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Sábado, 23 de enero de 2021

El duro oficio de los curtidores del barrio de Santiago

Estas empresas se asentaron junto al Tormes, donde permanecieron hasta los años finales del siglo XX

David Rodero Rodero publica en la plataforma Fotos Antiguas de Salamanca estas imágenes, de autor desconocido, que sitúa en 1881, en el barrio de Santiago, junto al Tormes, en Salamanca capital, “y en uno de los edificios se descubre los cueros colgados que se secan al sol”.

“Todavía es posible encontrar hoy día en Salamanca y provincia lugares como: Béjar, Candelario, Ciudad Rodrigo, Espeja, Fuenteguinaldo, Lumbrales, Macotera, Narros de Matalayegua, Navacarros, Peñaranda de Bracamonte, San Martín del Castañar, Villavieja de Yeltes , donde manos expertas dan vida a la piel, como herederos de antiguos saberes. No olvidemos los famosos botos camperos de los ganaderos salmantinos, de los que se sienten tan orgullosos”, explica.

Y es que, según apunta, “Salamanca, tierra de ganadería, ha gozado desde hace tiempo de renombre y tradición en el curtido y trabajo de la piel, llegando a conseguir una de las industrias más florecientes en el siglo XVIII, que se ha mantenido inmutable hasta bien entrado el siglo XIX e incluso el XX. El sistema de curtición tradicional se realiza con taninos vegetales, que los musulmanes introdujeron en España, dando lugar al asiento de tenerías, como lugar donde se curten y trabajan todo género de cuero”.


Estas tenerías se ubicaban junto a la corriente de un río, ya que “el agua es fundamental en este proceso”. En la propia ciudad de Salamanca se instalaron a la orilla del Tormes, “en la denominada Ribera de Curtidores, donde permanecieron hasta los años finales del siglo XX”.

Rodero concluye que “actualmente de aquel barrio quedan unas cuantas casas, que han mantenido la estructura y decoración de la época en la que fueron construidas, el resto de las edificaciones desparecieron cuando se construyó la calzada actual”.