Advertisement
Martes, 26 de enero de 2021

El quiosco exterior del Mercado Central, frente al Pozo Amarillo

“Además ‘chuches’, tenían tebeos de aventuras, que leíamos, tras alquilarlos por un tiempo”, recuerda David Rodero, uno de los niños de aquella época

‘Los tebeos de mi juventud’ es el título de la interesante publicación de David Rodero Rodero en la plataforma Fotos Antiguas de Salamanca. En ella incluye esta fotografía, cuyo autor desconoce, del quiosco que estaba en la pared exterior del Mercado Central, frente a la calle Pozo Amarillo, en los años 40-50.

Recordando su infancia apunta que “además ‘chuches’, tenían tebeos, que leíamos, siguiendo cada semana las aventuras de sus protagonistas. Teníamos que alquilarlos durante el tiempo que duraba la lectura. De pié y las menos veces sentados, en un taburete, disfrutábamos con el relato de las aventuras, que se continuaban con el capítulo de la semana siguiente”.

Rodero no olvida que “el precio del alquiler era de diez céntimos (la perra gorda de entonces) y el quiosquero, sólo tenía un ejemplar para alquilar, los demás eran para la venta, así que había que esperar el turno a que el anterior lector hubiera terminado, para poder leerlo”.

“No era infrecuente que el tiempo de la espera fuera importante y en más de una ocasión había que volver al día o los días siguientes. De esta manera cada día que pasaba aumentaba el interés por conocer que había pasado con los protagonistas y en que nuevas aventuras se veían envueltos”, añade.

Además, David Rodero Rodero evoca y homenajea aquellos históricos tebeos con estas palabras:

El tebeo predilecto, al menos en mi caso y muchos de mis amigos era “El guerrero del Antifaz”, entonces desconocíamos quién era su autor, para nosotros el personaje era el héroe y poco o nada nos importaba quién los dibujaba y como encadenaban los argumentos de las historia que narraba en cada una de las aventuras. El compañero de batallas era Fernando, el fiel escudero, y la amada Ana María, con su pelo largo y ondulado, y los rasgos de su cara, que nos parecía la mujer más guapa del mundo.

El enemigo del Guerrero del Antifaz era el perverso Ali Khan. Siempre teníamos la esperanza de que el Guerrero le venciera definitivamente, cosa que nunca sucedía, entonces no pensábamos que era uno de los personajes importantes de las aventuras y que no podía desaparecer.

Luego estaban; Zoraida y Aixa, doncellas moras, la última enamorada del Guerrero, que nunca rompió la fidelidad de su Ana María, y finalmente los hermanos Kir, tres musulmanes que luchaban al lado del Guerrero.


Con el paso de los años conocimos, algunos datos del Guerrero del Antifaz. El primer número apareció en el año 1943 y el último de la etapa original en el 1986, con un total de 668 números, donde los dibujos eran en blanco y negro. Más tarde apareció la reedición en color que duro hasta el año 1978, que debido al éxito de ventas, reaparecieron de nuevo como “Las nuevas aventuras del Guerrero”, en formato vertical, hasta el año 1980. Algunos ejemplares de esta fecha los compraba para alguno de mis hijos y están guardados en un baúl de los recuerdos.

Las aventuras de Roberto Alcázar y Pedrín, era el segundo de los tebeos, más leído por los jóvenes de entonces. Roberto Alcázar vestía siempre con atuendo formal, con traje y corbata, podía ser un alto ejecutivo y por qué no un agente al servicio secreto en misiones de “cazar” a los más importantes criminales de todo el mundo. Para los jóvenes de entonces el personaje preferido era Pedrín, fiel compañero y con el aspecto de golfillo callejero, al que Roberto Alcázar debe guiar por el camino de las buenas costumbres.

El lenguaje de Pedrín, en las aventuras de los tebeos, tiene una cierta jocosidad y casticismo en las expresiones, durante las palizas que propinan a los maleantes y que aceptábamos con alegría los jóvenes lectores de entonces, como “Tío feo” “Arrea constipao” “Toma tío pelao” “Muerde el polvo bellaco”. Los villanos de estas historias se han llamado colectivamente El Trió Maldito: el hipnotizador Svimtus, el hombre diabólico, el científico Graham y el Príncipe oriental Sher Sing.

Las aventuras suelen desarrollarse en paraísos exóticos. Esta serie fue creada en el año 1940, y ha sido la más longeva de la historia del cómic, con un total de 1.219 cuadernillos a los largo de treinta y cinco años, hasta el año 1976.

En un baúl, que debe existir en todas las familias debe haber algún ejemplar de aquellos tebeos de otra época que ha pasado y que no volverá; pero no importa, con los tebeos, fuimos felices gracias a sus creadores: Eduardo Vañó, Bautista Puerto, Manuel Gago, Pedro Quesada, Miguel Quesada y las editoriales que los publicaron a los que quiero rendir mi humilde homenaje de agradecimiento