Domingo, 29 de noviembre de 2020
Ciudad Rodrigo al día

Yo, de mayor, quiero ser escritor

Es triste que haya tenido que venir una pandemia para que nos demos cuenta que el arte es necesario en nuestras vidas

Me encantaría comenzar este artículo haciendo un ejercicio de reminiscencia juvenil. Estaría genial que todos, alguna vez durante nuestra vida, cerrásemos los ojos e intentásemos hacer valoración de nuestros sueños conseguidos. De hecho, me gustaría que todos y cada uno de vosotros reflexionarais sobre vuestra situación actual.
¿Habéis llegado a alcanzarlos, seguís en el camino tedioso de su conquista o ya tirasteis la toalla de los sueños?

A todos, de pequeñitos, nos han hecho la famosa pregunta de ‘¿Qué quieres ser de mayor?’ Aquí vamos a encontrar mil respuestas, cada una de su padre y de su madre: futbolistas, médicos, modelos, astronautas, peluqueros, camareros... Y así hasta terminar con todas las profesiones descubiertas. ¿Cuál es el problema? Tan solo uno, pero de una importancia mayúscula. En el momento en el que nuestros sueños de futuro se desvían ligeramente de los cánones normales que dicta la sociedad, nos convertimos en auténticos ilusos; personas que, lejos de tomarse en serio sus aspiraciones, fantasean con la idea de llegar conseguir eso que en la vida podrán, porque... ¿Por qué?

Yo quería ser escritor, ya veis que chorrada. Alguien farandulero, bohemio y artista.

Qué dura parece la palabra artista, ¿verdad? Pues no solo lo parece, lo es con toda seguridad.

Si ya supone un trabajo heroico intentarse hacer un hueco en el mundo literario, os puedo asegurar que es mucho más costoso hacerlo con frases a la espalda como: “no te esfuerces que los escritores se mueren de hambre”, “todavía no conozco a ningún escritor que se haya hecho rico”, “alguien no vive solo de contar historias”... Y podría continuar rellenando hojas y hojas hasta cansarme.


Realmente, esas frases muestran una parte de verdad, pero de forma muy somera. Es cierto que la escritura no es el arte mejor tratado, estamos de acuerdo, pero, ¿y cuál sí?

El problema no está en que los artistas queramos hacernos ricos con nuestro trabajo. Buscamos vivir, simple y llanamente. Consideramos que nuestra labor es igual de importante que otras profesiones con las que sí se puede vivir. No damos vida, eso es una realidad, pero os garantizo que sí regalamos las ganas de vivirla.

No es solo pintar un cuadro, es generar sentimientos en las personas. No es escuchar una canción, sino sentir como se eriza la piel con cada nota. No consiste solo en reírse del ‘tonto’ del teatro, porque os puedo asegurar que hace falta ser muy inteligente para hacer el papel de ‘tonto’ en una obra...

Y, finalmente y porque me toca de lleno, escribir no solo es escribir. Los escritores creamos mundos imaginarios y conseguimos que el lector se evada de su realidad, apartando a un lado sus problemas y logrando que viva una fantasía que le reporte más felicidad, en muchas ocasiones, que la que siente en su día a día.

Es triste que haya tenido que venir una pandemia para que nos demos cuenta que el arte es necesario en nuestras vidas y que nuestra felicidad, en buena manera, depende de él.

Solo espero que, en los próximos años, cuando nuestros pequeños nos respondan, a la famosa pregunta, que de mayores quieren ser artistas, les animemos y les apoyemos todo lo posible, teniendo en cuenta que, muy poquitas personas viven del arte, pero el arte sí nos da la vida a todos.

¡Hasta el próximo domingo! Charlamos, si queréis, en Instagram.

@rubenjuy