Miércoles, 28 de octubre de 2020

Croata, una novela negra para las calles de Salamanca

Entrevista con Jorge García, deportista, historiador, colaborador de SALAMANCA AL DÍA, autor de ‘Croata’, “una novela contundente a la que solo detiene la pandemia”
Jorge García en la terraza de la Casa Lis | Fotos: Carmen Borrego

Cae el atardecer sobre la geometría modernista de la terraza de la Casa Lis, muy cerca de donde una de las protagonistas de Croata vive e investiga los casos que Jorge García, deportista, historiador, colaborador de SALAMANCA AL DÍA, narra en una novela contundente a la que solo detiene la pandemia. Publicada por la editorial salmantina Amarante y finalista del Premio Azorín de Novela, Croata es una trepidante aventura donde todo cabe, directa al hígado del lector inmerso en la vorágine de esa actualidad dura y cruda que nos mantiene atrapados a lo largo de sus páginas. Sin embargo, no hay nadie más calmado y mesurado que su autor quien, curtido en la documentación, historiador riguroso, nos recuerda que el autor de los dibujos que ilustran su novela, es el mismo artista que pintó las vidrieras que se alzan detrás de nosotros, Juan Miguel García Corchado.

¿A los salmantinos nos gusta leer historias que se desarrollan en Salamanca?

Supongo que sí. A mí, por lo menos, me encanta. Devoro cualquier libro ambientado aquí, sin importar la temática o la época, y eso me permite contemplar la ciudad con otra perspectiva. Además, creo que es muy positivo para el enriquecimiento cultural de Salamanca.

¿Crees que nuestros escenarios están suficientemente reflejados en las novelas, en el cine?

Yo creo que no. Hay muchas calles, monumentos y zonas que todavía no han sido aprovechados a fondo. Es cierto que tenemos las referencias de las obras clásicas y las escenas que nos están dejando el cine y la televisión. Pero son tantos los lugares únicos que tiene Salamanca, que tendrán que pasar décadas para que todos ellos sean plasmados en el papel y en el celuloide.

Tu novela se desarrolla en espacios que describes muy bien. ¿Cómo los abordas y qué importancia tienen para la trama?

Al ser una obra de ficción, quería trasmitir al lector la misma idea que yo tenía en mente. Por eso he intentado llevar la trama por ciudades y lugares que conocía a la perfección. De hecho, hay capítulos que me llevaron más tiempo de escritura por querer ambientar cada escena al detalle. Por ejemplo, yo estuve en Herat y lo que describo lo viví, además, dedico la novela a un amigo que fue herido allí en Afganistán.

¿Por qué crees que nos gusta tanto a los lectores la novela negra?

No se dice abiertamente, pero creo que a todos nos gustaría encontrarnos inmersos en situaciones parecidas. Aunque solo sea en algún momento de nuestra vida. Ese morbo por el crimen y el suspense, tan cercano como desconocido, es algo que nos atrae. Quizá por eso el género negro ha tenido este auge durante las últimas décadas.

Da un poco de miedo la situación que reflejas, una sociedad absolutamente podrida en la que la justicia no alcanza a los poderosos ¿Cómo conjurar esto?

Bueno, prefiero que sea el lector el que se haga esa pregunta al terminar la lectura. Lo que sí he querido mostrar es la sociedad injusta en la que vivimos, esa que permite a algunas personas salir airosas de sus condenas por ciertos recovecos legales. Yo he plasmado varios ejemplos, como el de la inmunidad diplomática, pero en los últimos años los españoles hemos contemplado numerosos casos donde la injerencia de los poderosos se ha impuesto a la justicia.

¿Cómo te has sentido escribiendo escenas de tanta, tanta dureza?

Hay escenas duras, es cierto, pero tenían que llegar al papel para que el lector se impregnara de la trama. Lo cierto es que imaginarlas y escribirlas no fue plato de buen gusto, pero sabía desde el principio que esas líneas serían necesarias para hilvanar el argumento.

¿Tenemos que ser las mujeres más duras aún que los protagonistas en este tipo de novelas?

No necesariamente. Pero yo he querido darles a las protagonistas ese toque de fortaleza, sobre todo mental, para que el lector se identificara con un tipo de mujer libre, independiente y con poderío. Es mi manera de representar el paso firme de la fémina actual.

Has optado por protagonistas mujeres en un mundo donde siguen siendo minoría, tú que ya has trabajado a las pioneras del deporte y de la aviación.

Quizá por eso. Para demostrar que están ahí, que existen y que piden protagonismo en la sociedad. Te pongo un ejemplo. En los años treinta había miles de mujeres deportistas en España, algunas de ellas de talla internacional, pero no se conoció su legado hasta que las rescaté ochenta años después. El problema es que nadie, en ese tiempo, escribió sobre ellas. Por eso su conquista había sido olvidada. Yo he estudiado historia y me vi un año cursando casi todas las asignaturas de libre elección sobre temas de género con Josefina Cuesta; y además, ese mismo año estaba entrenando al primer equipo de fútbol sala femenino de la ciudad. Empecé a trabajar con las pioneras del deporte y no encontré apenas nada, entonces quizás el asunto esté en el gusto por lo oculto, lo desconocido, lo que estaba silenciado… eso me interesó para empezar. Luego me encontré que tenía muchísima documentación, mucha prensa de la época y ahí es donde aproveché para hacer lo de las pioneras de aviación, porque son los mismos años, los 20 los 30.

¿Existió la deportista Margot Chávarri, la abuela de la protagonista?

A ver, es una conjunción de dos mujeres deportistas de la época que eran Margot Molés y Pepa Chávarri, un pequeño guiño porque conjugué a las dos mujeres y lo que habían hecho ambas en una sola persona.

En tu novela sales de la escritura documental para entrar de lleno en la ficción.

La ficción es un género nuevo para mí, y por eso he recurrido a la documentación en todo aquello que me era ajeno. A mí me gusta que las novelas, aunque no sean reales, sean creíbles. Y por suerte he contado con el apoyo de numerosas personas, cada una de ellas de un gremio diferente. De hecho, el apoyo del comisario Luis J. Esteban Lezáun, jefe de la Policía Nacional en Salamanca, ha sido vital para el desarrollo de esta obra. El comisario es un maestro del género. ¡Ganó Pasapalabra y donó el dinero del premio! Como persona es increíble, pero como autor es de lo mejorcito que he leído yo y he leído mucho. Os lo recomiendo.

¡Ahí tenemos otra entrevista, Jorge! Vosotros lo tenéis fácil, las historias no hace falta que las busquéis… ¿Cuánto hay de realidad? ¿Dónde?

Por desgracia hay bastante de realidad en Croata. No voy a desvelar dónde, pero las mujeres de la Guardia Civil empatizarán con diversas conversaciones de la novela y la gente de Salamanca verá ciertas similitudes con algunos casos policíacos acaecidos en la ciudad. El hecho de aportar pinceladas reales, aunque ligeramente modificadas, también me ha permitido dejar por escrito algunas situaciones duras que vivieron los miembros de las Fuerzas Armadas en Afganistán e Irak. Creo que recordar esas vivencias del pasado es una buena manera de mostrarle a la sociedad que no es oro todo lo que reluce.

Es uno de los grandes temas de la novela ¡Y tratas muchos! Como las ambientaciones, que son muy diversas.

Creo que toda la gente que escribe toma pequeñas cosas de su vida cotidiana, por ejemplo, es cierto que a mí me encanta Portugal, lo conozco a fondo, y es normal que cite Portugal. Si hubiera tenido que elegir otro país a lo mejor hubiera cojeado. Me encanta Oporto, es una ciudad romántica que sigue conservando toda su magia.

¿Tenías claro que las protagonistas iban a ser dos mujeres de armas tomar?

Si te digo la verdad, Eva no arrancó como un protagonista principal, simplemente la vi como un secundario para ambientar al personaje masculino, al detective, pero me impactó tanto, me gustó tanto, que cada vez que escribía sobre ella se me iba muchísimo más allá de lo que yo tenía programado. Ese personaje me adsorbió y tuve que cambiar la idea inicial para convertirla en protagonista.

¿A tu pareja le ha gustado la novela?

A mi pareja le gustó muchísimo. Mi mujer, cuando acabó de leer el capítulo uno dijo: “Es lo mejor que has escrito”. Entonces pensé, tengo que seguir para adelante. Yo no tenía tanta fe y ella fue determinante. Es curioso que me lo preguntes. Mi mujer tiene muchísimo, muchísimo odio a los comportamientos machistas, violentos, no es una persona…

¿Una persona tibia?

Eso es, no es tibia. A mi mujer no le hubiera importado ser la protagonista, ¡a mí no tanto!

La venganza es una fuerza poderosa en la novela, pero la violencia también. Y creo que has tocado un punto sensible, porque a todos, no solo a tu mujer, nos encantaría vengarnos pero…

Pero si lo hiciéramos nos convertiríamos en alguien peor que ellos, cierto. Yo en esta novela quería que los personajes, esos que le van gustando al lector, al final de la obra le sorprendieran de alguna manera. Quería darles un giro.

¿Ibas compartiendo con ella la gestación de la novela?

No, solo cuando acabé el capítulo uno se lo dejé leer, luego no le volví a dejar nada hasta la mitad, y luego hasta el final. Cuando estás escribiendo, lo que te puede gustar a ti a los demás quizás no les acaba de convencer y eso te crea cierta duda y no puedes avanzar.

¿Se la dejaste leer al comisario cuando la acabaste?

Yo le pasé la primera versión que era muy basta, tenía más descripciones, algún fallo policial que él me corrigió. Me dijo, aquí hay novela, ahora tienes que hacer un par de correcciones. Y tienes que pulirlo más en las descripciones y hay que rebajar los diálogos. He tenido mucha suerte, es un escritor de lo mejor.

Pareces escribir a partir de imágenes muy poderosas.

Sí, obviamente, busqué ciertas imágenes, personas. Escribo con imágenes y creo que esta novela encajaría muy bien a nivel audiovisual por los personajes, las ambientaciones, el desarrollo de la trama. No soy guionista pero me gustaría ver esta historia convertida en una serie. Yo soy de la generación serie, hoy lo hablaba con un amigo que me decía que llevaba 19 años sin leer un libro, así te das cuenta de que somos una generación que nos gusta visualizar todo y que nos lo den todo hecho, fácil, rápido, llegar a casa, coger el mando y no pensar, que te lo pongan.

¿Ves algún actor o actriz que cuadre con tus personajes?

Sí, el otro día vi una película y dije, este sería buenísimo para mí. Es ahora lo que está demandando la sociedad, la serie, más que las películas, fíjate. Yo era más de películas, pero las series te permiten abrir los personajes mucho más.

Hay una cosa de tu novela, y de las series, que a mí me desagrada y es la violencia explícita y tremenda.

Es que en ciertas escenas aparece como la suma total de la rabia y de la ira contenidas durante tanto tiempo. Es curioso este tema, cuando estuve en el Museo de la Inquisición en Cantabria, lo disfruté, me gustó, la gente no podía ni verlo y yo iba contándoles las cosas… Quizás sea así porque he hecho historia, lo conozco, sé hasta qué punto llegaban, pero la gente no quería ni mirar.

¿Nos estamos acostumbrando a ver escenas muy violentas como si nada?

Es probable. Mi hijo tiene ocho años y la violencia los niños ya no la ven tan fuerte ni tan lejana porque está en toda la sociedad, ya no te digo en series, mismamente en el telediario ya no se cortan ni un pelo. Lo están normalizando.

¿También estamos normalizando la corrupción, la perversión, todo aquello que cuentas en tu novela?

Eso no se debería normalizar nunca, no podemos normalizar la violencia, la venganza, todas esas conductas. Pero llevamos una racha bastante mala, lo estamos viendo a diario.

Una de tus protagonistas dice: “Matar es un mal menor” ¿Lo crees?

No, yo no tengo casi nada que ver con lo que hablan los personajes, yo no he discutido nunca con nadie, no me he pegado nunca con nadie, no he sentido esa necesidad de venganza. En realidad, lo que aparece aquí no tiene nada que ver con mis ideas, ni con mis pensamientos ni nada. Simplemente cuando te pones a escribir, lo haces con la historia que tienes en mente.

Pero reconoces que ciertos personajes y situaciones son reales, incluso es real ese deseo de venganza a través de la violencia.

Sí, aparece gente que he conocido, sí, por ejemplo, el caso de mi compañero que perdió las piernas en una misión en el extranjero. Hay personajes que aparecen en la novela que tienen vidas parecidas a gente que conozco. También las escenas de violencia de género que se desarrollan en la novela son equivalentes, sí. Eso son cosas que necesitaba sacar.

¿La ministra que citas también es real? ¿Quién es?

No es nadie real. Tocaba Chacón en aquella época, que con nosotros se portó muy bien. Te podía decir otros personajes que son reales, pero la ministra no.

No me negarás que tus protagonistas son mujeres muy hermosas, a las que siempre describes como muy atractivas…

No, todas no. Coincidió, digamos que con el personaje de Croata, de Sandra, quería que fuera una mujer muy guapa, pero en el caso de Eva quería que fuera una mujer atractiva, no guapa, atractiva para mí porque es boxeadora, porque es fuerte, porque es aguerrida, porque es luchadora, decidida. No que fuera una mujer bella, sino fuerte física y psíquicamente.

La trama de la novela es novedosa ¿La tenías clara desde el principio?

Los personajes de una mujer boxeadora, deportista y de una militar aguerrida aparecen porque tenía en mente la trama final antes de empezar a escribirla. La obra gira en torno a la idea de la venganza y necesitaba personajes fuertes.

Y tan fuerte es el personaje de Eva que se te impuso. A mí me encantan sus diálogos, es burlona, directa, malhablada…

Es muy socarrona. El personaje de Eva se me impuso, de hecho, modifiqué el final para darle más protagonismo.

Escribes reportajes para Salamanca al Día ¡Y sigues dándole protagonismo a las mujeres!

Escribo cuando me sale algo apasionante. Hace poco publiqué un artículo sobre las pioneras del fútbol aquí en Salamanca, unas señoras que ahora tienen 70 u 80 años y que llevaban sin verse un montón de tiempo. Las busqué una por una, las volví juntar, encontré todas las fotografías de cuando jugaban al fútbol, fue una auténtica pasada. Son historias que te gusta escribir y publicar en el periódico donde siempre me dicen que sí a todo lo que les propongo. Y no he trabajado únicamente sobre mujeres, ahí tienes la biografía de Fabián Vicente del Valle, el más importante deportista que ha dado Salamanca.

Siempre la memoria y siempre Salamanca…

Siempre, y en la siguiente novela, que ya llevo escritas unas páginas, más…