Viernes, 7 de agosto de 2020

Dos poemas de la argentina Olga Orozco traducidos por Gianni Darconza

 

Olga Orozco en Salamanca, 1992 (foto de Jacqueline Alencar)

 

 

Elijo para su difusión dos poemas de mi siempre querida, leída y recordada Olga Orozco. Y lo hago de la excelente antología titulada La grande poesia ispanoamericana (Rimini, Raffaelli Editore, 2018), seleccionada, traducida y prologada por el destacado poeta italiano Gianni Darconza, también eximio traductor.

 

 

 

 

LAS MUERTES

 

He aquí unos muertos cuyos huesos no blanqueará la lluvia,

lápidas donde nunca ha resonado el golpe tormentoso

de la piel del lagarto,

inscripciones que nadie recorrerá encendiendo la luz

de alguna lágrima;

arena sin pisadas en todas las memorias.

Son los muertos sin flores.

No nos legaron cartas, ni alianzas, ni retratos.

Ningún trofeo heroico atestigua la gloria o el oprobio.

Sus vidas se cumplieron sin honor en la tierra,

mas su destino fue fulmíneo como un tajo;

porque no conocieron ni el sueño ni la paz en los

infames lechos vendidos por la dicha,

porque sólo acataron una ley más ardiente que la ávida

gota de salmuera.

Esa y no cualquier otra.

Esa y ninguna otra.

Por eso es que sus muertes son los exasperados rostros

de nuestra vida.

 

Olga Orozco, Alfonso Ortega y A. P. Alencart en la Cátedra de Poética Fray Luis de León (1992, foto de J.acqueline Alencar)

 

 

LE MORTI

 

Ecco qui alcuni morti le cui ossa non sbiancherà la pioggia,

lapidi dove mai è risuonato il colpo minaccioso

della pelle della lucertola,

iscrizioni che nessuno percorrerà accendendo la luce

di alcuna lacrima;

sabbia senza orme in tutte le memorie.

Sono i morti senza fiori.

Non ci legarono lettere, né alleanze né ritratti.

Nessun trofeo eroico ne attesta la gloria o l’ignominia.

Le loro vite si sono compiute senza onore sulla terra,

ma il loro destino fu fulmineo come un fendente;

perché non conobbero né il sogno né la pace negli

infami letti venduti dalla fortuna,

perché osservarono solamente una legge più ardente dell’avida

goccia di salamoia.

Quella e non qualunque altra.

Quella e nessun’altra.

È per questo che le loro morti sono gli esasperati volti

della nostra vita.

 

Jacqueline Alencar, Olga Orozco y su sobrina  Cristina en la Plaza Mayor de Salamanca (1992, foto de A. P. Alencart)

 

 

CANTOS A BERENICE

 

VII

 

Aún conservas intacta, memoriosa,

la marca de un antiguo sacramento bajo tu paladar:

tu sello de elegida, tu plenilunio oscuro,

la negra sal del negro escarabajo con el que bautizaron tu linaje sagrado

y que llevas, sin duda, de peregrinación en peregrinación.

¿Para quién la consigna?

¿Qué te dejaste aquí? ¿qué posesiones?

¿O qué error milenario volviste a corregir?

Ahora llegas caminando hacia atrás como aquellos que vieron.

Llegas retrocediendo hacia las puertas que se alejan con alas vagabundas.

Tal vez te asuste la invisible mano con que intentan asirte

o te espante este calco vacío de otra mano que creíste encontrar.

Vuelcas el plato y permaneces muda como aquellos que vuelven,

como aquellos que saben que la vida es ausencia amordazada,

y el silencio,

una boca cosida que simula el olvido.

 

 

A. P. Alencart y Olga Orozco en el Colegio Fonseca de la Universidad (1991, foto de Enrique Hernández D’Jesús)

 

 

CANTI A BERENICE

 

VII

 

Ancora conservi intatta, memoriosa,

il marchio di un antico sacramento sotto il tuo palato:

il tuo sigillo di eletta, il tuo plenilunio oscuro,

il nero sale del nero scarafaggio con cui battezzarono il tuo sacro lignaggio

e che porti indubbiamente di peregrinazione in peregrinazione.

Per chi la parola d’ordine?

Che ti sei lasciata qui? Che possedimenti?

O che errore millenario sei tornata a correggere?

Adesso arrivi camminando all’indietro come quelli che hanno visto.

Arrivi retrocedendo fino alle porte che si allontanano con ali vagabonde.

Forse ti spaventa l’invisibile mano con cui cercano di afferrarti

o ti spaventa questo calco vuoto di un’altra mano che hai creduto di trovare.

Rovesci il piatto e rimani muta come quelli che ritornano,

come quelli che sanno che la vita è assenza imbavagliata,

e il silenzio,

una bocca cucita che simula l’oblio.

 

 

Retrato de Olga Orozco, grabado de Miguel Elías

 

Olga Orozco (Argentina, 1920 – 1999). Poetessa, giornalista e autrice teatrale. È una delle figure che maggiormente si distinguono nel panorama della poesia argentina nel corso della seconda metà del secolo XX. Tra i suoi libri si ricordano: Las muertes (1952), Los juegos peligrosos (1962), Museo salvaje (1974), Cantos a Berenice (1977), La noche a la deriva (1984), En el revés del cielo (1987), Con esta boca, en este mundo (1994), Eclipses y fulgores. Antología (1998) e postumo Últimos poemas (2009). In Italia è uscita l’antologia Eclissi e fulgori (Raffaelli, 2011). Per la sua attività letteraria ha ricevuto diversi riconoscimenti tra i quali vanno ricordati: il Premio d’Onore della Fondazione Argentina (1971), il Gran Premio del Fondo Nacional de las Artes (1980), il Premio Nazionale di Poesia (1988), la Laurea in Poesia concessa dall’Università di Torino, il Premio Gabriela Mistral (1988), il Gran Premio d’Onore della SADE (1989), e il Premio di Letteratura Latinoamericana Juan Rulfo (1998).

 

 

 

Gianni Darconza, poeta, narrador, traductor y profesor de Literatura y Cultura Española y Literaturas Comparadas en la Universidad de Urbino Carlo Bo (Italia). Ha publicado los poemarios Oltre la lastra di vero (2006, ganador del concurso “Jacques Prévert” 2006), Materia oscura (2017), Antipartículas ‑ Antiparticelle (2019, con la poeta colombiana M. Bohórquez), Elogio dell’indeterminazione (2019) y la colección de haikus Pensieri in forma khiusa (2020). Es autor de la novela Alla ricerca di Nessuno (2007), el libro de relatos L’uomo in nero e altre scorie (2009) e el cuento para la infancia Il ladro di parole (2013, ganador del Premio Frontino Montefeltro 2014). Para la Editorial Raffaelli de Rimini ha traducido una Antologia di poesia breve latinoamericana (2015), Giovane poesia latinoamericana (2015), y La grande poesia ispanoamericana (2018), y varios libros y poemas de poetas latinoamericanos como Ó. Hahn, V. Huidobro, N. Parra, A. Cisneros, M. A. Campos, V. Rodríguez Núñez, M. Bojórquez, R. Courtoisie, F. Díaz Granados, M. Bohórquez, G. Gómez, R. Dalton, A. Pérez Alencart, y de poetas españoles como A. Machado, M. Hernández, J. R. Ripoll y J. Bozalongo. Ha participado a los Festivales Internacionales de Poesía de Ciudad de México (2015), de Pereira (2016 y 2019), de Bogotá (2016), de Como (Italia, 2017) y de Craiova (Rumania, 2017). En 2018 ha recibido el Premio Elio Pagliarani de Traducción por el libro Arte di morire (2018) del poeta chileno Óscar Hahn, y en enero de 2020, en París, el Premio del Concurso Internacional de Poesía “L’amour de la nature” de la Académie Européenne des Sciences, des Arts et des Lettres (AESAL).