Viernes, 7 de agosto de 2020

Torres Rechy y su ofrenda al matrimonio Salvado, en Castelo Branco

 

Adelaide Forte y António Salvado, en Toral de los Guzmanes (2011. Foto de Jacqueline Alencar)

 

El poeta y filólogo mexicano Juan Ángel Torres Rechy estuvo más de un lustro por Salamanca. Aquí hizo innúmeros amigos, tanto en el mundo académico como entre los poetas de Salamanca, Castilla y León, Portugal y de buena parte de América Latina que por nuestra ciudad pasaron, especialmente para participar en los Encuentro de Poetas Iberoamericanos. La relación que hizo con Adelaide Forte y António Salvado fue muy entrañable, también religados por Cristo. Recuerdo que el 14 de octubre de 2011 ofreció una conferencia en Toral de los Guzmanes, localidad leonesa que anualmente acoge los encuentros ‘Los poetas y Dios’. Llevaba por título “El pensamiento sacro en la poética de António Salvado”. Fue la conferencia inaugural del VIII Encuentro de ‘Los poetas y Dios’.

 

Ahora el poeta se encuentra difundiendo, con sus amistades y contactos, las Bases de la II edición del Premio Internacional de Poesía António Salvado-Ciudad de Castelo Branco.

 

http://www.crearensalamanca.com/en-espanol-y-portugues-bases-de-la-segunda-edicion-del-premio-internacional-de-poesia-antonio-salvado-ciudad-de-castelo-branco/

 

Y ahora también ha querido ofrecer pública muestra de su afecto y admiración a este matrimonio tan vinculado a Salamanca, muestra que viene con el abrazo de sus padres, Juan Ángel y Esperanza.

 

Aquí les dejo con este poema recién salido del horno de la Amistad:

 

Antonio y Adelaide, saliendo del Museo Tavares Proença Junior (Castelo Branco, Portugal, 2019). Foto de Jacqueline Alencar

 

 

EL PRESENTE EN EL RECUERDO

 

Para el matrimonio de Adelaide y António Salvado

 

Hoy con el sol rendido en las paredes de las casas,

Cuando todo parece el mismo sueño de mañana,

Mi espíritu se agosta y pena en un mar pequeño acumulado en mis ojos.

Los Pájaros de Toral de los Guzmanes aún no duermen allá,

En la tierra de Salvado (la tierra del silencio), aunque es de noche.

El pueblo del ganado se descubre en el sonido de campanas de los versos,

Caídos en la sombra de la Nada sin Porqué.

Y Salvado, Adelaide y António, claro, Salvado, en ese ocaso

Encendido en el Misterio con su guiño me interpela en la altura de la Piedra de mi agua.

Con un trozo de Pan entre poetas y tres medidas de vino entre amigos,

Portugal, España y mi hogar (el mundo) se transfiguran en un Castillo Blanco,

Donde arde el Hechizo de la Estrella colgada en el Cielo de Belén.

 

17 de julio de 2020

Xalapa-Equez., Veracruz, México

 

Juan Ángel Torres Rechy ofreciendo su conferencia sobre la poesía de Salvado, en Toral de los Guzmanes (2011. Foto de Jacqueline Alencar)