Advertisement
Lunes, 25 de enero de 2021

De la Villa y Sagardoy: aforismos de dos laboralistas españoles

 

De la Villa y Sagardoy en 1992

 

AFORISMOS DE DOS LABORALISTAS ESPAÑOLES

 

Los aforismos son estatutos de la concreción que algún espíritu abierto escribe para hacerlos resonar entre sus interlocutores y/o lectores. Son pensamientos potenciados en pocas palabras, condensados por las intuiciones poéticas y prosísticas del escriba que siente mucho y escapa del vacío o la verborrea.

 

Al extenso patrimonio jurídico y poético que Luis Enrique de la Villa y Gil sigue acopiando para agitar el espíritu nuestro y de los que vendrán, se suma ahora una obra de otra vertiente: el aforismo, esa luz de luciérnaga que busca mostrar la savia que contienen unos pequeños frutos, frutos que primero se hicieron germinar para dejar constancia de las transformaciones de la vida: están en lo alto del alma o muy adentro del hipotálamo, repartiendo sensaciones, emociones, imágenes, voltajes para el pensar bravo en medio de las incertidumbres.

 

Prefiero denominar esquirlas a estos breves textos que nos alertan del peligro que viene por los cuatro puntos cardinales, pero también de la propia insensibilidad del ser humano, de los callos espirituales que pueden secar el corazón y las arterias del escriba.

 

 

En esta oportunidad, el madrileño Luis Enrique de la Villa tiene como compañero de aforismos a otro destacado laboralista, el navarro Juan Antonio Sagardoy Bengoechea, ambos nacidos en 1935. Si para celebrar sus octogésimos aniversarios en 2015 publicaron el libro conjunto titulado El derecho del trabajo a sus 80 años, este 2020, los 85 años vienen con otro volumen a partes iguales: 85 aforismos (El espolón encendido / Alas y raíces, Madrid), firmados por cada uno.

Cualquiera de estos pensamientos contiene una integridad que ilustra la existencia en síntesis. De la Villa y Sagardoy (quienes mantienen una indeleble amistad que ya va por los doce lustros) reman con facilidad por los difíciles rápidos del aforismo, del proverbio, del epigrama, frutos llameantes de pensamiento.

 

Debemos agradecerles por estos dátiles que nos dejan sobre la mesa. (A. P. A.)

 

 

AFORISMOS DE LUIS ENRIQUE DE LA VILLA

 

14. Sin ingenio la memoria es una herencia. Sin memoria, el ingenio ha de nacer cada día.

 

16. La previsión del futuro se favorece sumando al análisis una ducha de arte.

 

18. Poco vale lo que las personas fueron. Importa más lo que hicieron.

 

21. La propiedad es intocable porque la libertad es propiedad: la principal propiedad humana.

 

32. Los detalles no son necesariamente bellos. Pero sin los detalles no hay belleza.

 

36. La desprotección social generalizada será el mundo regido por la ley de la selva.

 

38. Cada cual practica su propia  religión. Incluidos agnósticos, ateos y nihilistas.

 

46. En las elecciones políticas participan líderes, mamporreros, arúspices, indecisos y los “con-estos-me-irá-mejor”.

 

59. La experiencia nunca se convierte en espejo de la realidad social.

 

62. El éxito es difícil sin el esfuerzo ajeno, pero imposible sin el propio esfuerzo.

 

71. Vicio y virtud se excluyen algunas veces y otras muchas se complementan.

 

72. Nada valen los argumentos más sesudos frente a los caprichos afirmados.

 

80. La comodidad se llama rutina. Hay que ensayar la incomodidad.

 

82. Un presidente Trump habita en muchos ciudadanos.

 

        

AFORISMOS DE JUAN ANTONIO SAGARDOY BENGOECHEA

 

8. El compromiso manifiesta la libertad. La sumisión la niega.

 

16. Al lado de todo reformador social debe sentarse un contable.

 

24. El empleo es la justificación ética del capitalismo. Sin empleo, el capitalismo es inhumano y rechazable..

 

26. hay que ser grande en lo pequeño.

 

33. La vida es una continua oferta de oportunidades. No las dejes pasar. Casi ninguna vuelve.

 

40.  El abono de la amistad es la generosidad mezclada con la comprensión.

 

50. No desprecies nunca nada. Ni en las personas ni en las cosas.

 

56. No todo lo socialmente deseable es económicamente posible.

 

66. El mejor antídoto contra el desánimo es tener algo que nos levante el espíritu, que nos motive, que nos consuele, y, en definitiva, algo que nos ilusiones, que nos dinamice.

 

69. Amar es comprender.

 

75. La gratitud es, quizá, lo que más esponja el alma.

 

80. Que todo lo que te enorgullece no te lleve a la soberbia.

 

 De la Villa y Sagardoy con Felipe de Borbón (2011)

 

LAS FOTOS MÁS ENTRAÑABLES

Sagardoy y De la Villa (Navarra, 1960)

 

De la Villa y Sagardoy (Madrid, 2020)