero de 2021.

Bajo el nombre de ‘pontos.pt’ en el panel de la entrada podemos descubrir el primer porqué de esta denominación: en un mapa de la península ibérica está marcada la ubicación de Portalegre, la de Castelo Branco y la de Salamanca, unidas por una línea que las envuelve a las tres. Las puntadas que dan forma a las obras de arte que veremos a continuación nos descubrirán otro porqué. Pero aún hay otros motivos y razones para este sugerente título. Después de una visita, cada cual tendrá los suyos.

La belleza y el valor artístico de estas originales y bien preservadas técnicas manuales se manifiesta en varias piezas históricas y contemporáneas que pueden contemplarse en la exposición. Desde los ricos tapices en lana de ocho nudos teñida de vivos colores según la “técnica de Portalegre” hasta los tradicionales motivos bordados en seda sobre lino según el “punto de Castelo Branco” que dan lugar a vistosas colchas y otras piezas. Esta muestra constituye una excusa para despertar la curiosidad del espectador por visitar estas tierras interiores de Portugal, pertenecientes a la Beira Baixa y el Alto Alentejo.

Castelo Branco, “bordar y recibir”

El lema actual de la ciudad de Castelo Branco es “bordar e receber”, una alusión al patrimonio textil artesanal existente no solo en la capital de la Beira Baixa sino en toda la comarca, así como a la laboriosidad y hospitalidad de las gentes de la región.

Las piezas que han sido seleccionadas para esta muestra corresponden a dos momentos temporales: colchas antiguas, principalmente del siglo XVIII, y colchas confeccionadas a partir de mediados del siglo XX, cuando se produjo un renacer de esta industria manufacturera en la ciudad.

Los ejemplares más antiguos del “bordado de Castelo Branco” conservados provienen del siglo XVIII, pero se sabe que ya en el siglo XVII se bordaba según estas características. Sin embargo, fue un siglo después cuando se produjo la teorización de esta técnica, que hasta ese momento había sido aplicada y difundida espontáneamente.

Aunque este tipo de bordado ha pasado a la historia de la artesanía portuguesa como “colchas de Castelo Branco”, en las últimas décadas se han revalorizado aún más a través de la confección de piezas con otros usos, como cojines o prendas de vestir.

El lino, la seda y los 48 puntos de Castelo Branco

¿Y cuáles son esas características que tornan exclusivo y valioso el bordado de Castelo Branco dentro del rico patrimonio textil portugués?

Básicamente son tres: el bordado se ejecuta con hilo de seda natural sobre paño de lino y según alguno de los 48 tipos de punto inventariados.

Antiguamente, en esta región abundaba el cultivo de lino, que era hilado y tejido en telares tradicionales. Desde finales del siglo XIX decayó la producción y, por tanto, la utilización de lino 100% para la confección del bordado tradicional. Con todo, para que pueda ser considerado un verdadero bordado de Castelo Branco el paño debe ser de lino o “alinhado”, es decir, con un alto porcentaje de lino. Actualmente, ya no es preciso el uso del telar rústico tradicional para que este material sea considerado auténtico y sirva para la elaboración de una pieza de bordado.

En la región también era típica la cría de gusanos de seda y se trabajaba todo el proceso para la obtención de hilo, con lo que el aparecimiento de esta industria textil artesanal estaba predestinado.

La huella de los judíos y cristianos nuevos es evidente en la estructura urbana de la ciudad, pero también tuvieron su papel en el legado textil aún hoy conservado, pues era uno de los oficios habituales entre los judíos de la Beira.

En los años cuarenta se realizó un inventario de los tipos de punto utilizados en el bordado tradicional. Se contabilizaron 48 tipos de punto, teniendo todos en común el objetivo de aprovechar al máximo el hilo de seda, ya que es uno de los factores que encarece la pieza. Este es el motivo por el que se utilizaba el punto largo o “bordado flojo”, realizado con seda lasa, sin torcer.

Los más repetidos son el punto flor, gallo, pluma, espiga, de red simple, de red torcida, cuadrado o red de cuatro puntos.

Los motivos que más frecuentemente encontramos en los dibujos son un reflejo de las influencias que componen la cultura lusa: China, India y la azulejería portuguesa de herencia árabe. Todos los motivos se encuadran en cinco grandes categorías: vegetalistas (flores, tallos, hojas), zoomórficos (destacando los pájaros), antropomórficos (hombre y mujer), mitológicos o simbólicos (águila bicéfala) e inanimados (conchas, lazos,…).

La nobleza del lino, el brillo de la seda y la originalidad de los motivos hacen que una pieza elaborada según las características del bordado de Castelo Branco posea un valor artístico indudable y un valor económico elevado, que puede alcanzar varios miles de euros.

Centro Interpretativo del Bordado de Castelo Branco

Hay varios espacios museísticos que explican de forma directa o indirecta el legado albicastrense vinculado con el arte del bordado.

Imperdible para quien desee saber más y admirar la belleza de las mejores piezas de colección es el Centro Interpretativo del Bordado de Castelo Branco, donde además se dan cursos y existe un taller de bordado.


La enseñanza del bordado pretende la preservación de las técnicas y patrones tradicionales, completándola con una vertiente innovadora dentro del respeto a la técnica original. Así pues, la confección del bordado de Castelo Branco cumple, hoy tal como ayer, cinco fases: realización del dibujo en papel vegetal, trasposición al tejido, colocación de la pieza en el bastidor, bordado de izquierda a derecha y retirada del bastidor para coser la bastilla y realizar los acabados.

También el Museo de la Seda y el Museo Tavares Proença Júnior explican la relación entre la producción de lino y la seda de la comarca y su aprovechamiento artístico.

Castelo Branco hace un guiño a su manufactura más célebre en varias localizaciones de su trazado urbano. Así, encontramos los motivos de los bordados en los adoquines de algunas calles y plazas del centro, donde se une el arte de la “calzada portuguesa” con el arte más representativo de la ciudad.

En una zona residencial al noreste de la localidad nos sorprenderán varios edificios de viviendas cuyas fachadas animan el paisaje urbano luciendo el “punto de Castelo Branco”.

Tapices de Portalegre

Los primeros tapices con la técnica Portalegre surgieron a finales de los años cuarenta, según el punto ideado por Manuel Peixeiro cuando era estudiante de textil en Roubaix. Su hijo, Manuel Celestino Peixeiro, junto con Guy Fino emprendieron la actividad con una nueva forma de entender la tradición de las alfombras de punto de nudo, plasmándola en tapices murales realizados a partir de una pintura previa.

Consiguieron implicar en el proyecto a muchos pintores del momento de diferentes estilos, por lo que el eclecticismo de las obras estaba asegurado y el nuevo auge para el textil de Portalegre, también.

El tapiz de Portalegre parte siempre de la creación de un pintor. Ese cuadro es trasladado a otro soporte con una dimensión mayor, en este caso, a un tejido de lana. Pero no es un mero calco, la confección del tapiz es por sí sola una obra de arte, como lo es el cuadro del pintor.

Las manos que tejen el tapiz también crean, pues respetando el diseño original, toman una serie de decisiones, como el color de las lanas a utilizar, elegido entre los más de 7.000 colores disponibles, sus combinaciones y trazados para conseguir apurar el detalle, la perfección en las curvas evitando que se aprecien irregularidades.

Las tejedoras están constantemente mirando el dibujo original para “leer y contar con los ojos y con los dedos” en el telar donde trabajan varias mujeres a un tiempo, componiendo la obra de abajo a arriba, avanzando unos 3 centímetros al día.

Estas mujeres tienen la responsabilidad de traducir el espíritu de la obra del pintor que, una vez acabado el tapiz, lo reconocerá como suyo.

Portalegre y los movimientos artísticos

La Manufactura de Tapices de Portalegre ha estado durante los últimos setenta años a la vanguardia de las artes plásticas en Portugal, haciéndose eco de variados movimientos: surrealismo, neorrealismo, pintura figurativa o abstracta.

Las tapicerías de Portalegre fueron elegidas para adornar muchos edificios institucionales con dibujos de corte propagandística durante la época de la dictadura.

Muchos artistas portugueses y extranjeros de prestigio han creado obras para ser replicadas con la técnica de Portalegre, como Le Corbusier o Joana Vasconcelos.

En Portalegre, el Museu da Tapeçaria Guy Fino nos descubrirá toda la historia. 

La tapicería de Portalegre y la industria textil de Covilhã

Las alfombras de Portalegre son 100% lana, por lo que la asociación con la próspera industria de lanificios existente en Covilhã a mediados del siglo pasado era inevitable. Actualmente, en el Museo de los Lanificios de Covilhã hay un apartado dedicado a la relación entre las fábricas de la ciudad y el arte de la tapicería impulsada por Manuel Peixeiro a finales de los cuarenta.

La mujer en la confección textil de Castelo Branco y Portalegre

Las manos femeninas dibujan, tejen y bordan piezas únicas aunando precisión, gusto y delicadeza.

La mujer ha sido y es la autora de estas piezas tan valoradas desde sus inicios. Bordar una colcha de Castelo Branco o elaborar un tapiz de Portalegre puede llevar muchos meses, habitualmente entre seis meses y un año. El trabajo es realizado en equipo por varias mujeres, a mano, siguiendo técnicas por ellas preservadas, trasmitidas y enriquecidas con algunas innovaciones plasmadas en patrones y diseños que lo hacen más bello y útil a los ojos del siglo XXI.

La exposición ‘pontos.pt’ es una iniciativa de los Ayuntamientos de Castelo Branco y Portalegre en coordinación con el Servicio de Actividades Culturales de la Universidad de Salamanca que se enmarca dentro de los proyectos de cooperación transfronteriza Interreg POCTEP REDES. Puede verse en la Hospedería Fonseca hasta el próximo 28 de febrero, de martes a sábado de 12 a 14 h y de 17 a 20 h, domingos y festivos de 10 a 14 h. La entrada es gratuita. 
  • Ave do Paraíso, Joana Vasconcelos
  • Portalegre
  • Casco histórico de Castelo Branco
  • Fisonomía de la ciudad de Portalegre
  • Fábrica Robinson, un icono de Portalegre
  • Más de 7.000 colores componen la paleta de la Manufactura de Portalegre
  • Tejedora de lino
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