Sábado, 19 de septiembre de 2020
Ciudad Rodrigo al día

El mundo escénico, profundamente agradecido a la Feria por demostrar que “la cultura es segura”

En todo momento las medidas de seguridad han sido extremas para poder desarrollar una programación casi normal

Exactamente a las 0.46 horas de la noche del sábado al domingo finalizó en el Espacio Afecir Degenérate mucho, el espectáculo de Las XL con el cual se puso el punto y final a la 23ª Feria de Teatro de Castilla y León, una de las ediciones más complicadas de llevar a cabo de su historia, sino la que más (la crisis económica de hace una década también supuso bastantes problemas por la bajada o retirada de aportaciones, estando a punto de reducirse el número de días, que se mantuvieron gracias a los hoteleros).

Como se ha podido comprobar estos días, el esfuerzo de la organización por sacar el evento adelante ha merecido la pena, viviendo Ciudad Rodrigo una Feria que, pese a tener sustanciales diferencias con cualquier año normal (como la ausencia de espectáculos gratuitos, de pasacalles o del Palabreando), en su esencia ha sido prácticamente idéntica, con una estructura de programación similar, salvo por el hecho de programar más dobles pases de lo habitual, o por contar con algunos formatos más íntimos y novedosos (como Lázaro, La chica que soñaba o De paseo).

Tras la baja de última hora de Álvaro Caboalles y de su espectáculo Carbón. Negro, la programación ha estado compuesta por 32 espectáculos diferentes, incluyendo la propuesta Ingenii Machina de Alauda Teatro de la que se ha podido disfrutar libremente en el Patio del Colegio Misioneras de la Providencia-Santa Teresa de Jesús, en lo que ha sido junto al Divierteatro lo único ‘gratis’ de esta edición.

Pese al hecho de que hubiera que pagar (mínimamente) por los espectáculos habitualmente callejeros como los de los Jardines de Bolonia, o los que ha habido en el Patio Mayor del Seminario Diocesano, la asistencia a los mismos no se ha resentido (dentro de los límites permitidos actualmente), agotándose las entradas tanto para los mismos como para la gran mayoría de las obras de esta edición. Como explicó en la jornada del sábado el director de la Feria, Manuel Jesús González, la situación actual sí que ha reducido notablemente la llegada de público foráneo.

Todo ese público ha disfrutado de una experiencia teatral muy diferente a lo habitual: aislados o como mucho junto a otra persona si es un conviviente (no se ha permitido ni siquiera sentarse juntos por ejemplo a matrimonios con un único hijo), lo que como aspectos positivos ha permitido inmersiones más personales en los espectáculos, y a la vez ‘sin molestias’ de vecinos de butaca o de grada (dependiendo del lugar).

Entre los espectadores, especialmente los de las obras de lugares como el Teatro Nuevo, han abundado los profesionales, aunque su número se ha reducido notablemente respecto a ediciones anteriores. En concreto, la cifra oficial de profesionales inscritos ha sido de 150, entre programadores, gestores culturales y representantes de compañías.

Lo que ha abundado entre los profesionales desplazados, así como entre las compañías participantes (varias de ellas lo han dejado dicho de forma expresa al concluir sus funciones), es su profundo agradecimiento a la organización de la Feria por haber mantenido esta 23ª edición, tanto por el hecho en sí de haberla celebrado, como por haber demostrado que “la cultura es segura”, con medidas como el distanciamiento social de los espectadores, las entradas y salidas escalonadas, o el reparto de gel hidroalcohólico.

Precisamente, algo que también ha abundado en las compañías participantes en sus montajes (en aquellas en las que su argumento lo permitía), es alguna que otra referencia al coronavirus y a las medidas a las que éste obliga. En el lado negativo, las compañías han reducido al mínimo su contacto físico con el público (salvo alguna excepción como en SaveTheTemazo.org o Senda sobre ruedas), lo que ha evitado por ejemplo que los espectadores de ¿Qué pacha, mama? se llevasen ‘mocos de hada’ a casa, o tarjetas los espectadores de Bric a Brac.

Cuando ha habido alguna cercanía con el público, los actores se han colocado la mascarilla, como en un momento de Grùyere, o en la entrada de ¡Qué pájara!. Ésta última, tuvo lugar en el Patio de Los Sitios, que ha tenido un enfoque diferente esta Feria, con tres espectáculos muy diferentes unos de otros (uno de cultura urbana, otro de circo y otro de danza). Asimismo, ha destacado el estreno del patio del Palacio Episcopal, continuando con la apertura al teatro de múltiples rincones de la ciudad, y el regreso del Patio Mayor del Seminario como gran espacio escénico al aire libre.

El problema de este lugar fue el frío provocado por el viento en las noches del viernes y el sábado con Senda sobre ruedas, el único cariz negativo en materia meteorológica de esta Feria, que hubo que sufrir en las últimas horas del viernes y durante prácticamente todo el sábado. El resto de días hizo un calor no sofocante, que además no hubo que ‘sufrir’ en ningún momento al no haber obras en la franja donde era más problemático, la de las 13.00 horas.

Dentro de esa última jornada, el frío también se sufrió en el Divierteatro, que ha estado muchísimo más relajado de lo habitual en lo que a niños asistentes se refiere, quizás por ‘miedo’ (aunque se han seguido todas las medidas de seguridad habidas y por haber), porque las familias no se han desplazado al centro histórico (ya que no había obra posterior gratuita a las 13.00 horas), o porque ya hay menos gente foránea durante estos días en Ciudad Rodrigo al haber caído la Feria la última semana de agosto.

Ya que el Divierteatro no ha podido ser normal, al menos los jóvenes han podido disfrutar de más actividades formativas, incluido el taller multimedia ¿En qué videojuego estaré viviendo? que culminó con un montaje escénico Reset 20/20 que fue el protagonista principal de la pieza que el Telediario 1 de TVE dedicó el viernes a la Feria de Teatro de Castilla y León, como gran repercusión mediática de la edición de este año en medios generalistas.

De esta Feria 2020 no hay que olvidar que el Parque de La Florida ha quedado abierto como un gran espacio teatral sonoro mediante códigos QR.