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Domingo, 17 de enero de 2021

"El destino de los refugiados. Un poema de Alencart". Opinión del brasileño José Eduardo Degrazia

 

Agradezco al destacado poeta, traductor  y narrador brasileño José Eduardo Degrazia por este comentario en torno a uno de los poemas insertos en mi librito “Tríptico de la indignación”, con pinturas de mi grande amigo José Carralero. El mismo puede ser descargado libremente en:

 

http://tiberiades.org/wp-content/uploads/2020/09/Triptico-de-la-indignacion-Ebook.pdf

 

Pintur de José Carralero

 

EL DESTINO DE LOS REFUGIADOS.

UN POEMA DE ALENCART

 

La pandemia del coronavirus trajo grandes problemas para el mundo y es natural que todos nosotros, personas y gobiernos, nos preocupemos con ella. Perp, por otro lado, aparcó muchas situaciones graves – que siguen sucediendo –, de los telediarios. Una de esas cuestiones es la de los refugiados. Fruto de las miserias y de las guerras, avasalla  el Oriente Medio y la América Central, llevando masas humanas a enfrentar dificultades inmensas para huir de sus trágicas realidades, Buscan con sacrificios inmensos alcanzar países donde, según esperan, encontrarán acogida a un futuro posible. Lamentablemente, no siempre es así. La fotografía del niño muerto ahogado en el Mediterráneo traspasó el mundo. Muchos quedaron tristes, angustiados, aterrorizados quedaron otros. Pero el tiempo pasó, y parece que el niño fue olvidado. Las naciones dominantes se fueron cerrando cada vez más, y  las guerras y el hambre continúan en muchas tierras. Los barcos que cruzan el Mediterráneo prosiguen haciéndolo con una multitud carente de todo, que arriesga la vida en busca de un sueño.

Este sueño el poeta Alfredo Pérez Alencart lo entendió muy bien. Y sintió en toda su crudeza y violencia. Quien conoce la poesía de Alencart, sabe cómo él se torna hacia lo cotidiano, hacia la vida de las personas, hacia el otro en su radicalidad de diferente. Recibiéndolo en su poesía. En este libro, tenemos tres poemas de Alencart traducidos a muchas lenguas. Me voy a atener, en esta reseña, al primero, en traducción de António Salvado:

 

CAMPO DE REFUGIADOS

 

Y estos niños
¿qué combates perdieron
sin haberlos provocado?

 

Mujeres que solo esperan
para enterrar a sus
criaturas.

 

Pues yo miraba ancianos
entre el polvo
o el barro de esos laberintos,

 

hombres enfermos
que ya ni cuentan lo que
han vivido.

 

Otra vez la gente
agolpándose en el centro
de mi corazón,

 

otra vez la humanidad
sin entonar su
mea culpa.

 

En el poema podemos ver que la culpa no está en los niños ni en los viejos, que son víctimas de las violencias y de las guerras, las cuales producen tales situaciones en luchas por el poder y el dinero. Por eso el poeta los recibe “en el centro/ de mi corazón”. Y se pregunta el por qué la humanidad no hace su penitencia: “de nuevo la humanidad/ sin entonar su/ mea culpa”. Y la pregunta también es hecha para los que no los reciben en los países de llegada de esas gentes, aumentando el sufrimiento de quien ya viene herido y desesperanzado. A los poetas de sensibilidad y que tienen a la humanidad por encima de cualquier otro interés, caba el papel de mostrar, a través del lenguaje de sus versos, el destino trágico de esas gentes. La poesía de Alencart es alta poesía de imágenes y musicalidad, pero no se niega a traducir en alla los doloress de nuestro mundo.

 

Alfredo Pérez Alencart, por David Arranz

 

O DESTINO DOS REFUGIADOS:

UM POEMA DE ALENCART

 

A pandemia do coronavírus trouxe grandes problemas para o mundo e é natural que todos nós, pessoas e governos, nos preocupemos com ela. Mas, por outro lado, tirou muitas situações graves – que continuam acontecendo –, dos noticiários. Uma dessas questões é a dos refugiados. Fruto da miséria e das guerras, avassala o Oriente Médio e a América Central, levando massas humanas a enfrentar dificuldades imensas para fugir de suas realidades trágicas. Buscam com sacrifícios imensos atingir países onde, segundo esperam, encontrarão acolhida e um futuro possível. Infelizmente, nem sempre é assim. A fotografia do menino morto afogado nas águas do Mediterrâneo correu mundo. Muitos ficaram tristes, angustiados, aterrorizados ficaram outros. Mas o tempo passou, e parece que o menino foi esquecido. As nações dominantes foram cada vez mais ficando fechadas, e as guerras e a fome continuam em muitas terras. Os barcos que cruzam o Mediterrâneo continuam a fazê-lo com uma multidão carente de tudo, que arrisca a vida em busca de um sonho.

Este sonho o poeta Alfredo Pérez Alencart entendeu muito bem. E sentiu em toda a sua crueza e violência. Quem conhece a poesia de Alencart, sabe como ele se volta para o cotidiano, para a vida das pessoas, para o outro em sua radicalidade de diferente. Recebendo-o em sua poesia. Neste livro, temos três poemas de Alencart, traduzidos em muitas línguas. Vou me ater, nessa resenha, ao primeiro, na tradução de António Salvado:

 

CAMPO DE REFUGIADOS

 

E estes meninos

que combates perderam

sem os terem provocado?

 

Mulheres que apenas esperam

para enterrarem os seus

recém-nascidos.

 

E eu olhava velhos

no meio do pó

e no barro daqueles labirintos;

 

homens doentes

que já nem sequer contam

o que viveram.

 

De novo pessoas

juntando-se no centro

do meu coração,

 

de novo a humanidade

sem entoar o seu

mea culpa.

 

 

Podemos ver no poema que a culpa não está nos meninos e nos velhos, que são vítimas das violências e das guerras, mas nos que produzem tais situações em lutas pelo poder e o dinheiro. Por isso o poeta os recebe “no centro/do meu coração”. E se pergunta o porquê da humanidade não fazer sua penitência “de novo a humanidade/sem entoar o seu/mea culpa.” E a pergunta também é feita para os que não os recebem nos países de chegada dessas populações, aumentando o sofrimento de quem já vem ferido e desesperançado. Aos poetas de sensibilidade e que tem a humanidade acima de qualquer outro interesse, cabe o papel de mostrar. através da linguagem de seus versos, o destino trágico dessas populações. A poesia de Alencart é alta poesia de imagens e musicalidade, mas não se nega a traduzir nela as dores do nosso mundo.

 

Pintura de José Carralero

 

José Eduardo Degrazia (Porto Alegre, Brasil, 1951). Degrazia tiene publicados una veintena de libros de poesía, cuento y novela. Entre los poemarios están Lavra permanente (1975); Cidade submersa (1979); A urna guarani (2004); Corpo do Brasil (2011); A flor fugaz (2011) o Um animal Espera/Un animale aspetta (2011). Como traductor ha publicado catorce libros, entre ellos siete de Pablo Neruda. Ha obtenido premios y reconocimientos en Brasil y en otros países. Su obra aparece en unas 30 antologías brasileñas e internacionales y ha sido traducido al español, italiano, francés, inglés, rumano y esloveno, entre otros idiomas. Participó, como poeta invitado, en el XVIII Encuentro de Poetas Iberoamericanos, dedicado a León Felipe y Juan Ruiz Peña. Su último libro publicado en España es “La coleccionista de búhos” (Editorial Verbum, Madrid, 2020), una antología de cuatro de sus libros de minicuentos. Las traducciones son de Ana Sofía Ferreira y Virgilio López Lemus. Lleva un pórtico firmado por Ana Sofía Ferreira.

 

José Eduardo Degrazia