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Domingo, 17 de enero de 2021

INTRAHISTORIA | El paseo de Egea por el Municipal

El entrenador del Salamanca UDS deambuló por el campo tras la derrota en el derbi con un gran cabreo antes de comparecer en rueda de prensa

Sergio Egea camina por el Municipal tras la derrota del Salamanca UDS en el derbi / Carlos Cuervo

Hay momentos que pueden marcar un antes y un después. Hay hechos que son capaces de conseguir un cambio de chip dentro de una persona o un vestuario y ayer en el Municipal Luis Ramos se vivió un acontecimiento que agrupa todo lo anterior. Sergio Egea, entrenador del Salamanca UDS, terminó muy enfadado con sus jugadores por la falta de intensidad al perder el derbi con el Guijuelo por 2-0 con un doblete del andaluz Antonio Pino. 

Tras el partido, el técnico tuvo una amigable charla con Jonathan Martín a la puerta del vestuario visitante y esperó a sus jugadores en el mismo lugar (cabe destacar que alguno entró con un cabreo considerable) y Sergio Egea aleccionó a los suyos con la dureza que le caracteriza cuando no salen las cosas como a él le gustan. Se montó un corrillo de miembros del club en torno al pequeño habitáculo y poco tardaron en cerrar la puerta para evitar que se oyera nítidamente -que se oyó- lo que el ‘míster’ le decía a sus muchachos. Son cosas de vestuario y lo que ahí pase… ahí se queda

Lo que sí se puede contar de la tarde-noche de ayer es el ‘paseo de Egea por el Municipal’. Los futbolistas salieron del vestuario y Sergio Egea se quedó completamente solo, en su calma dentro de la tormenta. El argentino regresó al césped artificial sobre el que se disputó el partido y comenzó a recorrer una y otra vez los metros que separan el córner de la portería de Fondo Sur. Cabizbajo, enfadado y murmurando para sus adentros ante la presencia de quién redacta estas líneas a poco más de un metro. Una imagen de las que marcan temporadas. Durante varios minutos, el entrenador reflexionó y repasó el partido en su mente mientras hablaba consigo mismo, también pensando en qué decir en la rueda de prensa que tenía a continuación. 


Tras un parón junto a la valla de la Tribuna del feudo chacinero, Egea miró al infinito y se puso su mascarilla. Ahí empezaron a acudir miembros del cuerpo técnico para hablar con él. El resto ya es conocido por todos. “Les he dicho que no era forma de competir un partido de Segunda B y que debemos ser honrados y que no todo recaiga sobre el cuerpo técnico”, espetó ante los medios de comunicación entre otras duras declaraciones.

En definitiva, este domingo quedó claro que el Salamanca UDS tiene un entrenador que se puede equivocar, pero que también es firme en el vestuario y es un auténtico líder, un hombre de fútbol. Algo que no se veía en el Helmántico desde Antonio Calderón. Por todos es sabido que los resultados mandan en el fútbol, pero… Egea, ¡qué bueno que viniste!