Lunes, 28 de septiembre de 2020

Giovanna Benedetti, voz panameña para el Festival de Medellín

Giovanna Benedetti leyendo sus versos en el Teatro Liceo de Salamanca (Foto de José Amador Martín)

 

 

Giovanna Benedetti (Ciudad de Panamá, 1949) es una excelente poeta y una mejor persona, si cabe. Lo cual es mucho, al menos para mí.

 

Y porque es generosa, también generosamente difundo algunos de los poemas que los días 7 y 11 de este mes leerá para el reconocido Festival Internacional de Poesía de Medellín (Colombia. Ella es doctora en Derecho por la Universidad Complutense, artista plástica, narradora, periodista y el pasado año fue admitida como académica correspondiente de la Academia Panameña de la Lengua. Su carrera literaria la inició en 1981, cuando obtuvo, con su primer libro de cuentos (La lluvia sobre el fuego, 1982), el Premio Nacional de Literatura Ricardo Miró, el máximo galardón literario de Panamá. En 1984, volvió a ganar dicho Premio Nacional de Literatura, en calidad de ensayista, y en 1992 lo obtuvo por su obra poética;  galardón que ha seguido conquistando –hasta un total de seis veces (entre 1981 y 2016)-: tres veces en poesía, dos veces en narrativa y una vez en ensayo.  Es, además, Premio Internacional de Periodismo José Martí (La Habana, Cuba, 1992), y dos veces Premio Samuel  Lewis Arango de Ensayo Literario (Panamá, 1997 y 1998). 

 

 

 

Su obra poética reunida, titulada DESPUÉS DE LOS OBJETOS, se publicó en Madrid (Doce calles, 2017), con prólogo de Raquel Lanseros. Ha participado en varios encuentros internacionales de poesía y su obra poética, narrativa y ensayística se encuentra ampliamente antologada en publicaciones colectivas internacionales y se han traducido selecciones al inglés, francés, alemán, italiano, portugués, rumano, húngaro,  catalán, ruso y árabe.   

 

Estuvo en Salamanca como poeta invitada del XXII Encuentro de Poetas Iberoamericanos,  celebrado entre el 14 y 17 de octubre de 2019.

 

 

 

 

Del poemario MÚSICA PARA LAS FIERAS

(Premio Nacional de Literatura Ricardo Miró de Panamá, 2013)

Editorial Mariano Arosemena, Panamá, 2014

 

 

HÁBITOS DE PIEL

 

Si alguna vez

acabo de caer en mí

—y si esta luna que me agota todavía me sostiene—

dejaré de cabalgar como acróbata a destiempo   

derivando hacia otro mar con mis pliegos y cazuelas.

                                   Y si esa voz que no se aquieta

                                   aunque yo me quede inmóvil,

persiste en ofrecerme en trasgresión, sin argumentos,

limpiaré mis anaqueles de anfisbenas y oropéndolas

y declararé mi fe en la ciencia infalible y viceversa.  

                                   Y allá, del otro lado

                                   (si el aliento aún me dura)

continuaré con la leyenda de mi terca epifanía:

errática, trasunta, solitaria, tortuosa...

maquillada astutamente por la cólera del viento

porque hay hábitos de piel que nunca mueren.

 

 

 

NOCTURNO DE LA LUZ

 

Cállate luz:

no me apagues la sombra.

Deja de golpear implacable en mis ventanas  

y regresa a tus niveles: vade retro.

No te preocupes si enciendo otro sol bajo mi espejo

y descuélgate de los rosales que entoldan las azoteas;

de esos encajes larguísimos y de esos corpiños de seda

que la araña ha ido tejiendo con la fatiga del viento.

                        Cállate luz:

no me apagues la sombra.

No quiero que le abotones el aire a mis entretelas.

Anda y quédate, si quieres, con mi frasco de tormentas    

pero devuélveme las tinieblas y pon rumbo a tu cortejo.  

                        Cállate luz:

que me estás chamuscando el sueño.

 

 

 

ÁSPERAS CONCORDIAS

 

Me apuran los contornos

de una cruel correspondencia

que lenta y siempre torpe persigo con mis letras.

Y digo cruel, maldita sea, porque me abruma:

¡tanta luminosidad …y yo sin señas!

 

El ruido de la luces complica la experiencia.

Espesa los matices coloreados de las formas;

y hay un sabor que sube desde el vientre a la saliva

y se propaga aprovechando su máquina alegórica.

 

A la postre las sirenas emergen fatigadas

magulladas por la cólera del agua entristecida;

y se zambullen juiciosas, como delfines sin lastre,

por las ubres espirales de los cuernos de la aurora.

 

 

 

 

Del poemario Entrada abierta a la mansión cerrada

(Premio Nacional de Literatura Ricardo Miró de Panamá, 2005)

Editorial Mariano Arosemena, INAC, Panamá, 2006

Libro digital íntegro ilustrado por la autora: http://www.giovannabenedetti.com/ciberlibros/gb/mansion/EntradaAbierta_a_la_MansionCerrada_GBenedetti_00.html

 

 

 

PASADIZO INALCANZABLE

 

 

Estrecho corredor que me persigues

hombro con hombro, huyendo siempre.

Hábito de soledad, prisión perfecta

entre un muro de cristal y otro de hierro.

 

Acecho a pie ligero y sin embargo lento

recurrente, preciso, intransigente y plano:

fijo como la gota que cae

(que no se agota...)

y que de tanto caer

abre una fosa.

 

 

 

PABELLÓN DE LA ROSA

 

 

Detrás de todo resplandor está la rosa.

En una sombra fugaz, también lo está.

Moviéndose silenciosa, en la nostalgia, está la rosa.

y está en el fondo del mar y en las promesas.

 

Hay una rosa invisible dando la vuelta al viento

y una rosa atrevida por cada robo de un beso.

Hay una rosa desnuda, en la noche, bailando.

y una nube de rosas, cuando cae el aguacero.

 

Una rosa es ya cristal si la traen los recuerdos

pero es rosa primordial cuando se pinta al lienzo.

Nadie olvide que el arte es una fuerza de rosas

y que no hay rosa imposible cuando nace un poema .

 

Toda selva en lo profundo es un santuario de rosas

y se habla de una cierta rosa que dejaría caer la luna.

Rosas habrá siempre bajo un balcón que espera

y no han de faltarle rosas a aquéllos que nos dejan.

 

Hay rosas callejeras, primordiales, infinitas

(o rosas abismales, como esa de la guerra).

Hay rosas que son números y rosas que son letras

¡y es que la rosa es la rosa ...aunque parezca otra cosa!